domingo, 22 de julio de 2018

Diego.

La primera sospecha de vida que tuviste fue una lágrima de tu madre,
la segunda una risa de felicidad,
la tercera el tierno abrazo de tu padre. Luego vinieron mil besos de los dos.

Tu madre te contará historias maravillosas y te cantará nanas de alegrías para arrullarte,
te enseñará a desenvolverte entre los mejores sentimientos,
también dibujará por las paredes de tu habitación el brillo de tus ojos atentos a todo lo que te rodea.

Diego, tu madre es mi hija, se llama Kristel y sé de qué hablo.

Vienes al mundo para colmar de felicidad la vida de dos;
fuiste realmente deseado:
has tenido mucha suerte al ser fruto del amor.

Acabas de nacer y ya has cautivado la felicidad de mucha gente
(lo veo en sus ojos).

Eres tal cual te imagine:
tu cara,
las manos,
ese cuerpo,
todo tú,
solo me faltaba tocarte;

si me dejas, arrojaré mis prisas para acompañar tus pasos,
confío no defraudarte mientras mi mirada no se evapore ni mi cabeza mendigue.
Serena y profundamente te quiero. Diego, mi bebé.

La culpa no tiene dueño.

Con Enol de paseo por Les Seniaes, y porque iba durmiendo y a mí no me dolía la cabeza, me dio por pensar, y pensé que vivimos pendiendo de las agujas del reloj. Vivimos de prestado entre asuntos inaplazables atesorando incluso lo que no nos pertenece... (Vaya, un domingo de ir a misa y cantar la verdad no era mi intención hablar de políticos corruptos). El caso es que nos volvemos incompatibles con los valores humanos, con lo que más amamos, y entonces perdemos la fe y miramos al cielo maldiciendo a Dios y su María. Todo es poco y nos sentimos fracasados porque lo que hemos logrado no vale nada y nos miramos al espejo y aparece la baja estima. La autoestima: doloroso intento lograr todo en la vida, doloroso fracaso conseguirlo. Nos rendimos ante lo que consideramos evidente y queremos morir pero para morir hay que vivir y quedamos en el limbo o dónde sea que haya nada, ni esperanza. Y miramos a nuestro entorno y no vemos corazones, humanos seres, un brazo pegado a un hombro (recuerda) solo almas resentidas dando en loco. Y qué lástima: ni letra para un tango tristón. Si al menos nuestras experiencias fueran referente para saber qué camino pudieran seguir otros, ser ejemplo de algo para alguien, quiero decir, pero no. Estupendos de la muerte, porque estamos muertos, ni flores al cementerio. ("La traición" que te hizo llorar lágrimas de cocodrilo llevaba una alerta para el camino que no pulsaste cuando más lo ¿necesitabas). Gracias.

sábado, 21 de julio de 2018

Alicia.

"Si conocieras el tiempo tan bien como lo conozco yo 
-dijo el sombrerero-, 
no hablarías de derrocharlo como una cosa. 
El tiempo es una persona". 

De Alicia en el País de las Maravillas. (Lewis Carroll).

Nadie sabe ni pregunta, siquiera imagina, pero se comenta por los lavaderos de flaquezas que dejó el amor colindante para dedicarse a la política en un país reducido a la exacta medida de los gestos y promesas que le iban saliendo al paso con su carruaje de calabaza. Comenzó aturdida por los éxitos y los aplausos hasta que un día se volvió rutina. Galana del véspero, logró méritos en asambleas de negociado donde las izquierdas aún no han resuelto su elemental razón de ser. Los valores de sus antepasados los exhibió como propios por la calle de la riqueza donde distrajo su memoria trashumante con amores que le juraron fidelidad para siempre hasta que otro amor y otras fidelidades la dejaron esparcida en sus angustias. Compró amores y vendió favores. Complació a quien la hechizó en su propio beneficio hasta que el despotismo ilustrado se adueñó de su fantasmagoría. Vivió en el eco de su voz y murió convencida de que resucitaría en el País de las Maravillas. Gracias.

viernes, 20 de julio de 2018

Ya amanecerá algún día.

Hace un calor de aquí te espero. ¿Sabes qué? mejor no vengas hasta el frío invierno y echemos en falta el calor del verano.

Lo bueno que tiene este calor tan y tan asfixiante es que no necesito ir al mercado de los viernes a comprar disculpas para no salir de casa ¿? El que no se conforma es porque no quiere. Yo no soy de esas que no están de acuerdo con la vida que eligieron o les tocó en suerte porque no saben qué hacer con su agonía... Yo soy de las que dedican todas las horas de sus días a aprender lo que no saben. A veces echo cuentas y pienso que faltan horas a mis días y que moriré sin saber siquiera lo suficiente, y otras veces pienso que si mis días tuvieran más horas no tengo capacidad de aprender porque mis neuronas no trasmiten y mi unidad funcional no interpreta. Confieso que miento cuando digo que hago los recados que mi esposa me encarga porque ni Clodomiro una libra de clavos y un formón... Ni cantando soy capaz de recordar la lista de la compra y las gafas de leer no me favorecen. Lo tengo escrito por ahí: vivo en el pueblo de Patricia porque yo lo elegí pero no imaginé que llegaría a vivir de las apariencias ni que atávico y desmemoriado de sus conquistas sociales y laborales el pueblo de Patricia (uy, o dejo la cazalla, y desayuno leche con cereales o moriré de una borrachera mental) pueda aceptar falsas promesas de políticos en sus fiestas de fin de campaña. El pueblo de Patricia enajenado con compromiso de permanencia no me sanará como creí que me sanaría. Sino igual está peor que yo. Olvidadizo de toda identidad y conciencia, por Eugenio sé que hace tiempo quiso elevar la dignidad social y laboral de sus conciudadanos pero descuidado por sus dueños quedó en casi nada. 

Un pueblo se muere de pan y justicia mientras sus mandamases se vuelven más imperialistas y opresores. Suena fuerte, lo sé, pero ellos no lo saben... Como tampoco saben que nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer. Gracias.

jueves, 19 de julio de 2018

En Cartagena (Murcia).

La cosa tiene guasa: Resulta que el Ministerio de Defensa compró cuatro submarinos por si entramos en guerra que la cosa no está clara después de haber perdido el mundial de fútbol, pero mientras, tenemos que guardar los submarinos para que no se oxiden. Y como nuestros políticos si tienen que hacer otra cosa que no sea robar no se les da ni regular, tomaron mal las medidas y ahora tienen que ampliar los muelles de la base de Cartagena porque no caben... Por si fuera de interés para algún tiquismiquis, el coste de cada S-80 Plus, así bautizaron al submarino, es casi el doble de lo previsto. Luego hay quien va diciendo por ahí que los sobrecostes están prohibidos. Lo decía mi güela: "el que hizo la ley hizo la trampa". El Gobierno aprobará en breve, como le gusta decir a Pedro Sánchez, en breve, la elevación del techo de gasto del flamante submarino S-80 Plus en 1.772 millones de euros que sumado al presupuesto inicial de 2.132 millones: "dos, y treinta y dos, y catorce, y tres, y veintidós, y llevo dos, exacto, hace un total de 3.907 millones de euros", casi mil millones por cada uno de los cuatro submarinos... Como Gila: Al menos que sean submarinos y no fragatas y las tengamos que hundir a cañonazos... Gracias.