jueves, 20 de julio de 2017

Surrealismo inconsciente.

"Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles". (Bertold Brecht).

Naturalmente que hay hombres que luchan toda la vida y son imprescindibles, pero también mueren, y quizá mueren los primeros; de hecho se van los primeros y no enterrador tienen que los entierre. Hay mujeres imprescindibles pero son vapuleadas y no se les reconocen sus méritos y se catalogan como las que no dieron palo al agua en su vida. El asunto es ese. Y basta que alguien diga para mí y rompa la nomenclatura que entre todos y todas fueron creando al paso de los años: La familia. Memorables los años. No se fíen del primero que llame a su puerta ofreciéndoles amor eterno porque nada es eterno. A no ser en el cine, y por dos horas. En el cine todo es posible, en la vida no. Por unos euros vas al cine se levanta el telón y eres inmortal, la bella durmiente, o lo que quieras ser con solo elegir la película que cubra tu quiosco de necesidades. Eso es el cine, la vida con desahogo hasta que se baja el telón y se encienden las luces y vas en busca de la realidad que te espera impaciente. La realidad es tuya, es la que es, y no te abandona te pongas como te pongas. En la butaca embutido en el personaje eras inmensamente feliz y ahora... Si fuera verdad que sus dones desbordan todas las desgracias me haría monja de clausura.

Maldigo el cine por ser verdad escasas dos horas... hasta que baja el telón y se acabó. Luego se encienden las luces y salgo de mi personaje para volver a la realidad de las cuatro paredes de mi oscura habitación. Ni recuerdo la última vez que fui al cine. A los viejos y a los niños no se les quita un caramelo en el mejor saboreo. Nunca la depresión fue tan descorazonadora. Nunca el amor fue la peor malquerencia. La insoportable levedad del ser. (Es la manera que se me ocurre para explicar el surrealismo inconsciente que estoy viviendo). Gracias.

miércoles, 19 de julio de 2017

Dello con dello.

Hoy, en la noche desvelada, he decidido, porque no hay manera, mudarme a Les Seniaes. De un tiempo a esta parte las cosas no me van bien y mi compañía es toxica. Mejor estar donde nadie me ve. La salud me acompaña, de salud bien, gracias. De otra manera, y hablo de amor, mal o rematadamente mal: es el motivo por el cual hago la mudanza. No estaré mejor que en casa, pero nadie verá mi rostro desencajado. Reposaré mi cuerpo en la misma piedra donde Eugenio me enseñaba su sabiduría de vida sana por si en un descuido algo queda alrededor: necesito saber por qué si di todo por amor me encuentro en este disloque desesperado. Veré, si se deja, de las flores la más bella, la violeta discreta que me prometió cumplir un deseo para que lo salde mejor hoy que mañana. Y dirigiré la mirada al cielo sin rencor, vislumbraré la luna y recordaré que dona murió sin conseguir levantarle la falda. Joder, dona, esto no es vida ni nada que se le parezca, no puedo seguir así, ni escribir en estas condiciones, he de intentar resurgir, aprender de mis horrores porque no levanto cabeza. No me siento capaz de hacer bien las cosas, tan siquiera permito matizarlas a quienes de buena fe se acercan a mí. No soy yo ni mi sombra. Después de haber tramado miles de excusas que no alcanzaron su propósito, atragantada mi voz pero con pose creíble a la razón para no contrariar la experiencia, no sé cómo puedo sentir en mis adentros esta situación de ausencia sin haberme ido. Compactado en llanto sin ser capaz de despertar del mismo sueño un día y otro más esperando tal vez un amanecer diferente, hasta mi nombre solloza.

Cuando vivir pasa a ser oficio, un oficio de atención al teléfono que no suena, y si no suena no suena, ya los muertos hacen cola para entrar en el cielo. Después de tantas esperanzas entregadas, tantos versos rendidos, cancelados los sueños más hermosos, desquiciada la nostalgia al ver tanta memoria esparcida por el suelo. Después de tanto... Lo peor del amor es cuando se va sin decir adiós pero algo queda. Y mientras, la cuerda sigue subiendo y el ataúd sigue bajando. Gracias.

martes, 18 de julio de 2017

Christine Lagarde dio en loco.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se muestra favorable a que en España las pensiones se mantengan congeladas y se completen con planes de pensiones privados. (EFE).

