jueves, 19 de marzo de 2026

Qué poco tú te has querido (y II).

Debemos recuperar la cordura en una sociedad carcomida en los cimientos, naufragada en sus ambiciones, fracasada en el amor. Una gota de rocío preñada de azahar nos anuncia tiempos fabulosos (ya iba siendo hora): sin ti, no existirían sonrisas agravantes y sus atenuantes. Sin ti, el tiempo sería simplemente un espacio aletargado y complicado de vivir. Sin ti, el amor sería estéril y la poesía una razón engañosa. Sin ti, la palabra y la música no le podrían dar nombre y sonido. ¿Sin ti a quién rendiría pleitesía el azahar? Si no te hubieras ido, no existiría "de soslayo", perviviría "Quizá ya ocurrió" y tú seguirías siendo "dama de la poesía" y no "la que no debe ser nombrada". (Te hubiera ido mejor conmigo, y especialmente contigo). Gracias.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Qué poco tú te has querido (I).

El hombre se ve a sí mismo poderoso, valiente, inmortal ante la vida. Lo cierto es que algunos son inteligentes, y la mayoría ignorantes y atrevidos y, sobre todo, estúpidos. Apenas somos un grano de arena en una playa perdida e incompleta porque le falta un mar. Somos iletrados (unos más que otros, claro), y estaría bien, antes de tocar fondo, llegar al punto matemático donde el gaucho Yupanqui cantó, cual payador perseguido (siempre errante y perseguido Atahualpa Yupanqui) en la Pampa argentina: "también sirven algunas sombras para distinguir la luz". ¿Algo se acaba? ¿Algo debe empezar? Si algo se acaba, necesariamente algo debe empezar; entonces empecemos por la justicia social y que no nos falte el bendito amor y la santa poesía para guiarnos. Y Dios en actitud de espera. Y la Magdalena justiciera social y enamorada... Mañana vuelvo. Gracias.

martes, 17 de marzo de 2026

A veces me asusta leer lo que escribo.

Esos tipos que son capaces de salir con una aceptación o un rechazo imprevisto de cualquier circunstancia, me maravillan. Pagaría por ser como ellos. También, y lo digo como me sale de adentro, los que tienen más facilidad para irritar. A esos los considero librepensadores e idóneos para mantener una agradable conversación. Para eso, y tal vez para más que pudiera ocultar, lo encuentro esencial en mi quehacer diario. Por mi esposa sé que en internet hay sitios donde uno puede mentir o enredar la verdad. Me gustaría saber más sobre el asunto; sería el mejor sin comprometerme del todo. Me apasiona escribir. Por supuesto, mi heterodoxia activa no se limita al campo abstracto de las ideas puras, aunque sean manipulables, porque nunca tuve madera de héroe ni vocación de misionero inquisidor, pero me siento capaz de reunir grupos de fieles sin ansias de tortura. Y pregunto: ¿Fue socialista Julián Besteiro? ¿Fue anarquista Federica Montseny? ¿Sería Ortega sin Gasset más filósofo que con Gasset? Hablo de José Ortega y Gasset. Nadie está en poder de la verdad, y sabiéndolo, se suscitan más dudas que certezas de forma estricta y correctamente documentada, sin caer en el efecto espejo de la colindancia. Gracias.

lunes, 16 de marzo de 2026

De nuevo regreso a ti.

De nuevo regreso a ti. Y un respiro profundo ahogará una pena, una emoción, un momento imaginario y una lágrima surcará tus mejillas con una plegaria y el alma como un tormento que hasta el Señor Dios podría verlo. Tenías la salud delicada y tu punto ciego: tu punto ciego, la desconfianza. No me viste venir. Señal de que no me querías, porque cuando cierras los ojos se reconoce el amor de quien te quiere. Se acumulan los recuerdos y una melodía sacude la psique, es cuando entendemos que lo mentiroso se percibe con los ojos y lo verdadero con el corazón. Hay algo en ti más oculto que lo que ocultas. En vez de preguntarte con profundo amor: "¿Por qué perdí la certidumbre, el amor sincero de quien me quiso? En un ambiente de excesiva impunidad o unas ganas tremendas de morir de éxito, porque de tanto ganar siempre es el precio que se paga por vencer. Te pudo la vanidad, y el silencio evidencia que te sigue pudiendo, tanto es así que parece que has vuelto a perder. A quién importa, sino a ti, ganar o ganar: haz memoria y repasa tus derrotas. El caso es más sencillo de lo que parece: "donde las dan, las toman". Se repite la historia. Pero qué odiosa es la política. (El gran problema de nuestra democracia es que en nuestra cultura política el destino de las victorias ajenas es desconocerlas y, naturalmente, no se aprende de ellas). Gracias.

domingo, 15 de marzo de 2026

A los odiadores de corazón.

Si bien las cosas no siempre salen como nos gustaría, salen igualmente, así que menos tonterías y adaptémonos a ellas. Sí y sí, tenemos que adaptarnos, porque si optamos por el no y no, tendremos consecuencias difíciles de superar, pero eso lo dejaremos para otro de soslayo menos comprometido con el porvenir. Para que las cosas salgan como queremos, nos tiene que acompañar la suerte y trabajar duro (y más suerte); hablo de lo material, porque si hablara de echar a andar una mente absurda de la mano de la creatividad (Santa Poesía) para intentar querernos un poco como sociedad... En estos puntos pido perdón a los odiadores de corazón, porque no me entra en la cabeza que los encuentre la muerte haciendo inviable la vida de los demás. Escribo a los viejos tiempos para compararlos con los nuevos y no hay color; bueno, color hay, en mis sienes. Me sienta bien el pelo cano, y de los ojos la mirada clavada en los odiadores de corazón. Mucho perdimos con los políticos que llegaron como alternativa a los viejos. (Ojalá y que la Magdalena quiera que el futuro nos traiga un rayo de luz). Gracias.