lunes, 5 de octubre de 2026

La tentación de la muerte.

La liturgia ceniza de España corre desesperada hacia la barbarie. La extrema derecha avanza por el mundo. Donald Trump confiesa, sin vergüenza que está saqueando el petróleo venezolano y utiliza a quienes antes calificaba de narcoterroristas y corruptos para hacerlo. (Al Mr. Trump la democracia nunca le ha importado). Confiesa que, si no le obedecen, no respetará a ningún país soberano. ¿Será uno de esos pueblos España? No, no lo es, porque que tenemos un presidente que no lo es. El presidente no adelantará las elecciones. No. El pueblo se lo pide y él aprendió la lección. Se la enseñó la calle y, también, como el bolero, al fin comprendió que sin la izquierda a su izquierda no es nada. Repóngase presidente, sabe cómo hacerlo, hable con unos y otros, no deje a nadie con la palabra en la boca, escuche, tome nota, asociaciones, sindicatos, no vuelva a faltar a la palabra dada. La crisis de la vivienda asfixia a Europa, no solo España. Recuerde, solo olvidaron a Confucio, cuya influencia en China es mayor que la de Mao o Marx. No hay lugar en este de soslayo para adelantar las elecciones. Gracias.

Decir "no" sin culpa. Se dejó llevar.

"Tú confías en tus compatriotas pero tus compatriotas ya no confía en ti". Y aquí estamos, ni consternados ni rabiosos. Todo lo contrario. "Absurdo previsible", como la muerte del Ché, según don Mario, para convertirse en noticia en la prensa de hoy.

viernes, 2 de octubre de 2026

Nunca fui un caso perdido.

Casi nadie me conoce en persona, siempre fue dona la que llevó el castigo de las relaciones sociales, así que, muerta dona, creo que hoy puede ser un buen día para darme a conocer. Vamos a ello: A nadie le importó quién soy, siquiera dónde están Les Seniaes, algo que agradezco, pues a ese respecto mi intimidad me permite escribir con plena libertad. Soy una persona múltiple que teme implicarse con la gente y mantener relaciones de hermandad. En realidad, yo no soy yo, y sufro como un condenado porque oigo voces a distancia, incluso a través de las paredes. Mi esposa creyó que me estaba yendo y me hizo ver a un psiquiatra, que después de mirarme más o menos, no le dio importancia: me recetó pastillitas de colores y me dijo que cuando las acabara, volviera a por más. Con pastillitas o sin ellas, yo seguía oyendo voces a distancia. Así que, en otro intento por sanarme, mi esposa me llevó a que me viera un cura con manos de santo. El cura atendió las explicaciones de mi esposa y enseguida nos dijo que estaba poseído por el maligno: me exorcizó con agua bendita y arreglado. Pero seguía oyendo voces, incluso con tapones en los oídos. Otro caso perdido, tal vez. Sin trivializar lo dicho, ayer tarde coincidí con un grupo de gente que aseguraban conocerme y decían que me habían visto en una librería de Valencia hacerme un reportaje fotográfica y que el reportero de un periódico de tirada nacional me había hecho una entrevista porque yo era un escritor de mucho talento. Nunca fui un caso perdido. Era un escritor de éxito reconocido. Y reflexionando sobre el suceso, llegué a la conclusión de no tener que visitar a nadie, la que quiera verme que venga a casa. Las voces me dictan el día que me gusta vivir en de soslayo. (Ojalá cuando me excluyan de la lista de los amanecidos no me avergüencen mis chifladuras). Gracias.

jueves, 1 de octubre de 2026

No es política, son los políticos.

El relato dice una cosa, los hechos, otra. La sociedad más desarrollada de la historia, la más pacífica y la más equilibrada. Hoy se encuentra en manos de sus ciudadanos a sus enterradores. Una sociedad que reniega de todas esas conquistas políticas, sociales y económicas. Esa sociedad, al parecer, tiene sus días contados. Los sociólogos del futuro tendrán que buscar la respuesta convincente, a nosotros nos toca resignarnos y ver cómo todo se desmorona mientras hay gente que aplaude; como si hubiera un solo momento del pasado en el que hubiéramos vivido mejor que ahora; o cómo hay gente que le reza a los demonios, como si acaso no nos sobraran infiernos; como si el camino que muchos quisieran transitar ya no lo hubiéramos recorrido antes; como si no supiéramos a dónde nos lleva. El fenómeno es nacional, pero en Madrid lo vemos con más fuerza, los llamados a desarmar el sistema que lo ha hecho posible. Es la política la que ha creado las condiciones de nuestro crecimiento, aunque son los políticos los culpables de todos los problemas exhibidos que atesoramos. Gracias.

jueves, 24 de septiembre de 2026

¿Y si ganan las derechas?

Carlos Marx sostenía que la historia se repite dos veces, "primero como tragedia y después como farsa"; pues como farsa o como tragedia, he aquí que, quizá, los españoles estamos frente a la nada improbable posibilidad de que, en las elecciones del 27, haya una redención de las izquierdas en España y volvamos a tener gobernando a los que llevan siete años. ¿Qué? Si mañana salimos a la calle y profundizamos en la expresión de los sentimientos que cada cual esté dispuesto a darnos, y son meditados, los que gobiernan, a pesar de la corrupción y otras miserias, son más de fiar que las derechas... No como el alcalde de El Pueblo de Patricia, que ni con esas. Sin posibilidad de equivocarme, el respeto que le otorgas a una persona está amarrado al significado que su vida tiene para ti; por eso lo tratas con honra y admiración. ¿Acaso esta tristeza que se mastica en el ambiente es la conducta natural de las izquierdas? La vida está amarrada con lo bueno, lo malo y lo regular, y debemos entresacar lo necesario de lo inútil. ¿Y si ganan las derechas? Es decir, el PP y VOX, los que quieren para España el rechazo étnico. El PP, mucha cañita fresca en el bar de la esquina hasta el amanecer; ay, pero les sale por las entrañas la xenofobia y la exclusión étnica. Racismo del peor. ¿Y si ganan las derechas? Dale a la rueda que rueda y rueda. "Prioridad nacional". Núñez Feijóo ha asociado la migración irregular con la seguridad ciudadana, las agresiones sexuales y el color de la piel. (Al PP y VOX, o viceversa, que vaya usted a saber, con Fraga y conmigo que no cuenten. "Chao pescao"). Gracias.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Tengo miedo.

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo, y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella).

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Pablo Neruda, poeta, falleció el 23 de septiembre de 1973.