Y llegaron aquellas primeras lecturas. Llegaron como van llegando los meses y los años, regalando silenciosamente juicio y experiencia, sentimientos, amor por los libros y escribir, al tiempo que nacía en mí una dependencia literaria extraordinaria. Recuerdo mis primeros poemas con misiones y objetivos de conquista. Recuerdo el primer beso, mi dulce e inocente primer beso. Recuerdo una biblioteca de maderas oscuras y el olor a libro de papel leído. Recuerdo soñar y creerme soñado. Pero antes llegaron los cuentos. Y otros libros, casi siempre entre envolturas de melancolías y divagaciones sin rodeo, cuya única utilidad era alimentar en mí el asombro. Llegaron también aquellas otras lecturas políticas, inextricables, que infundieron en mí solidaridad y contienda, a la vez que me obligaba a buscar en el diccionario de la RAE palabras de rescate. Recuerdo un poema que floreció hechizado. Recuerdo un déjà vu mortal: alma rota, pasos perdidos, venas abiertas. Recuerdo el onirismo y que fui carne de cañón. Y recuerdo un libro que el tiempo no silenció: "Don Quijote de la Mancha". Mi ánimo, mi numen. Y fui papel y fui pluma y fui tinta y fui borrón. Y soy la página en blanco, la cubierta de un libro sin nombre y sin autor. Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
jueves, 23 de abril de 2026
miércoles, 22 de abril de 2026
Ocurrió ayer.
martes, 21 de abril de 2026
Camino de la obsesión.
"Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad". Y la santa poesía en el altar y el trono. Amén.
lunes, 20 de abril de 2026
¡Oiga, usted, y ustedes!
domingo, 19 de abril de 2026
Don Quijote y El Pueblo de Patricia.
Don Quijote pasó por El Pueblo de Patricia y se quedó a vivir, como yo cuando pasé. Aunque está más loco que cualquiera, no aguantó lo que yo aguanté. Don Quijote no vino solo; lo acompañó Sancho. Pero Sancho es más así, como yo: ¡señor, sí señora! "¿Quién le levanta la voz a Don Quijote con la rodela en una mano y la lanza en ristre en la otra? Y voy al caso que hoy me obliga a escribir. Los politiqueros de El Pueblo de Patricia, sin saber qué se jugaban, me obligaron a elegir: Patricia o el alcalde. Elegí a Patricia, y el alcalde quiso dar en loco. Hoy en día volvería a elegir a Patricia. El alcalde me arrojó a los leones, sin preguntarse, de darse la tesitura que se dio, qué haría él como padre. Yo, si no existieran los libros ni los lápices, elegiría la política. Me chifla la política. Aunque la política en El Pueblo de Patricia no se analiza, se cree, como se cree en el Señor Dios. No hay ideas, hay misa los domingos. Y el día de las próximas elecciones bajan la cabeza para verse la barriga. Es fe lo que eligen. Fe de pobres. Aquí todo huele a biblioteca "a coste cero". Qué ignorancia. Don Quijote era Don Quijote; digo era porque ya se fue, y Sancho con él. Y las familias siguen con la fe, aunque ya no les alcanza ni para rezar. Gracias.