domingo, 14 de junio de 2026

En este país de Santas Exequias.

Este es un país moderno: tiene túneles, puentes, autopistas, avenidas, museos, edificios modernos. Y canales de televisión y emisoras de radio. Este es un país comunicado: tiene teléfonos móviles, WIFI e Internet. Este es un país discreto: tiene el secreto mejor guardado, los mejores usureros, las mejores eléctricas y de todo lo demás más y más y peor. Este es un país internacional: es visitado por el Santo Padre (uf, qué lata). Además, se nos conoce en el mundo por no estar de acuerdo con Donald Trump y enfrentarnos a sus políticas de hazañas bélicas, y a China por las naranjas de Valencia. Joder, dona, ya en Soto del Real no caben más dirigentes político-empresariales condenados por corrupción, lo que me lleva a pensar que en este plan no daremos solución al problema de la vivienda. Pero eso, sin ser poco, no es todo, puesto que, sinceramente, no sé qué es peor, lo dicho hasta ahora o el Mundial de Fútbol que dio comienzo el jueves... Reconozco que soy un flojo y que en este país de Santas Exequias entré en pánico cuando el avión del Papa no arrancó... (Seguiremos informando). Gracias.

miércoles, 10 de junio de 2026

La incertidumbre.

"Los pueblos, como los hombres, solo aprenden sufriendo". Esquilo.

La frase, por pedagógica que es, la he traído a de soslayo muchas veces. Y a más y más. Las desgracias, las adversidades, también los ejemplos, otorgan sabiduría y madurez a las personas y a las sociedades. Solamente requiere ejercitar la mente, voluntad de aprender y, a poder ser, por las buenas. ¿Pero y qué si con todo, que no es poco, no aprendemos? Mal se pudieran poner las cosas. Y ya me explico: El pasado fin de semana tuve la oportunidad de aprender una lección por las malas en la sala de espera de un hospital. La incertidumbre en la sala de espera de un hospital, a la que añado el miedo; la incerteza emocional que se produce mientras se espera un diagnóstico, enseña mejor que un maestro de escuela. Gracias.

martes, 9 de junio de 2026

Por siempre serás ignorada.

Días atrás te vi especial... ¿Recuerdas? Además de hermosa. Yo siempre te veo hermosa, y al paso del tiempo, más. Pero solo yo te veo así. Escucha, con la mano en el corazón te lo digo: los moldes de este mundo te quedaron pequeños desde el día que no quisiste encajar en la familia, la mía; en la tuya, según me cuentan, encajas muy bien. Malo sería que también te dieran la espalda. No eres persona familiar, ni agradecida. Seguramente tu Señor Dios te ha elegido para vivir soledades y rechazos. Y tu colindancia, luchas extremas. El enemigo no se molesta con quien no es amenaza, y tú sencillamente eres mala gente. Has sido incomprendida y traicionada, incluso olvidada; eso te está matando: el olvido que no encuentra camino es criminal, pero eso ya lo sabes. En fin, la realidad es la que es: O vives entre palmeras o en la sopor. Te escribo sin ganas, ya lo habrás notado; te vendría bien que, en momentos de crecientes sufrimientos, pusieras orden en tu existencia. Gracias.

lunes, 8 de junio de 2026

Tu fotografía.

De cuando en vez me siento frente a la biblioteca de casa y dejo correr el tiempo ante tu fotografía. Te preguntarás qué pinta tu fotografía en la biblioteca de mi casa... yo también me lo pregunto. Tu fotografía la tengo situada a la altura de los ojos; en ella no busco lo que el tiempo se llevó, busco tu sonrisa, que siempre será la mía. Por una fotografía no pasa el tiempo, y yo ya me acostumbré a tu ausencia. Desde que te enseñaste a fingir, empezaste a lucir tu nostalgia. Y sigues amaneciendo al día con de soslayo. Qué triste. Enfrentaste el amor, no te valoraste ni te quisiste, no te diste una mínima oportunidad. Por los pensamientos y los sentimientos que no requieren comprobación. Te negaste a hacer las cosas bien y grabar nuestros días. Ni siquiera te regalaste una última cita. De haber reclamado nuestros derechos, de ser lo que nunca fuiste. Y ya ves, yo sigo a lo mío, luchando por obtener respuestas y dar sentido a los viejos tiempos y solo cosecho lodos de nuevos polvos... No te quiero hacer daño, tú no tienes que ver con este desahogo, porque no dejé de quererte y a cierta edad el rechazo no sienta bien del todo. Creo en el ciego amor, pero no deseo que un día aparezcas por algún recodo inesperado de mi vida. Gracias.

domingo, 7 de junio de 2026

La Biblia y el Karma van de la mano.

Ian me dijo que nunca le llevé a la biblioteca del pueblo. Es verdad, nunca le llevé; tengo razones para no ir, pero él no las tiene, así que tendré que llevarlo, por más que me cueste, y solo yo sé de qué hablo y lo mucho que me cuesta. Pero antes de llevarlo, tenía que ir personalmente y comprobar si pasaba la prueba del olfato. Y sí, efectivamente, la pasó; la biblioteca de el Pueblo de Patricia huele a libro. No a la suma de todos los temores como en otro tiempo. (Un diagnóstico psiquiátrico y la sanación es, sin lugar a duda, la luz al final del túnel. "Démosle tiempo, amor mío", le dije; pero no refiriéndome a la luz al final del túnel, sino al karma. Mientras, yo te empoderaré, y que esa alimaña sin maña, pero con mucho odio, no se cruce en mi camino". Yo soy mucho de casi todo, también del Karma: "causa-efecto". Del Karma no se escapa ni el Señor Dios. O en plan bíblico, puesto que apareció en de soslayo Jesús el Cristo; en boca de Mateo, capítulo 26, versículo 52, dijo (de cuando en vez la Biblia y el Karma van de la mano): "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata, a hierro muere". Gracias.