jueves, 23 de abril de 2026

Día Internacional del Libro.

Y llegaron aquellas primeras lecturas. Llegaron como van llegando los meses y los años, regalando silenciosamente juicio y experiencia, sentimientos, amor por los libros y escribir, al tiempo que nacía en mí una dependencia literaria extraordinaria. Recuerdo mis primeros poemas con misiones y objetivos de conquista. Recuerdo el primer beso, mi dulce e inocente primer beso. Recuerdo una biblioteca de maderas oscuras y el olor a libro de papel leído. Recuerdo soñar y creerme soñado. Pero antes llegaron los cuentos. Y otros libros, casi siempre entre envolturas de melancolías y divagaciones sin rodeo, cuya única utilidad era alimentar en mí el asombro. Llegaron también aquellas otras lecturas políticas, inextricables, que infundieron en mí solidaridad y contienda, a la vez que me obligaba a buscar en el diccionario de la RAE palabras de rescate. Recuerdo un poema que floreció hechizado. Recuerdo un déjà vu mortal: alma rota, pasos perdidos, venas abiertas. Recuerdo el onirismo y que fui carne de cañón. Y recuerdo un libro que el tiempo no silenció: "Don Quijote de la Mancha". Mi ánimo, mi numen. Y fui papel y fui pluma y fui tinta y fui borrón. Y soy la página en blanco, la cubierta de un libro sin nombre y sin autor. Gracias.

miércoles, 22 de abril de 2026

Ocurrió ayer.

Nos vimos de lejos y nos saludamos con la mano abierta como si fuéramos dos conocidos más que amigos. O, por qué no decirlo: dos enamorados que aún no saben que el amor nace y muere, libera y sujeta toda distracción en el inconsciente, o tortura mental. A nadie le importa. Los dos sabemos que todo tiene su tiempo y no le rendimos culto a la gloria ni falseamos la verdad. Nos mueve el amor y a ti, además, estar a disposición de tu Señor Dios. Te vi, nos vimos y me entró un escalofrío acompañado de pensamientos que no quiero someter a análisis. Estabas sentada en un banco del parque con alguien que no conocí. Me daba la espalda y fue el motivo por el cual otra vez no me atreví a acercarme a ti. Quizá tú puedas cambiar el mundo, pero no puedes cambiarme a mí. Te quiero. Vivo desaparecido en ti, te quiero. Y como tú, no cedo ni me rindo. Pero lo del escalofrío al verte me hace pensar que me ocultas algo. ¿De qué me proteges? Hay cosas que parece que no pasan, pero pesan cuando pasan por nuestra mente. Sitúa tus anhelos y tus dudas donde puedan contarme y cuéntame. Gracias.

martes, 21 de abril de 2026

Camino de la obsesión.

"Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad". Y la santa poesía en el altar y el trono. Amén.

El Señor Dios exhorta en esos meditativos días de Semana Santa a guardar silencio para la reflexión, el duelo y la pasión íntima con la querencia de Jesús el Cristo. A poco que ahondemos en la verdadera fiesta divina, nos daremos por enterados de que tenemos que entregarnos a la luz de las alegorías místicas del Santo Evangelio: El espíritu contemplativo suplicante, la ternura en vez del miedo y el castigo, el perdón y el amor gratuito al prójimo que debe valernos para que sea auténtico. Y porque esto se está saliendo de padre y señor mío, pregunto: ¿Alguien sabe si Jesús el Cristo resucitó y la charanga murió y los tambores y las cornetas y su estrepitoso ruido? Por los enfermos y los bebés, y el derecho a dormir la siesta. Gracias.

lunes, 20 de abril de 2026

¡Oiga, usted, y ustedes!

A veces uno pagaría por estar equivocado. Hablo de esos politiqueros y del dinero del pueblo. Utilizan nuestro dinero para sus asuntos, y nuestros funcionarios, incluso, se ponen un sueldo obsceno y se lo suben a su antojo. En efecto, disponer de determinados privilegios en la vida pública, cometer crímenes continuados contra los trabajadores (tengo pruebas), vivir a lo grande, eso, para eso están ahí. Menudos sinvergüenzas. Se lo ponen a huevo a los jueces. Y qué bueno que así sea. Pero como nadie los denuncia, sin denuncia no hay delito. En tanto, se someten a la pena del telediario que les matará poquito a poco (no lo saben, pero les acabará matando). Se las dan de estupendos, olvidándose del mandamiento de cumplir y hacer cumplir la ley. ¿Recuerdan? No me canso, menudos sinvergüenzas. Y la ciudadanía de vacaciones en el mar. ¡Oiga, usted, y ustedes! ¿Quién les dijo que la herida se cura hurgando la propia herida? Hay delitos por acciones u omisiones que no se contabilizan simplemente por el número de víctimas. Llegó con la cara de amiguito del alma y en el momento que ocupó su despacho empezó a organizar su banda criminal con armas nucleares como Trump, Putin, Netanyahu y etcétera. Gracias.

domingo, 19 de abril de 2026

Don Quijote y El Pueblo de Patricia.

Don Quijote pasó por El Pueblo de Patricia y se quedó a vivir, como yo cuando pasé. Aunque está más loco que cualquiera, no aguantó lo que yo aguanté. Don Quijote no vino solo; lo acompañó Sancho. Pero Sancho es más así, como yo: ¡señor, sí señora! "¿Quién le levanta la voz a Don Quijote con la rodela en una mano y la lanza en ristre en la otra? Y voy al caso que hoy me obliga a escribir. Los politiqueros de El Pueblo de Patricia, sin saber qué se jugaban, me obligaron a elegir: Patricia o el alcalde. Elegí a Patricia, y el alcalde quiso dar en loco. Hoy en día volvería a elegir a Patricia. El alcalde me arrojó a los leones, sin preguntarse, de darse la tesitura que se dio, qué haría él como padre. Yo, si no existieran los libros ni los lápices, elegiría la política. Me chifla la política. Aunque la política en El Pueblo de Patricia no se analiza, se cree, como se cree en el Señor Dios. No hay ideas, hay misa los domingos. Y el día de las próximas elecciones bajan la cabeza para verse la barriga. Es fe lo que eligen. Fe de pobres. Aquí todo huele a biblioteca "a coste cero". Qué ignorancia. Don Quijote era Don Quijote; digo era porque ya se fue, y Sancho con él. Y las familias siguen con la fe, aunque ya no les alcanza ni para rezar. Gracias.