jueves, 20 de agosto de 2026

Peregrino errante.

La realidad de los hechos pueden hacerle sombra a nuestros sueños, a las desmedidas promesas, sin embargo, y aunque tengamos que entregar nuestros sueños por cualquier circunstancia, debemos ser invulnerables y no cambiar promesas por augurios. Tal vez todo lo que estás viviendo te parezca que es para siempre y esté afectando tu manera de pensar y ver las cosas, pero has de recordar que viniste con lo puesto y te puedes ir con lo mismo; con lo puesto quiero decir. O a la cola del paro, si no es lo mismo. No obstante, si después de esta duda, que ya no es duda, sino problema, no busques salida en el silencio, búscala en la oscuridad que precede a la tempestad. Peregrino errante, no fuiste de fiar con tus promesas. Gracias.

domingo, 16 de agosto de 2026

¿Tábanos o ruido? Ese es el dilema.

Válgame Dios. La orquesta con gogós era una sardana en plan adoctrinamiento lingüístico catalán. (En el ayuntamiento hay un topo). Intolerable. Entonces, busqué por internet una casa rural para huir de las fiestas. ¿Y los precios? De haber plazas libres, se escapaban a mis posibilidades económicas. Por escapar de las fiestas, dejaría que me picaran los mosquitos... Tal vez si me untara de matamosquitos, pero no hay mosquitos, se los comen los tábanos. ¿Y si me vistiera con traje de buzo? "¡Ay, Señor!" Dios sabe que no puedo pagar ni una litera. Aunque le di mi número de móvil a la señora con la que hablé por si hubiera una cancelación y luego hablaríamos del precio. A día de hoy no me llamó: nada imprevisto, ni previsto para los que olvidan que en septiembre hay que comprar libros y libretas, lápices y uniformes. Pero que igual son cosas mías y tiene razón el gobierno con la prosperidad económica de las familias y no tanto de los usureros y etcétera. Los jubilados tampoco llegamos a fin de mes, por lo que creo que las familias vivalavirgen lo de los gastos de verano aplazados con las tarjetas y la vuelta al cole lo tienen resuelto. Cinco millones de coches en la carretera, más trenes y más aviones. No le daré más vueltas a la rueda; trataré de encontrar un usurero que me patrocine las vacaciones de agosto y ya amanecerá algún día. Gracias.

miércoles, 12 de agosto de 2026

"El Pueblo de Patricia" se engalana.

"El Pueblo de Patricia" se engalana y, si tenían que llegar las fiestas de agosto, llegaron. Ruido y Cristo yacente. Pero este año no me cogerán distraído, ¡ah!, ¡no! Los vecinos pasarán una semana sin mí. O más, si me encuentro a gusto. (No diría yo que alguna pagaría para que no volviese. Rencores de otros tiempos y otra vida, nada de qué preocuparse). Contraté en una firma un curso de escritores sonados que enseñan a escribir en un monasterio. Me dedicarán tiempo y yo pondré de mi parte: ¡aprenderé a escribir! Y cuando regrese a de soslayo no me reconocerán. Además, pacté por horas con un cotilla en exclusiva para que me cuente los chismes que circulan por los pórticos del monasterio. Ay, me siento joven, libre, y esclavo del amor. Y si me sobra tiempo, también me adiestraré en repostería monástica. El alcalde contrató una orquesta afamada con gogós (que no se respire miseria). Por cierto, mi esposa no va, mi esposa se queda; a ella no le mortifica el ruido y le chiflan las fiestas, no se pierde un sarao. Perdón, la firma me acaba de llamar para cancelar la reserva. ¿Y ahora? Gracias.

sábado, 8 de agosto de 2026

Alma discreta.

"Las almas que son discretas hacen lo mismo que las violetas".

Era tarde, tal vez viernes, no sé (uno anda ya con sus pasos de aquella manera...), cuando, aprovechando que la lluvia me daba una tregua, tomé la noche por aliada y decidí hacer camino al andar. Por la calle mojada, por ese sendero resbaladizo que improvisan los carros y carretas, me adentré en Les Seniaes y allí la encontré: era joven, desgarbada y flaca, con ojeras que le presumían días sin dormir y hacían el mismo efecto a la vista que sus andrajosas ropas, y una mirada tan perdida en sí misma como nunca la pudo tener alguien en su sano juicio. Al verla, tuve el impulso de ayudarla: calada hasta los huesos, desprotegida y con una flor en las manos. Pero su aspecto... a pesar de creer que ni siquiera tuviera fuerzas para hacerme daño, me intimidó. Así pues, con su imagen grabada en mi mente, retomé mi camino. Después de un trayecto, pensé que no había hecho bien en irme sin interesarme por ella y consideré la manera de hacer algo para ayudarla; entonces volví por mis pasos, y allí seguía con su flor en la mano: nada se me ocurrió para ofrecerle, solo le pregunté si necesitaba ayuda y no me contestó, ni siquiera me miró, así que me fui pensando que, si Dios quiere, le ofrezca la ayuda que yo no supe darle. Con el remordimiento lastimándome, y en la noche más desvelada, comencé a escribir sobre aquella extraña joven que tanto me impactó. Y en ese instante, aún sin tener claro cómo empezar, me aferré a su imagen con la flor en las manos y pensé si no estaría en el lugar equivocado, si esta no fuera su realidad. Si no, sería una de esa gente desordenada que tanto ofende al paisaje y solo se las puede ver amparadas en la noche. Una joven solitaria y triste. Joder, dona, lo siento por ella, y más por no saber cómo ayudarla. Pero dándole vueltas a su aspecto, creo que no era azahar la flor que tenía en las manos. La flor que llevaba era una violeta. Qué raro, en Les Seniaes, el paraíso donde reina el azahar y con una violeta en las manos...

Las violetas no son flores de escaparate; necesitan tiempo y la certeza de que quien las mire sepa apreciar su belleza para mostrar su propia naturaleza. Las violetas no se entregan a cualquiera que pase de soslayo y no sea capaz de ver más allá de lo que ven sus ojos. Las violetas son flores humildes. Pero aquella joven desgarbada y flaca no se me va de la cabeza... Me faltó tiempo para ver más que su imagen; indudablemente, no me di la oportunidad para ver su alma discreta. Gracias.

martes, 4 de agosto de 2026

En el Facebook de mi esposa.

El pueblo está patas arriba y el país, allá le va. Así no hay quien escriba al amor. Entonces entré por entrar en el Facebook de mi esposa y encontré a una conocida de mi esposa celebrando su propio natalicio. Y al hacerlo, y a pesar de la ofrenda procaz y el auto homenaje vergonzoso (o quizá por ello), me fue imposible no pensar en la ingratitud que acompañó siempre a quien se atrevió a soñar un pueblo cuando ni los sueños de pueblo existían. Hablo, para no llamar a engaño, de "la que no debe ser nombrada". Y qué lástima. José Martí, en Montecristi, dijo al invicto generalísimo Máximo Gómez Báez (de la villa de Baní) que para invitarlo a luchar por la liberación de Cuba, no tenía más remuneración para ofrecerle "que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres". José Martí, por la política y por ser poeta, lo sabía. Y ahora me encuentro en Facebook con una escritora aventajada de la "IA", que amó las diferencias con determinación y responsabilidad. Sí, dije amó, porque nada llega lejos sin ser esa clase de amor profundo y desinteresado. El amor combate limpio porque no busca lo suyo, busca lo nuestro sin cobardías. (La reina del fariseísmo vende la muerte en subasta pública... Dio en loco). Gracias.