viernes, 28 de agosto de 2026

No vuelvas, ni me llames; prefiero esperarte.

Hay mentiras por las calles que se venden (miedo me da tu endiosamiento indulgente) como puñaladas de misericordia para sentimientos inactivos. Habiendo, como hay, verdades que cantar: ¿Qué ganas cantando mentiras? Hay mentiras que duran lo que dura una duda razonable. En un descuido, uno se entrega a la amistad y, sin embargo, como Ayuso, "chao 'pescao".

¿Qué me dicen de quien lanza mentiras al aire y las defiende por encima del quebranto y la vergüenza de su afrenta?

¿Qué me dicen de quien invita al azahar a que acoja sus mentiras para salir en tropel como si fuera su vida en ella?

¿Qué me dicen de quien quiere tener el poder de un solo dueño con apariencias democráticas?

¿Qué me dicen de quien juega a la ruleta rusa con el dolor de la gente de corazón que existe más allá del dolor de alma?

Y qué me dicen de quien heredó el olfato político y el amor por los libros de su precursora, "la que no debe ser nombrada".

A las puertas del cielo no me encontrarás esperándote. Si no me ofreces nomás que los excesos de tu existencia, te puedes dar por exiliado en las elecciones. Deberías saber que los adioses son para siempre en mi impagable soledad. Tal que Anna Ajmátova: "Estamos tan intoxicados uno del otro que de improviso podríamos naufragar". Y yo añado, entre la brisa del mar y sus brumas. Traicionaste la verdad recopilando pasiones impuras. (No vuelvas, ni me llames; prefiero esperarte). Gracias.

lunes, 24 de agosto de 2026

Alcalde, mi queja es esta.

Si no fuera porque el teléfono te lo paga el pueblo, pensaría que el silencio fue consecuencia de la escalera; de tanto subir escaleras tenía que suceder. Me dijiste que te llamara y te contesté que no me fiaba de ti. Corrió el tiempo, te encontré y te hablé de frente, que estaba en condiciones para hablar contigo, aunque sin saber qué me ibas a decir. Cuando encuentre un hueco en la agenda te llamo, me dijiste. Yo te hablé a la cara y tú, cobarde, tararira. Tienes que enfrentarte a los problemas; casi todos tienen solución y, si no, siempre podrás culpar a tus asuntos inaplazables o a cualquier lameculos de los que te rodeas. De haberme llamado, tenía escritas unas palabras de consuelo. Apareces en mis inquietudes, acaparas mis peores momentos. Confiaba en que me llamaras para tomar café y hablar de la familia, de los hijos, el trabajo, el tuyo, el mío ya no; sabes que no doy palo al agua. En fin, me cuentan que no son buenos tiempos para ti y lo que has dado en llamar política.

Bah, no tomes en cuenta lo de arriba, igual son cosas mías y estoy equivocado. Olvídalo si quieres o puedes. Por mi parte, elevaré una plegaria al Creador dándole las gracias porque, como conocidos, somos únicos. Ni en sueños. Cuídate mucho y vigila las escaleras; se acercan las elecciones y tu manera de huir cuando vienen con mal futuro inmediato, tendrás que huir muchas veces y no será difícil que tropieces y bajes dando trombios y te rompas la crisma, o peor. Cuídate mucho. Gracias.

jueves, 20 de agosto de 2026

Peregrino errante.

La realidad de los hechos pueden hacerle sombra a nuestros sueños, a las desmedidas promesas, sin embargo, y aunque tengamos que entregar nuestros sueños por cualquier circunstancia, debemos ser invulnerables y no cambiar promesas por augurios. Tal vez todo lo que estás viviendo te parezca que es para siempre y esté afectando tu manera de pensar y ver las cosas, pero has de recordar que viniste con lo puesto y te puedes ir con lo mismo; con lo puesto quiero decir. O a la cola del paro, si no es lo mismo. No obstante, si después de esta duda, que ya no es duda, sino problema, no busques salida en el silencio, búscala en la oscuridad que precede a la tempestad. Peregrino errante, no fuiste de fiar con tus promesas. Gracias.

domingo, 16 de agosto de 2026

¿Tábanos o ruido? Ese es el dilema.

Válgame Dios. La orquesta con gogós era una sardana en plan adoctrinamiento lingüístico catalán. (En el ayuntamiento hay un topo). Intolerable. Entonces, busqué por internet una casa rural para huir de las fiestas. ¿Y los precios? De haber plazas libres, se escapaban a mis posibilidades económicas. Por escapar de las fiestas, dejaría que me picaran los mosquitos... Tal vez si me untara de matamosquitos, pero no hay mosquitos, se los comen los tábanos. ¿Y si me vistiera con traje de buzo? "¡Ay, Señor!" Dios sabe que no puedo pagar ni una litera. Aunque le di mi número de móvil a la señora con la que hablé por si hubiera una cancelación y luego hablaríamos del precio. A día de hoy no me llamó: nada imprevisto, ni previsto para los que olvidan que en septiembre hay que comprar libros y libretas, lápices y uniformes. Pero que igual son cosas mías y tiene razón el gobierno con la prosperidad económica de las familias y no tanto de los usureros y etcétera. Los jubilados tampoco llegamos a fin de mes, por lo que creo que las familias vivalavirgen lo de los gastos de verano aplazados con las tarjetas y la vuelta al cole lo tienen resuelto. Cinco millones de coches en la carretera, más trenes y más aviones. No le daré más vueltas a la rueda; trataré de encontrar un usurero que me patrocine las vacaciones de agosto y ya amanecerá algún día. Gracias.

miércoles, 12 de agosto de 2026

"El Pueblo de Patricia" se engalana.

"El Pueblo de Patricia" se engalana y, si tenían que llegar las fiestas de agosto, llegaron. Ruido y Cristo yacente. Pero este año no me cogerán distraído, ¡ah!, ¡no! Los vecinos pasarán una semana sin mí. O más, si me encuentro a gusto. (No diría yo que alguna pagaría para que no volviese. Rencores de otros tiempos y otra vida, nada de qué preocuparse). Contraté en una firma un curso de escritores sonados que enseñan a escribir en un monasterio. Me dedicarán tiempo y yo pondré de mi parte: ¡aprenderé a escribir! Y cuando regrese a de soslayo no me reconocerán. Además, pacté por horas con un cotilla en exclusiva para que me cuente los chismes que circulan por los pórticos del monasterio. Ay, me siento joven, libre, y esclavo del amor. Y si me sobra tiempo, también me adiestraré en repostería monástica. El alcalde contrató una orquesta afamada con gogós (que no se respire miseria). Por cierto, mi esposa no va, mi esposa se queda; a ella no le mortifica el ruido y le chiflan las fiestas, no se pierde un sarao. Perdón, la firma me acaba de llamar para cancelar la reserva. ¿Y ahora? Gracias.