Dejarla, esta mujer dio en loco. Ni palabra.

Patricia está preñada.

Ian no está y Patricia no vino. Me cuentan en la panadería que está acondicionando una habitación para el bebé que está por venir. Patricia está preñada y no sé si de seis o dieciséis meses, ni siquiera sabía que estaba preñada. Eso es bueno. Malo es que me entere en la panadería de que voy a ser abuelo de nuevo. No digo que el alcalde del pueblo de Patricia me ponga al día de los acontecimientos natalicios que han de venir por carta, de puerta a puerta o por los altavoces de los edictos, pero digo yo que Patricia cuanto menos sí, y no estaría de más. Parece que es para pronto porque tiene pintores en casa, un carpintero y no sé si más. Patricia está en fase de preparativos. En los años altos me limitan la información como si fuera una vecina cualquiera que ya se enterará cuando nazca el bebé.

Patricia: No me tengas al margen de lo bueno que te suceda, de lo malo tampoco, pero de lo bueno particularmente; ando sobrado de malas noticias y las buenas se agradecen, además, aún soy capaz de echar una mano, no hablo de subir cargas pesadas por la escalera sin ascensor, hablo de elegir muebles, cortinas, el color de la habitación: azul si niño, rosa si niña. De viejo sé mucho de casi todo. Un padre quiere saber y la panadera dice que quizá mañana. Otra tristeza enterarse en la panadería que Patricia ha concebido y tiene un feto en el vientre. De una noticia maravillosa hacen una decepción, un desengaño, otra experiencia amarga. No me lo explico y no doy abasto. Descorazonador.

Será niña o será niño, será lo que Dios quiera pero que venga bien: eso me dijeron en la panadería acerca del bebé de Patricia que está por nacer. Antes, cuando uno quería saber preguntaba en casa o iba a la escuela, ahora va a la panadería. A veces, por amor queremos justificar lo injustificable. Por alguna extraña razón ya no soy persona de fiar. Pero hay más: si es niña como si es niño saben cómo se llamará, y la panadera lo sabe, pero Patricia no quiere que se sepa hasta que llegue el día. (Lo que se ha de saber se sabrá, es cuestión de tiempo y paciencia). Gracias.

lunes, 17 de julio de 2017

¿Por qué a mí?

No soy mala gente, los amigos que me conocen darían fe de lo que digo si no estuvieran muertos; los amigos, si lo son de verdad siempre se van los primero. Joder, dona, me repito demasiado, escaso de imaginación, si las noticias que me llegan a borbotones no cesan daré en loco. Todo son malas noticias. Ni María Magdalena ni amor por qué te fuiste. De la crisis económica a la depresión mayor pasando por el desamor. Tal vez debiera soñar con la muerte.

A esas personas que les importa un carajo los sentimientos de la colindancia, que se miran al espejo y no pasan los años por ellas. A esas personas tan estupendas les digo que se vayan con viento fresco y que me dejen vivir en paz. Si yo a ellas no les canto ni la parrala sí ni la parrala no, por qué ellas a mí me cantan sus desgracias. Además, si no me importan ellas menos me importan sus desgracias. Pero qué ganan haciéndome daño y derramando lágrimas de cocodrilo en la alfombra. Me están echando la alfombra a perder con lo que cuesta la tintorería. Si al menos fueran a derramar sus lágrimas de cocodrilo al río con los otros cocodrilos y no a mí casa. Vienen a mi casa como verdaderas plañideras para que les compre una verdad, como si una verdad arreglara el suicidio colectivo que les espera a poco que se conozcan las últimas encuestas. ¿Verdad que no se imaginaban que hablaba de política? Ni yo. (De momento oigo una voz lejana y solo puedo callar, pero algo está cociendo a una ebullición excesiva y está a punto de estallar). Gracias.