lunes, 25 de marzo de 2013

En mi pequeño mar...

Unos días en la playa y rodeado de gente desconocida se le podría considerar un tratamiento psiquiátrico alternativo. Cambiar de perspectiva, física o de atención, es recomendable para la salud mental. Así me dice la dama que no me deja ir. Yo también lo considero así. Pero lo que yo considere no es relevante... A mí el mar me relaja. Pero estamos en Semana Santa y las playas están saturadas de gente. Lo cierto es que yo puedo ir cualquier otro día: vivo en un pueblo costero y tengo un pequeño mar solo para mí... Cuando me  encuentro de aquella manera sentarme frente al mar me relaja. El caso es que hoy mi estado de ánimo no está deprimido, ni decepcionado... Me encuentro extraño. Es una sensación que no sabría explicar, solo sé que ayer estaba feliz y hoy no. No puedo decir más. A pesar de haber más, porque siempre hay más, algo que justifica nuestros actos o comportamientos, aunque no seamos conscientes de ello.

Guardar un resentimiento desmesurado hacia alguien es como tomar cianuro y pretender que ese alguien se muera. Evidente que se morirá algún día, pero el que guarda el resentimiento se morirá antes... Bertold Brech dijo: "quien ignora la verdad es un iluso pero quien conociéndola la llama mentira es un delincuente". Entonces, no es tan cierto que si se repite una mentira miles de veces deja de ser mentira para convertirse en una verdad. Es obsesión, es quien gobierna mi mente absurda... es quien me ordena.

A veces sabemos la verdad y por cobardía... Es como si equivocarnos fuera una victoria si nos saliera bien. A veces la verdad duele tanto como alcanzar la gloria... Los ilusos, decía Pablo Neruda, ya no somos tan ilusos... Yo reúno la dos virtudes: la de iluso por mi naturaleza soñadora, y la de mentiroso por no decir la verdad. El problema es no tener la imprescindible capacidad para el discernimiento que permita interpretar actos pasados como ejemplos y generar pensamientos positivos en un universo en el que cada día son menos quienes piensan y más los que simplemente conservamos la cabeza sobre los hombros. A veces me dan ganas de rendirme... Confieso que si supiera quien manda al enemigo ya lo hubiera hecho.

Sin criterio, hago míos dogmas de fe religiosa o ideales políticos ajenos... Incluso si alguien difunde algo inverosímil me lo creo. Y peor, si alguien me dice "te quiero", si alguien me dijera "te quiero", entonces... ¿Y entonces?

4 comentarios:

  1. Si alguien te dijera " te quiero" quizás estarías soñando una mentira, o seria que de tanto que te la repitan se convirtió en verdad.

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    1. ¿Te lo puse fácil? De cualquier manera muy sutil. Muchas gracias. Beso.

      Salud

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  2. Pues entonces ... necesitas creerlo.

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  3. Y lo creo... porque efectivamente necesito crerlo... Muchas gracias. Beso.

    Salud

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