"Mira que soy hombre, pero con estas manos vacías: ¿Cómo me parezco a ti? Perro, que vas con tu amo, fíjate bien, que al hablar contigo, hablo conmigo mismo. ¿No ves que tan cerca del patrón, no somos tres, sino dos? Este es un verso violento: "Hombre y perro", de Manuel del Cabral, que me husmea, nos abraza. No es malo ver a un perro bien alimentado; malo es que las familias no lleguen a fin de mes. No hablo de mañana, hablo de nuestros días, los que vivimos en la abundancia. La abundancia está aquí, en todas partes, al frente, a ambos lados, a nuestras espaldas. La abundancia acorrala, y teniéndola tan pegada, está más lejos cada día. Joder, dona, cuando la tristeza se apodera de mí, más triste de morir por sentir tanto y no comprender nada, ni tan siquiera comprendo por qué me adentro en Les Seniaes. Les Seniaes para mí es estar en todas partes sin moverme. Hoy quería celebrar la primavera; es primavera, y apareció Cabral. La poesía es muchas cosas, y una es la muerte. Entró la primavera y en Les Seniaes la floración del azahar luce triste. Las mariposas no vuelan libres y viene de tiempo atrás. Es un vivir infinito que más que consecuencia directa de la primavera es una metáfora continuada para la vida que refrena las pasiones. En fin, es primavera y el resto de la historia ya la sabemos. (Perdón por la nostalgia). Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
viernes, 20 de marzo de 2026
jueves, 19 de marzo de 2026
Qué poco tú te has querido (y II).
miércoles, 18 de marzo de 2026
Qué poco tú te has querido (I).
martes, 17 de marzo de 2026
A veces me asusta leer lo que escribo.
lunes, 16 de marzo de 2026
De nuevo regreso a ti.
De nuevo regreso a ti. Y un respiro profundo ahogará una pena, una emoción, un momento imaginario y una lágrima surcará tus mejillas con una plegaria y el alma como un tormento que hasta el Señor Dios podría verlo. Tenías la salud delicada y tu punto ciego: tu punto ciego, la desconfianza. No me viste venir. Señal de que no me querías, porque cuando cierras los ojos se reconoce el amor de quien te quiere. Se acumulan los recuerdos y una melodía sacude la psique, es cuando entendemos que lo mentiroso se percibe con los ojos y lo verdadero con el corazón. Hay algo en ti más oculto que lo que ocultas. En vez de preguntarte con profundo amor: "¿Por qué perdí la certidumbre, el amor sincero de quien me quiso? En un ambiente de excesiva impunidad o unas ganas tremendas de morir de éxito, porque de tanto ganar siempre es el precio que se paga por vencer. Te pudo la vanidad, y el silencio evidencia que te sigue pudiendo, tanto es así que parece que has vuelto a perder. A quién importa, sino a ti, ganar o ganar: haz memoria y repasa tus derrotas. El caso es más sencillo de lo que parece: "donde las dan, las toman". Se repite la historia. Pero qué odiosa es la política. (El gran problema de nuestra democracia es que en nuestra cultura política el destino de las victorias ajenas es desconocerlas y, naturalmente, no se aprende de ellas). Gracias.