viernes, 10 de julio de 2026

La mayor decepción (I).

No es que me importe demasiado. Hablo de Zapatero (ZP, para los amigos). No, no es cierto, me importa demasiado. Y muy demasiado, que diría MpuntoRajoy. La corrupción me trae a mal traer. Tal parece que lo cogieron con el carrito de la compra, ¡y ahí está el detalle! Algún día, como sociedad, tendremos que decir que no todos somos iguales, a pesar de quienes digan incluso que "si yo estuviera en su lugar, haría lo mismo". Hay que joderse. Por cierto, y sigo con la corrupción, en "El Pueblo de Patricia", en breve saldrá a la luz un chanchullo que hasta Dios lo verá, y eso ya es mucho decir, para cubrir una plaza de funcionario. Y vuelvo a nuestro Señor para decir que el alcalde probará la afrenta en propia carne. (A veces uno pagaría por equivocarse). Presten atención: El alcalde seleccionó un tribunal calificador con personas completamente desconocidas de la contorná para determinar las pruebas y así eliminar cualquier tipo de ambigüedad. Sin embargo (otro milagro para creer), uno de los opositores tenía copia exacta del teórico (los resultados hablan por sí solos). Nadie sabe darle explicación... ¿Y entonces? Sin nombres, para no dar pistas, debido a que todo queda en casa. En el lavadero municipal, con asombro, dan rienda suelta a la creatividad y no se habla de otra cosa. La Magdalena nos guíe. O que cante el Sabina. Hablo de dos, y acertijo no es. Una conoce el examen como si lo hubiera escrito, aunque solo lo copió por encargo (y las dos intiman con el alcalde). Pues ni con esas, ¡oiga!, en el teórico quedó el segundo y no hay tercero. Así que tendrá que poner más diligencia en el práctico. No cabe duda de que la pondrá. En cualquier caso, conviene advertir que, a veces, de los amores políticos de paso, apenas brotan caricias electorales de emergencia y siempre se vuelve al principio, es decir, a la oposición. Gracias.

jueves, 9 de julio de 2026

Facundo Cabral.

Escribir es una aventura, un viaje de descubrimiento por los caminos menos convencionales de la vida. La literatura me abre la cabeza y el corazón, por eso puedo tener una visión universal, salvarme de las mezquinas parcialidades donde naufraga la mayoría. Escribir es enamorarse del peligro, ejecutar el arte de vivir, entrar en el ritmo del flujo y el reflujo, afinar al corazón con el vacío, a la oscuridad con la revelación. Cada día me parezco más a lo que escribo, que es lo que mejor me podía pasar, lo que quiere decir que al escribir fui planeando lo que quería ser, o el destino me fue llevando la mano. De una u otra manera, emprendí un camino en el que me convertí.

Facundo Cabral, juglar, murió el 9 de julio de 2011.

lunes, 6 de julio de 2026

¡Mala gente!

Qué talento para la crítica sombrío, qué inteligencia para la descalificación del adversario, por un decir, de sí mismos. ¿De dónde les saldrá esa capacidad para hacerse daño? Talento que Dios podría alabarles, pero no debería acrecentarles.

Hablo de política. El partido gobernante en "El Pueblo de Patricia" debería dejar esa aptitud, ese afán, esa vocación para el mal, esa ojeriza para con sus adversarios políticos, pero no hay manera. Recientemente, me vino a la memoria, como en los peores tiempos vividos, campañas difamatorias... Joder, dona, para sorpresa de muchos, al fin confirmaron que la fuente de tanto chismorreo no provenía de la oposición, sino de las cloacas de su propio partido. Del cantautor cubano Amaury Pérez, "Mala gente": El fragmento de la letra que recuerdo —mala cabeza— es el siguiente: "Es que el odio tiene dotes que no he podido entender. Pues tiene más brío quien tiene fuertes frustraciones...". ¡Mala gente, váyanse al carajo! Como vecindario, esperamos impacientes que el partido gobernante, con su gestión, nos permita tener voz propia. Qué bueno que así fuera. Mientras, ojalá devuelvan al pueblo la esencia pública donde radica la transparencia y la vocación de servicio. Gracias.

viernes, 3 de julio de 2026

Sigo aquí y no me rindo (disculpen el desahogo).

