No recuerdo lo de ayer, pero vale la pena escribir y leer. Escribir, escribir reviviendo el pasado por la vía del inconsciente. Tal vez vivencias que no tienen que ver con la realidad, o una duda pendiente de despejar, que tampoco. De ahí que la destreza de escribir posibilita dentro de un estado alucinado algún pasaje de la vida cargado de angustia, de pena, o del más húmedo beso. Buena parte de lo que uno escribe son invenciones o verdades a medias; la verdad siempre se reserva para el postre. Confieso que de cuando en vez me pierdo y no me encuentro. Soy mejor lector que escritor, con el perdón de los escritores. Por eso cuando leo a un escritor de talento busco dónde se encuentra la verdad, la mentira, la distracción. Dónde están sus experiencias y si las utiliza para mejorar el texto. Me mata leer a escritores de talento. Me carcome la envidia. Escribir y leer crea una adicción que se vuelve vengativa. Te pones y eres incapaz de dejarlo. Escribir es vivir en un mundo paralelo. Y leer crea cierta incertidumbre, o una profunda melancolía, o ganas de asesinar al autor: en cualquier caso, aprendo. Me mata no saber. Leer es una aventura maravillosa en la que empiezas como simple espectador y acabas de protagonista. La desazón del suspense y el final inesperado. (Quién iba a imaginar que el juez era el asesino... Y acabo de comprar el libro). Gracias.
de soslayo
(Quizá ya ocurrió)
sábado, 7 de marzo de 2026
viernes, 6 de marzo de 2026
Leer y escribir (uno).
Historiar cosas, hablo de que escribir según aquello que lo inspira tiene encanto, lo cual seduce e invita a la conquista de lo desconocido. Y poco a poco uno se va metiendo en el conjuro que contagia las primeras líneas del texto. Es la carnaza que muerdes y te arrastra por los vericuetos de la imaginación. Pierdes la cabeza y la noción del tiempo y caes en un estado de inconsciencia activa que te introduce en un maremágnum de contradicciones condicionándote de forma que las emociones básicas te desbaratan hasta un nivel superior dentro de un ánimo prodigioso. Bajo esa especie de hipnosis uno se olvida de las ingratitudes de lo cotidiano, las miserias y las desgracias propias y ajenas. Eso es escribir más o menos para mí (el más es amor y el menos la locura). Luego llega leer. De leer está lo de uno y lo de otros. Leer lo que uno escribe en un estado de enajenación es la hostia, aunque a veces lo tire a la papelera. En todo caso te sirve para llegar a un final que no sabes si es un cuento o un nuevo amanecer. Vives angustiado porque sientes y disfrutas, pero de una manera diferente a la realidad: es otra dimensión. Se da la circunstancia que a veces en lo que has escrito descubres que tiene que ver con un déjà vu, alguna experiencia propia o ajena, tal vez una sorpresa que te lleva a un recuerdo casi olvidado, o al conocimiento de un hecho que pudiera ser una novedad activa en tu vida. Y leyendo libros aprendo, cómo si no iba a escribir... (Regreso mañana). Gracias.
jueves, 5 de marzo de 2026
"No a la guerra".
miércoles, 4 de marzo de 2026
A una mujer muerta.
Nada parecido al amor cuando acaricia a una mujer muerta, y lo hace de extraordinarias formas para hacernos saber cuan consciente es de cada paso que damos en su busca, cada pensamiento, cada alegría, cada dolor, o cada 4 de marzo y una mirada de soslayo. El amor es egoísta, narcisista. Una mujer sobresaliente, una mujer casi santa acaba de morir. Paz a sus restos. No es que crea, no creo, pero estoy aquí, siento toda tú apoyada sobre mi hombro y mis manos acariciando tu cara. Me embriagué de ti y te quise desde el primer día. Entiendo que estás muerta, si es algo posible de entender. Nada de ti me es ajeno, te llevo al día y vienes desde tu presente al mío para avisarme de lo peor. Ni te imaginas cómo me siento. Cuándo menos te lo esperes me mostraré ante ti y recordaremos los buenos momentos, en especial el de la promesa que me hiciste al darme tu fotografía (recuerda). En el amor, cuando una mujer te regala su fotografía, ya le has robado el corazón. Iré con lo mejor que hay en mí para seguir amándote. La primavera presurosa llegará y las mariposas que siempre vuelan libres sin levantar el vuelo aletearán el azahar y deshojarán sobre tu cadáver para conservarlo. (¿Quién eres? No importa, a pesar de ti misma me quisiste. Estaría dispuesto a morir y resucitar contigo por amor. ¿Pero quién eres? Eso ya no importa). Gracias.
martes, 3 de marzo de 2026
Lo tuyo jamás será pasado por alto.
Se dice que "del dicho al hecho hay mucho trecho" (y "del hecho al dicho") al haber alcanzado un punto de no retorno. ¿Qué sucede cuando una mujer que conoce tus sentimientos hacia ella decide cambiar sus caderas de acera? Esa mujer debería limpiar de prejuicios su alma y echar de lado macabros intereses. Cuando todos los astros se van alineando a tu favor... El testimonio ponderado debería pesar más que los agravios y los chismes de lavadero municipal, salvo prueba en contrario. Antes de vaciar desechos tóxicos sobre una familia, hay que repensar las consecuencias que acarrearán por hablar tan a la ligera. Ahora hablo de la intolerancia de un pequeño, pero sonoro equipo de palmeras en plan fascistas ultra, que citando al Serrat, sin darse cuenta, "no respetan ni a su madre cuando pierden el control", sino que, además (y es lo verdaderamente grave), en su afán por difamar despiertan recuerdos dolorosos que reviven experiencias del pasado. No respetan ni a lo que reverencia hasta la Yakuza japonesa o las mafias sicilianas: hablo de las mujeres de la familia. Y con la familia, no. Gracias.