martes, 2 de junio de 2026

Militancia ciudadana (y II).

En estos momentos la mayoría interna de lo mío reacciona como lo ha venido haciendo siempre que la corrupción entró por la puerta de atrás a mi vida: La decepción no puede ser mayor. Los que nos gobiernan se lo llevan envuelto en papel de fino regalo, mientras las familias llegan sin llegar a fin de mes con la nevera vacía. El carrefur que no fía. ¿Acaso sería tolerable aceptar que un militante ciudadano se vendió como hombre de palabra, que resultó ser un tramposo? Y a vivir, que son dos días. Cómo olvidarme de los muertos, de tanta frustración del ánimo. Muertas las ideologías, se impone el ultra-liberalismo. El pueblo no puede renunciar a las conquistas que le garantizan la trasformación. La realidad social, las tropelías de los que se empecinan en que la gallina siga poniendo huevos. Quiera la militancia ciudadana que la debacle alcance a los que con promesas camelan conciencias hambrientas de necesidades diversas en su propio beneficio. El mensaje de Karl Marx como crítica profunda al capitalismo y la explotación de la clase trabajadora. Marx, Karl Marx, de ninguna manera puede morir. La corrupción y tanto corrupto. Malditos sinvergüenzas. El vivir al que nos arrastran no es vivir ni nada que se le parezca. Las familias tienen que tomar cartas en el asunto, deben reflexionar y zanjar esta corruptela que nos impide progresar. Gracias.

lunes, 1 de junio de 2026

Militancia ciudadana (I).

Sin ir más allá del teclado, más allá del enunciado y sus decires, añado mi grito de militante ciudadano desde un de soslayo abatido y triste, puesto que he regresado a los telediarios. A las personas silentes que en un descuido entran en de soslayo y vuelven, les doy mil de gracias. Seguiré escribiendo hasta que olvide quién soy, aunque me cuesta ser agradecido. A esos puristas recalcitrantes, enemigos de la retórica aristotélica, pueden irse en busca de otro muerto. En tanto en cuanto hagan mejor uso de su tiempo, eviten sacarme de quicio. Y a los que abusan del poder, amigos de la explotación laboral que no les importa dejar hijas huérfanas. "No los dejaré huérfanos; vendré por vosotros". (Jn.14.18.). Él sabía que se iba a morir y tenía una misión: "salvar a la humanidad". Conocer lo que iba a ocurrir le dejó libre de legados, e incluso, como buen padre, le dio esperanzas a sus hijos. El que ama la palabra no morirá si lo deja escrito. Los intransigentes de ahora han de entender que la vida es un constante cambio existencial. De ahí que a veces concentre mi discurso en las necesidades de un pueblo que se muere de inanición. No es posible vivir aferrado al pasado ni al margen de la realidad. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Anacronismo estúpido. El pasado es un referente, como el futuro una utopía. La única certeza es el punto de partida de lo realizable, y de lo que se puede hacer interpretando sentires del corazón... (Se hace tarde, mañana vuelvo).

domingo, 31 de mayo de 2026

Una mujer, además de madre.

"La civilización no dura porque a los hombres solo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, la radio, los automóviles. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico, sino resultado de un esfuerzo. Solo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren el fruto, la civilización se hunde". (Ortega y Gasset). Siempre digo que tengan en cuenta a Ortega, pero que no se olviden de Gasset, porque son un todo lingüístico. La civilización, además del incontestable pensamiento de Ortega y Gasset, se salvará si dejamos gobernar a las mujeres, y no es porque no tengan intereses como los hombres, pero siempre prima su condición de madre antes que de mujer. Una madre no es egoísta; su interés siempre es colectivo: La familia. Vean a una madre y digan si no pertenece al mundo de lo onírico, lo esotérico, lo inmaterial, o si en algún momento de su vida tienen recuerdos de haber sido fruto de un ilusionismo haraganoso, indolente, abandonado. Una mujer, además de madre, es un milagro para la humanidad. Gracias.

sábado, 30 de mayo de 2026

El rayo que no cesa.

Desde que tengo uso de razón, y estoy hablando de muchos años atrás, tiempos heroicos para más señas, la Violencia de Género sigue siendo, por boca de Miguel Hernández, "el rayo que no cesa, la herida que no se cierra". ¿Qué decir para que no duela? ¿Qué enojo expresar que no sobre? ¿Dónde están la ley y su justicia? En aquellos tiempos, la violencia machista se atribuía a la ignorancia, a la ausencia de normas jurídicas, a la falta de una educación no sexista en los hogares y en las escuelas, a la carencia de campañas de concienciación ciudadana. Hace mil de años no sabíamos que el problema hunde sus raíces en la desigualdad de la mujer frente al hombre; mandamientos culturales enseñados y aprendidos con sangre. En la actualidad, la Violencia de Género sigue siendo "el rayo que no cesa, la herida que no cierra", la inquina, la malquerencia, la nauseabunda animadversión. "22 Mujeres Eternas en lo que va de año". Qué poco hemos cambiado... Entonces, Chavela Vargas siempre estuvo en lo cierto: "uno ama los lugares donde fue feliz... tu piel, por ejemplo". (Hagan memoria). Gracias.

viernes, 29 de mayo de 2026

Quebranto.

La vida tiene momentos donde el quebranto pretende arroparnos como viento del desierto para ahogarnos y convertirnos en seres discapacitados, procurando robarnos la esperanza de golpe. Yo soy mucho de mantenerme en pie con una esperanza en estado de alerta, combinando el cometido emocional y la acción perseverante. Soy un soñador obstinado. Eso me salva. En principio, todos nos mantenemos en pie, pero no todos con una esperanza en estado de alerta; eso lo sé de fijo. Lo que también sé es que no conocemos a futuro cuándo echar a andar, cuándo parar y cuál será el ritmo. Tal vez sea por eso que nos cuesta tanto dar el primer paso. Duele hacer frente a la vida; duele revelar quién nos espera para ser parte; duele cada mentira que encontramos a lo largo del camino; duelen las consecuencias; también duele el amor. Hay maquinaciones que hallamos y, con un tropiezo... A falta de una mente clara, lo cambiaría todo, incluso mi reputación, por saber cuándo echar a andar, mantener el paso y parar. (Solamente los sabios no corren, marchan; y el camino les desvela cuándo parar). Gracias.