martes, 20 de noviembre de 2018

Hacia el voto útil.

En este país todo pende de un hilo, y no hablo de llegar a fin de mes, que también, ni de por qué te fuiste amor sin un adiós ni la fianza que llegará de no estar todo a pleno derecho, hablo de los límites entre la verdad y la ficción. Nadie sabe dónde empieza una y acaba otra, lo que me lleva al desenlace final que la confusión se ha apoderado de este país. Y yo no podía ser menos: la verdad de la que debiera ocuparme está en paradero desconocido y escribir el día es imprudencia temeraria. Si la vida en vez de valorarla en función de las tristeza la valorara en función de las sonrisas y algún beso, ay, qué triste de morir es todo (todo es todo), y a peor, ante cierta actitud mi reputación se pone en juicio. A quienes se reflejan en el espejo de otros sin un propósito obvio, porque la gestión de la institución tiene que ver con quién la dirige, pero también con el uso que cada cual hace de ella... ¿Comprenden? Llegará el día de las elecciones y no tendré decidido a quiénes botar. Gracias.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Groucho Marx y los Presupuestos de Pedro Sánchez.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados".

"Hasta luego, cariño...
¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima...
¡Es un escándalo!.
¡Yo que tú no la pagaría!".

Presupuestos sí... Presupuestos no... Solo lo barato sale caro. ¡Vaya, eso lo cambia todo!. "Y también dos huevos duros".

"Claro que lo entiendo, incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!". Gracias.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Pues eso.

¿Qué les dije el lunes? Pues eso. Todas mis esperanzas las he entregado menos ésa que no entrego porque si la entrego ¿qué me queda? Pues eso. Pues eso es la manera que tengo de decir que un domingo de ir a misa y cantar la verdad no hay gaita que tocar. El lunes echo cuentas y sí, me salen, pero según se acerca el viernes de mercado la realidad me obliga a comprar disculpas a pesar de que aún me queda por escribir el sábado de fieles difuntos y el domingo de ir a misa. A cada día de la semana le insuflo una esperanza nueva o renovada y el viernes, casi vencido, ofrézcome y vuelta a empezar. De viejo no recuerdo un tiempo en el que llamaban a mi puerta para entregarme amor eterno. Porque hablo de amor, claro, ¿de qué sino? No me cabreen, escribo para ustedes, pero no me cabreen porque una cosa lleva a otra. Disculpen, los años no perdonan si hablamos de amor -sí, también de amor- y mi memoria no quiere chivarme en qué rincón de mi cabeza guardo mis amores eternos. A pesar que para mí cualquier tiempo pasado fue peor, si fuera capaz de recordar, cuanto menos no me cansaría al intentar cambiar las cosas que no tienen arreglo. Y el Sabina canta: "Desconsolados van los devotos". Aún sabiendo que su destino es el olvido que no encuentra camino, mientras amanezca el día... No hay gaita que tocar. Gracias.

sábado, 17 de noviembre de 2018

La felicidad (y dale).

Si en realidad existe la felicidad, no está en función de lo que tenemos, ni en cuanto nos valoramos, sino en lo que estamos dispuestos a hacer por los demás: la desposesión del "yo" y la comunión con los demás. La felicidad va con arreglo al amor.

Porque cada cual es feliz a su manera, hay quienes son felices y no lo saben. La felicidad no debe entrar en planes espurios porque arruina la vida. La felicidad para ser felicidad se comparte. Uno a veces en la calle se encuentra con semblantes que no sabe interpretar. Corren malos tiempos, pero no corren tan malos: lo contamos y no es poco. Podemos estar satisfechos de la realidad que vivimos, de lo contrario, en gran parte somos nosotros los culpables del fracaso. Destrozamos relaciones, frustramos proyectos, quebramos miramientos, y todo, sin valorar si nos conviene o es lo correcto. Al menos no perdamos la esperanza... De ser quienes somos o quién decimos ser, que la vanidad -parafraseando al poeta Antonio Machado-, no nos impida volver a la verdad. ¿Alguien imagina sentar las bases para una empresa de largo recorrido y no llevar en la mochila agua, planos, brújula, conocimiento, ilusión y etcétera para el camino? Más vale que sobre que no que falte. ¿Comprenden? En todo caso, la felicidad si no es un estado de ánimo es relativa. O solamente pasar de las palabras a los hechos. Gracias.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Tú no dejes de quererme.

No fue un descuido o un asunto inaplazable lo que me obligó a pasar por tu casa, quería saber cómo te encontrabas y eso es todo. Y me gustaste, cambiaste de look y te sienta bien, como los años cuando sientan bien. De cuando en vez conviene cambiar de look como tú o de cara como yo. De actuar como los dos... ni nos miramos de soslayo. Tengo escrito que no me gusto como soy y puse ejemplos, pero son ejemplos que suenan a disculpas, porque realmente soy un caso perdido, tal que un genio estrambótico de la estrategia, inigualable en el ejercicio de las oportunidades, tremebundo verbalista. Procreador de amigos: "como siempre tú haciendo amigos", me decía una amiga ida. Si yo me doy lástima de amigo, ¿qué te daré a ti? Y una pregunta lleva a otra: ¿qué opinas de mí ahora que sabes que nunca dejé de quererte? Si soy un caso perdido paz a los restos y amén. (Te aseguro que vivir la edad de los consejos es jodido). Imagino que no tendré noticias tuyas, pero si las tuviera te aconsejaría (y dale a la rueda) que recurrieras a alguna socorrida frase hecha: "que cada cual se lama sus heridas y cante su canción". Y sin embargo, te adoptaría como hija política... Disculpa, a veces creo que mi comportamiento es una milonga a la desfachatez, a la virulencia ética y a ése aquel que estremece. Digo que nunca dejé de quererte, o sea, te sigo queriendo, y también digo que nos quisimos, entonces, si tú me sigues queriendo, ¿qué nos impide mantener una relación de amistad donde la confianza no brille por su ausencia? Comenzaríamos por plantearnos como tarea urgente enfrentar los hechos a la verdad modificando conductas y dejando al margen las peores influencias. Tú no dejes de quererme. Gracias.