En estos momentos la mayoría interna de lo mío reacciona como lo ha venido haciendo siempre que la corrupción entró por la puerta de atrás a mi vida: La decepción no puede ser mayor. Los que nos gobiernan se lo llevan envuelto en papel de fino regalo, mientras las familias llegan sin llegar a fin de mes con la nevera vacía. El carrefur que no fía. ¿Acaso sería tolerable aceptar que un militante ciudadano se vendió como hombre de palabra, que resultó ser un tramposo? Y a vivir, que son dos días. Cómo olvidarme de los muertos, de tanta frustración del ánimo. Muertas las ideologías, se impone el ultra-liberalismo. El pueblo no puede renunciar a las conquistas que le garantizan la trasformación. La realidad social, las tropelías de los que se empecinan en que la gallina siga poniendo huevos. Quiera la militancia ciudadana que la debacle alcance a los que con promesas camelan conciencias hambrientas de necesidades diversas en su propio beneficio. El mensaje de Karl Marx como crítica profunda al capitalismo y la explotación de la clase trabajadora. Marx, Karl Marx, de ninguna manera puede morir. La corrupción y tanto corrupto. Malditos sinvergüenzas. El vivir al que nos arrastran no es vivir ni nada que se le parezca. Las familias tienen que tomar cartas en el asunto, deben reflexionar y zanjar esta corruptela que nos impide progresar. Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
martes, 2 de junio de 2026
lunes, 1 de junio de 2026
Militancia ciudadana (I).
Sin ir más allá del teclado, más allá del enunciado y sus decires, añado mi grito de militante ciudadano desde un de soslayo abatido y triste, puesto que he regresado a los telediarios. A las personas silentes que en un descuido entran en de soslayo y vuelven, les doy mil de gracias. Seguiré escribiendo hasta que olvide quién soy, aunque me cuesta ser agradecido. A esos puristas recalcitrantes, enemigos de la retórica aristotélica, pueden irse en busca de otro muerto. En tanto en cuanto hagan mejor uso de su tiempo, eviten sacarme de quicio. Y a los que abusan del poder, amigos de la explotación laboral que no les importa dejar hijas huérfanas. "No los dejaré huérfanos; vendré por vosotros". (Jn.14.18.). Él sabía que se iba a morir y tenía una misión: "salvar a la humanidad". Conocer lo que iba a ocurrir le dejó libre de legados, e incluso, como buen padre, le dio esperanzas a sus hijos. El que ama la palabra no morirá si lo deja escrito. Los intransigentes de ahora han de entender que la vida es un constante cambio existencial. De ahí que a veces concentre mi discurso en las necesidades de un pueblo que se muere de inanición. No es posible vivir aferrado al pasado ni al margen de la realidad. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Anacronismo estúpido. El pasado es un referente, como el futuro una utopía. La única certeza es el punto de partida de lo realizable, y de lo que se puede hacer interpretando sentires del corazón... (Se hace tarde, mañana vuelvo).