sábado, 12 de septiembre de 2026

Pecar es salud.

El alfabeto y la gramática dejaron palabras suficientes para explicarnos y cantarnos las verdades a la cara. Quizás el asunto no venga al caso, porque los mayores en la actualidad somos más mayores que los de antes. No quiero que vayan diciendo que peco de atrevimiento. En fin, si fuera en fin, pero no lo es: vivo los años altos y puedo ser lo que me dé la gana, incluyo la autoestima, la sabiduría y los consejos y, además, me confieso pecador: Yo permití que otros labios bebieran de los míos. Como Jodie Foster: "Cuanto más vieja me hago, más desenfadada quiero vivir". Señoras mías, quiéranse y experimenten el amor prohibido. Y a ti, mujer, un día te dije que no quería morir sin tener algo serio contigo: ¿Recuerdas? Con la mano en el corazón, dime, proclama: ¿Volverías a empezar para cumplir mis sueños, y tal vez los tuyos? Nadie debería morir sin haber cumplido sus sueños más hermosos. ¿Y entonces? Ahora a insistir en lo dicho. El alfabeto y la gramática pusieron palabras suficientes para explicarnos... Vigilen de cerca la salud, cuídense, hagan lo posible por llegar a mayores y, si no bebieron en los labios de otros labios, permitan que beban en los suyos: acuéstense el véspero, llénense la boca de mieles de azahar, y dejen que prendan sobre sus labios; purificada la madrugada de frescura, otros labios habrán bebido de sus labios. Gracias.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

A la edad de las mujeres.

A la edad de las mujeres.

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!.

De treinta a treinta y cinco no alboroza;
más puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo;
cumplidos los cincuenta, da en santera,

y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

Francisco de Quevedo, poeta, falleció el 8 de septiembre de 1645.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Dígalo usted, don Antonio.

Si una sociedad es el conjunto de sus habitantes, y por Amado Nervo y los griegos ya sabemos que cada hombre "es el arquitecto de su propio destino", entonces, como pueblo: ¿Qué nos falta para avanzar, para alcanzar el desarrollo? Ahora que llega una nueva campaña electoral -sin llegar pero sobrando-, escasos de esperanzas, llena el alma de incertidumbres y temores por lo que pueda pasar; cuando una vez más, unos verán la copa medio llena y otros la verán medio vacía. Ahora que se viene gestando -sin prisa pero sin pausa- un maravilloso movimiento de "empoderamiento", indignación ciudadana y militancia social y política, es el mejor momento para compartir en de soslayo unas experiencias que padecí hace años, que demuestran fehacientemente que esto de la diferencia entre izquierda y derecha en el Pueblo de Patricia tiene que ver más con la actitud, el carácter y la educación de su gente que con la capacidad del candidato. (Ante lo usual de la realidad, el coraje de la voluntad). Dígalo usted, don Amado: "Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo (-alcalde-), vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos ni pena inmerecida. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!". Gracias.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Eso tan necesario, lo superfluo.

Cuando llegan las rebajas... En tiempos de rebajas... ¡Qué chollos! Antes, las mejores ofertas las encontrábamos a final de cada temporada: rebajas de verano, de invierno y así. Los tiempos cambian y ahora estamos de rebajas todo el año. "Precio recomendado". A partir de ahí, un porciento a la baja de escándalo. El precio recomendado y el porciento de escándalo ya no lo pone la competencia. El grande comió al chico. En realidad, estamos de rebajas todo el año. El comerciante, como la banca, siempre gana. Nos toman el pelo, nos irrespetan. Eso. Insultan nuestra inteligencia y, lo que es peor, les seguimos el juego y, como hay para todos los gustos, incluso para los más exigentes, nos engañan de manera vil. A pesar de saber que las mejores ofertas no saciarán el deseo ni evitarán la autoexclusión. Si te autoexcluyes, estás muerto. Seguir las ofertas al ritmo que marcan las traperías provoca la aprobación insustancial que se alimenta de elogios y nos embriaga de placer. (Un corazón vacío de ternura, atiborrado de lisonjas, huérfano de caricias, desahuciado del afecto y la vivienda, subsistiendo de placeres con falsos amores... Las familias no despertarán de sus anhelos ocultos mientras no puedan llegar a fin de mes. Y sobrados de sobrantes, compran en primavera para el invierno compulsivamente eso tan necesario, lo superfluo). Gracias.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Y mi vida dijo sí.

Llegó septiembre y asumo las consecuencias por los inadecuados comportamientos influidos por la pobreza de espíritu (otro terrible descuido de la Magdalena). Mi mente absurda me enreda cuando escribo el día que me gusta vivir, al hacerme creer que una realidad cordial es viable. Justo ahora que ando, como la mayoría de los vencidos atrapados en el arte de lo posible es cuando tengo que atizar la modorra de los torpes de entendederas a través de la literatura para que no sigan el compás de una marcha patriótica sin bandera y otros versos. Es natural y lógica timidez escribir el día como soneto de una verdad, o el poema de un ensayo vertido con esmero y algún adjetivo en una crónica de vida. La gran fortuna de alguien como yo está en creer lo que escribe. Me gustaría haber tenido el talento para conmover a los humildes de corazón, animarlos a entrar en de soslayo, a leerme y volver. También militar la amistad con vocación de seguir, con vivencias propias y ajenas, saludando ausencias, justificando olvidos, aunque solo me ofrecieron vender alabanzas. El amor me esquivó y mi vida se iba yendo por decorados tenebrosos con voces calladas, y el ruido, tanto ruido, y el dolor de cabeza que levanta, y decidí ponerle fin. Pero al elegir el cómo apareció la duda y con ella el mayor problema: La dependencia. Y pensé en mi esposa y decidí repensarlo, y a mi vida le dije: "Si olvidas que un día te rechacé, si vuelves a aceptarme sin promesas, perdóname si puedes". Gracias.