Ayer ocurrió una cosa muy rara: me olvidé del mundo y el mundo se olvidó de mí. Ayer me volví a ir. En realidad, no es nada raro, es habitual para mí irme sin haberme ido y regresar o despertar; es decir, no me moví del sofá, como me consta que le ocurre a mucha gente, la mayoría desconocida para la neurología, a la que, cuando me atrevo a salir de casa les pregunto y me dicen que no saben. Estamos bien jodidos. Los psiquiatras no sanan, te recetan pastillitas de colores. Y los neurólogos, tres cuartos de lo mismo. A mí la psiquiatra, ni fu ni fa. En cambio, la neuróloga, la tengo en los altares. Los profesionales de la salud están en periodo de extinción. Y eso es la muerte. No hablo por mí, yo tengo un plan. Un plan, y qué gracia, a cara perro se lo dije a la psiquiatra y quiso dar en loco (es joven y acabaría con su futuro). Ella no lo sabe, pero yo siempre tengo un plan. Cómo no tenerlo si vivo la edad de la autoestima, la sabiduría y los consejos. A esta edad, lo único que no sabemos es el día y la hora. En fin, la Facultad de Medicina impaciente espera -"no ni na"-, no seré una carga para la familia. Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
lunes, 9 de marzo de 2026
domingo, 8 de marzo de 2026
Día Internacional de la Mujer.
sábado, 7 de marzo de 2026
Leer y escribir (y dos).
No recuerdo lo de ayer, pero vale la pena escribir y leer. Escribir, escribir reviviendo el pasado por la vía del inconsciente. Tal vez vivencias que no tienen que ver con la realidad, o una duda pendiente de despejar, que tampoco. De ahí que la destreza de escribir posibilita dentro de un estado alucinado algún pasaje de la vida cargado de angustia, de pena, o del más húmedo beso. Buena parte de lo que uno escribe son invenciones o verdades a medias; la verdad siempre se reserva para el postre. Confieso que de cuando en vez me pierdo y no me encuentro. Soy mejor lector que escritor, con el perdón de los escritores. Por eso cuando leo a un escritor de talento busco dónde se encuentra la verdad, la mentira, la distracción. Dónde están sus experiencias y si las utiliza para mejorar el texto. Me mata leer a escritores de talento. Me carcome la envidia. Escribir y leer crea una adicción que se vuelve vengativa. Te pones y eres incapaz de dejarlo. Escribir es vivir en un mundo paralelo. Y leer crea cierta incertidumbre, o una profunda melancolía, o ganas de asesinar al autor: en cualquier caso, aprendo. Me mata no saber. Leer es una aventura maravillosa en la que empiezas como simple espectador y acabas de protagonista. La desazón del suspense y el final inesperado. (Quién iba a imaginar que el juez era el asesino... Y acabo de comprar el libro). Gracias.
viernes, 6 de marzo de 2026
Leer y escribir (uno).
Historiar cosas, hablo de que escribir según aquello que lo inspira tiene encanto, lo cual seduce e invita a la conquista de lo desconocido. Y poco a poco uno se va metiendo en el conjuro que contagia las primeras líneas del texto. Es la carnaza que muerdes y te arrastra por los vericuetos de la imaginación. Pierdes la cabeza y la noción del tiempo y caes en un estado de inconsciencia activa que te introduce en un maremágnum de contradicciones condicionándote de forma que las emociones básicas te desbaratan hasta un nivel superior dentro de un ánimo prodigioso. Bajo esa especie de hipnosis uno se olvida de las ingratitudes de lo cotidiano, las miserias y las desgracias propias y ajenas. Eso es escribir más o menos para mí (el más es amor y el menos la locura). Luego llega leer. De leer está lo de uno y lo de otros. Leer lo que uno escribe en un estado de enajenación es la hostia, aunque a veces lo tire a la papelera. En todo caso te sirve para llegar a un final que no sabes si es un cuento o un nuevo amanecer. Vives angustiado porque sientes y disfrutas, pero de una manera diferente a la realidad: es otra dimensión. Se da la circunstancia que a veces en lo que has escrito descubres que tiene que ver con un déjà vu, alguna experiencia propia o ajena, tal vez una sorpresa que te lleva a un recuerdo casi olvidado, o al conocimiento de un hecho que pudiera ser una novedad activa en tu vida. Y leyendo libros aprendo, cómo si no iba a escribir... (Regreso mañana). Gracias.