La sala está iluminada... el hablar quedo de la gente... y de pronto se apagan las luces, los pasillos, las butacas, todo queda sumido en la más profunda oscuridad. Una pantalla se ilumina y se viste con el quid de la ficción e inocula mi existencia con lo más parecido a la felicidad que recuerdo. Ya en silencio, sentado en la butaca, nada me impide participar de otra realidad. Durante casi dos horas la película que se proyecta me convierte en una persona diferente, capaz de ilusionarme: me siento eufórico. De vuelta a casa, y en mi habitación, apago la luz, cierro los ojos e intento dormir. Quiero soñar contento, hoy será posible. Pero yo no soy el protagonista de ninguna película, no puedo interpretar una vida que no me pertenece. El ensueño ha desaparecido y mi empecinada realidad se apodera de mí. La realidad de todos mis días. Efectivamente, todo era ficción, mi vida es la que es, sea lo que sea. Y estoy afligido como siempre, y no sé qué hacer como siempre. Y vuelta a empezar, a adentrarme en la tristeza cercana al abismo que limita mi voluntad. ¿De dónde sale este espantoso dolor? ¿Qué me ocurre? Después de contagiarme con la película sentí placer y ahora me encuentro sumido en el agujero más profundo. Y regresa a mí el desánimo y el abandono. Viendo la película llegué a creer que sería otra persona y de nuevo tengo que repetir. Nunca dejaré de ser el de todos los días con todas sus noches de vigilia. Vuelvo a ser el de ayer, el de hoy y el de mañana. Tal vez.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
martes, 13 de enero de 2026
lunes, 12 de enero de 2026
Para que yo me llame Ángel González.
domingo, 11 de enero de 2026
Pudiendo llamarse Ángel González... Marco Rubio.
El pasado martes fue el quinto aniversario del histórico asalto al Capitolio encabezado por aquel tipo con cuernos embutido como una chistorra en una pelliza de cabra loca. ¿Recuerdan? Seguí e ilustré el día del asalto al detalle. Y no porque fuera noticia a destacar, lo escribí porque aquel tipo de futuro posible era asturiano y mucho asturiano, que diría "emepuntorajoy". Los asturianos desde el principio de los tiempos, cuanto menos, somos seres plenos, no dependemos de ningún sustantivo. Pero la noticia para hoy es otra sin dejar de ser la misma, porque el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América y Virrey de Venezuela que lidera la posición de Donald Trump en el mundo, Marco Rubio, es de origen asturiano. (¿Y ahora? ¿Y la UE? Si queremos sobrevivir, démosle miedo). Lo ocurrido en Venezuela no es solamente el secuestro de un dictador e ilegítimo presidente de un país soberano, es la demostración inequívoca que los libros de Derecho Internacional a partir de ahora estarán ubicados en la estantería de "literatura fantástica" en la Biblioteca Municipal de El Pueblo de Patricia. Gracias.
sábado, 10 de enero de 2026
Algunos consejos no ayudan.
Me chiflan los libros de autoayuda. La Biblia, por un decir, cuando afirma que "hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su fin es camino de muerte". No hay muerte natural, toda muerte es provocada: la violencia, la soledad, la enfermedad, la pobreza. El mayor descubrimiento es reconocer que hay caminos que andamos con total incertidumbre humana, pero con absoluta certeza personal, por ello, y es un parecer muy mío, es preferible andar una ruta escabrosa, que una placentera sin destino. Todos tenemos un destino, y vayamos donde vayamos, por suerte o por desgracia, nos hará dudar. Ay, qué difícil es encontrar lo que buscamos cuando ni siquiera sabemos qué nos falta... para no dudar nada mejor que pasar directamente al problema. Hablo de mentes tercas. Y la santa poesía que no les falte por si quisieran volver. "... y tras elegir los ojos de color negro azabache, los más tristes del relicario, clavó la mirada en tierra". Mujer, dile a tus párpados que vayan en auxilio de tu mirara y a quien despreciaste que irás en su busca con palabras nuevas (no me olvidarás fácilmente). Y llega el axioma a de soslayo: "Aquello que despertamos no podemos dormirlo". (Para que algunos consejos ayuden, hay que vivirlos). Gracias.