de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
martes, 16 de junio de 2026
La guerra en Irán (nos está jodiendo la vida).
domingo, 14 de junio de 2026
En este país de Santas Exequias.
miércoles, 10 de junio de 2026
La incertidumbre.
martes, 9 de junio de 2026
Por siempre serás ignorada.
Días atrás te vi especial... ¿Recuerdas? Además de hermosa. Yo siempre te veo hermosa, y al paso del tiempo, más. Pero solo yo te veo así. Escucha, con la mano en el corazón te lo digo: los moldes de este mundo te quedaron pequeños desde el día que no quisiste encajar en la familia, la mía; en la tuya, según me cuentan, encajas muy bien. Malo sería que también te dieran la espalda. No eres persona familiar, ni agradecida. Seguramente tu Señor Dios te ha elegido para vivir soledades y rechazos. Y tu colindancia, luchas extremas. El enemigo no se molesta con quien no es amenaza, y tú sencillamente eres mala gente. Has sido incomprendida y traicionada, incluso olvidada; eso te está matando: el olvido que no encuentra camino es criminal, pero eso ya lo sabes. En fin, la realidad es la que es: O vives entre palmeras o en la sopor. Te escribo sin ganas, ya lo habrás notado; te vendría bien que, en momentos de crecientes sufrimientos, pusieras orden en tu existencia. Gracias.
lunes, 8 de junio de 2026
Tu fotografía.
De cuando en vez me siento frente a la biblioteca de casa y dejo correr el tiempo ante tu fotografía. Te preguntarás qué pinta tu fotografía en la biblioteca de mi casa... yo también me lo pregunto. Tu fotografía la tengo situada a la altura de los ojos; en ella no busco lo que el tiempo se llevó, busco tu sonrisa, que siempre será la mía. Por una fotografía no pasa el tiempo, y yo ya me acostumbré a tu ausencia. Desde que te enseñaste a fingir, empezaste a lucir tu nostalgia. Y sigues amaneciendo al día con de soslayo. Qué triste. Enfrentaste el amor, no te valoraste ni te quisiste, no te diste una mínima oportunidad. Por los pensamientos y los sentimientos que no requieren comprobación. Te negaste a hacer las cosas bien y grabar nuestros días. Ni siquiera te regalaste una última cita. De haber reclamado nuestros derechos, de ser lo que nunca fuiste. Y ya ves, yo sigo a lo mío, luchando por obtener respuestas y dar sentido a los viejos tiempos y solo cosecho lodos de nuevos polvos... No te quiero hacer daño, tú no tienes que ver con este desahogo, porque no dejé de quererte y a cierta edad el rechazo no sienta bien del todo. Creo en el ciego amor, pero no deseo que un día aparezcas por algún recodo inesperado de mi vida. Gracias.