En un mundo en permanente cambio, alienta la palabra, la orquestación de su mística y el colorido de la poesía; al tiempo que alimenta la renovación del pensamiento. Esto nos demanda el activo de un sincero diálogo entre variados pareceres; la buena vecindad y el espíritu reconciliador pasan a escena. Lo significativo radica en entusiasmarse para observar y vernos en un futuro compartido, que es lo que realmente nos avitualla como sociedad. No olvidemos que en la adversidad cualquier persona es salvada por la lealtad, la franqueza, la palabra. Por eso agrandar los vínculos colindantes contribuye a crear la cultura del verso y la comunión, nuestro gran horizonte de amor y vida, de armonía y poesía. Se trata de crecer, y para ello tenemos que renovarnos, caminar juntos, escuchándonos con sosiego y jamás encerrarnos en nosotros mismos. Hay que sacudirse la polvareda del pasado, respirar el hondo presente, crear sueños y tomar la energía de los afectos para encauzar un futuro que purifique nuestro interior. La Santa Poesía ayuda. Una idea egoísta en lo material nos derrumba por completo, puesto que nos deja sin principios y valores, deshumanizándonos. Nunca olvidemos que amarnos es promesa de integridad, gestación de un porvenir ilusionante, el amor que abraza para fortalecernos. (La poesía se venera en los altares). Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
sábado, 21 de marzo de 2026
viernes, 20 de marzo de 2026
Es primavera.
"Mira que soy hombre, pero con estas manos vacías: ¿Cómo me parezco a ti? Perro, que vas con tu amo, fíjate bien, que al hablar contigo, hablo conmigo mismo. ¿No ves que tan cerca del patrón, no somos tres, sino dos? Este es un verso violento: "Hombre y perro", de Manuel del Cabral, que me husmea, nos abraza. No es malo ver a un perro bien alimentado; malo es que las familias no lleguen a fin de mes. No hablo de mañana, hablo de nuestros días, los que vivimos en la abundancia. La abundancia está aquí, en todas partes, al frente, a ambos lados, a nuestras espaldas. La abundancia acorrala, y teniéndola tan pegada, está más lejos cada día. Joder, dona, cuando la tristeza se apodera de mí, más triste de morir por sentir tanto y no comprender nada, ni tan siquiera comprendo por qué me adentro en Les Seniaes. Les Seniaes para mí es estar en todas partes sin moverme. Hoy quería celebrar la primavera; es primavera, y apareció Cabral. La poesía es muchas cosas, y una es la muerte. Entró la primavera y en Les Seniaes la floración del azahar luce triste. Las mariposas no vuelan libres y viene de tiempo atrás. Es un vivir infinito que más que consecuencia directa de la primavera es una metáfora continuada para la vida que refrena las pasiones. En fin, es primavera y el resto de la historia ya la sabemos. (Perdón por la nostalgia). Gracias.