viernes, 27 de marzo de 2026

Día Mundial del Teatro.

Hasta hace poco, el bienestar era un bien valioso en la vecindad de El Pueblo de Patricia. Éramos pobres, pero vivíamos tranquilos. No nos dábamos cuenta de que el pueblo poco a poco se estaba convirtiendo en un cementerio de pobres. Nos dejamos engañar por una mujer con el cuento de nunca acabar. No era buena gente; nos dimos cuenta tarde, tarde para la vecindad, y más para ella, que perdió la oportunidad de crecer profesional y personalmente. Ahora los pobres ya lo son de sonrojo; no llegan a fin de mes ni tienen la esperanza de llegar mañana. Las trasferencias económicas las empleaba para comprar voluntades. En el Día Mundial del Teatro, la cultura no era su prioridad. Dejó morir la Biblioteca Municipal y eso fue la muerte psicogénica para una joven que empezaba a trabajar como licenciada en Historia del Arte. Lo suyo eran las Fallas y el polideportivo. Cuentan que una vecina, al ir a trabajar, en un descuido dejó la puerta del garaje abierta y cuando regresó tenía instalada una sauna y un spa de agua termal. Mal se entiende, si a uno le da por entender. Pasan los años, y cuanto se acercan las próximas elecciones, de vuelta con el cuento de nunca acabar. (Nunca fuimos exigentes ni salimos a la calle reclamando nuestro futuro, lo que nos llevó a establecernos en la psicología sarcástica del ¡sálvese quien pueda!). Gracias.

jueves, 26 de marzo de 2026

Ya amanecerá algún día.

A veces, Les Seniaes, salvando la piel, excluye provocaciones, simulando insensateces, recordando semblantes hipócritas, encantadores, de poco fiar. Tapado de buenas intenciones, de un tiempo a esta parte no para de llover; los caminos están embarrados y el pueblo se está convirtiendo en la suma de todos los temores. Algo pasa, y bueno, no es. Mi mente absurda se desborda, lo que implica interaccionar con lo más retorcido de la gente. Pensándolo de manera positiva, me cuesta nada relacionarme con mentes divididas. Sirva como aclaración a un jueves que la niebla le impide amanecer, que a mí, tampoco me apetece escribir. Hay días que a uno le da por "psicopatologar" y no todo son patologías. Disculpen la tontería. Gracias.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Es primavera y sigue lloviendo.

Llueve, y los caminos de carros y carretas están embarrados, y las mariposas que siempre vuelan libres en primavera, este año no se atreven. Los peores augurios anuncian para este año más autoritarismo de los poderosos. Atropello desordenado. Bajo el mismo cielo, solo tú y yo, imperfectos, y nunca deseando ser como esos que se creen superiores. Mejor imperfectos que falsarios viviendo detrás de una realidad de apariencias en busca de la virtud que anida en los mentideros municipales. La hipocresía perversa de los atrapados por la falsa humildad que esconde la voraz codicia. El poder con el burdo engaño o la falaz mentira. En los años altos, como única aspiración, el amor de los mortales. Sentirse necesario y evitar sacrificios. El clientelismo incorporó los porcientos a la democracia, obviando la credibilidad de una sociedad inversamente proporcional al incremento del fascismo. (Esta fábula no incluye paradoja). Conscientes del poder que los ampara, mancillan la inteligencia, olvidando que, si los intereses de los poderosos siempre existirán, no es menos cierto que David por igual lo hará. Gracias.

martes, 24 de marzo de 2026

Ian, y el deber para mañana.

Güelu, te pongo en contexto: La seño repartió unas hojas sobre la lluvia y tenemos que leerlas y hacer un trabajo resumido para mañana y no entiendo nada. ¿Lo lees tú o yo? Léelo tú, que yo no tengo los lentes de leer. Escucha: "Llueve, y la lluvia se convierte en un mar de dudas en tanto revela la apatía de la gente frente a la monotonía y las penurias sociales". ¡Vaya!. Perdona, Ian: ¿Me pones en contexto desde el futuro? No me metas miedo. Calla, güelu, tú escucha. "Llueve. Simplemente llueve. Como para olvidarse de un mordiente país y aplazar la palabra que demanda, la palabra que reclama, la palabra que hie­re. Llueve, simplemente llueve, como homenaje a la flor, co­mo regalo al amor. Llueve, simplemente llueve, para olvidar el dolor. Llueve. Simplemente llueve". Es todo, güelu: ¿Qué me dices? Ian, tú sintetiza: "Llueve. Simplemente llueve". Gracias.

lunes, 23 de marzo de 2026

Quitando hierro al olvido.

Me lo acaba de recordar con la cara de los entierros. Ayer fue una fecha señalada para mi esposa y juro sobre la Biblia que se me olvidó. Otro enigma a resolver que mi esposa resolvió. Iremos toda la familia a comer en la terraza de un restaurante "5 estrellas" de Valencia con vistas al mar. Me costará la pensión... Lo que sea para evitar que la rutina apague la chispa del amor. Y dado que a los más mayores nos dejan olvidados en las gasolineras, luego no vale echar las manos a la cabeza. "A toro pasado todos somos Manolete". ¿En qué estaría pensando yo, Dios mío? Como si yo tuviera algo en que pensar. "Por nuestras hijas, por nuestros nietos, por lo que más quieras... tu madre, por ejemplo, perdóname". Le dije. Amante del detalle, cueste lo que cueste, discurrí para mis adentros: ¿Y en una joyería exclusiva de Valencia? No son horas. ¡Qué disgusto!. En realidad, obras son amores y no buenas razones, pretextos baladíes, débiles disculpas, malos versos y peores argumentos. ¡La muerte nunca será vida y la nobleza jamás será vencida!. En fin, es la hora, Patricia y Kristel nos recogen y llaman a la puerta, no detengamos el tiempo. (Ojalá y que la buena intención quite hierro al olvido y restablezca la concordia). Gracias.