La nostalgia me vino a visitar y creo que no esperaba mucho de mí. Será porque sigo aquí. Siempre existirá la lucha entre lo que queremos y lo que necesitamos, así como lo que fuimos y lo que somos. Lo que dura un instante a lo largo de los años nos permite recordar un imaginario real. Pues entonces, a fuerza de querer, soy quien quise, aunque el reloj marcó las horas y luzco pelo cano. Envejecer con los buenos recuerdos anima a tomar decisiones que hacen camino donde no hay espacio. Paz y amor. Mi vida no fue triste, fue jodida. Hice la mili; hasta la mili viví con miedo, después de la mili, también. Política, la política, cuanto menos ahora, de insultarme no pasan. Por aquel entonces, comunista, Nicolás Guillén me enseñó a ejercer mi ideología usando además la cabeza. Fui comunista sincero, sin excusas, fiel a mí mismo. Éramos muchos, pero los otros eran más. Y la mayoría miraba de soslayo porque llamar a las cosas por su nombre costaba caro. Problemas con los grises, la manipulación de la justicia y la falta de derechos civiles hacían de aquella vida un sinvivir. Corrió el tiempo, 1986, Gerardo fundó IU y abandoné el Partido Comunista. Un año y me afilié al socialismo marxista de la época. El PSOE nunca estuvo a la altura del Partido Comunista en cuanto a defender la democracia: de Suresnes aquí no dejaron de pisar moqueta y jugar a perder el tiempo y olvidaron lo fundamental: aplicar el régimen de las consecuencias a su gestión y acabaron irrespetando la ley. Pero eso ustedes ya lo saben. La decepción es enorme y desmoralizador esperar los rotativos de la mañana. Gracias.

miércoles, 1 de julio de 2026

Atrevido entró julio.

Una vida desvelada en torno a la palabra, desde la creación hasta la exégesis, vinculando la lectura a la escritura. Él es así: su propio adverbio. No mantiene una agradable conversación, ni siquiera intercambia un saludo. Como confesó aquel día, le duele el olvido; dependiendo de la fecha (junio fue un mes para la posteridad y el recuerdo, para que no vuelva a suceder de no ser necesario), no hay por qué prescindir de las elementales reglas que imponen el honor y la buena educación. Si fuera agua creativa, se diría que fue separada en un mar con insaciable sed, necesidad de beber esa agua para después contarla con humildad, que para morir de éxitos ya habrá tiempo. Cuentista incansable, si no pudiera contar sus mentiras, terminaría su último comentario y luego seguiría su camino hacia el olvido. Tanto tiempo escribiendo acumula una producción difícil de cuantificar. Son códices, y en su mayoría no tienen sentido. Es al corregirlos cuando se da cuenta de su falta de originalidad y los devuelve a su mente absurda. Lo siente sin ninguna ambición, de forma sincera e inmediata, sin demoras absurdas ni rodeos. Tiene inquina y aborrece a quienes se las dan de lo que nunca fueron y, cuando salen de su fantasía, se entretienen otorgando sus últimos deseos, o permiten que el finado se despida por ellos a través de las redes. Penas de vidas echadas a perder. Arrancó días del calendario y los escribió entre los vericuetos de su universo como si fuera Albert Einstein. De ahí viene su indiferencia por dar explicaciones. Tampoco las acepta. ¿A qué viene este testimonio? ¿O es la traducción literal de una existencia? ¿De quién hablan? Se dice que un día, alguien que no viene al caso, le pidió explicaciones por algo y alegó ignorancia: todo reo sabe la razón por la que es condenado. Por otra parte, no tolera arrepentimientos de última hora: podrá ser condenado, pero en tanto no muera, lo demás se cura. Tampoco le gustan las confrontaciones: salió perdiendo en todas, aunque desearía que alguien le dijera que mereció la pena. (Atrevido entró julio, esperanza de una vida, la familia). Gracias.