jueves, 20 de julio de 2017

Surrealismo inconsciente.

"Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles". (Bertold Brecht).

Naturalmente que hay hombres que luchan toda la vida y son imprescindibles, pero también mueren, y quizá mueren los primeros; de hecho se van los primeros y no enterrador tienen que los entierre. Hay mujeres imprescindibles pero son vapuleadas y no se les reconocen sus méritos y se catalogan como las que no dieron palo al agua en su vida. El asunto es ese. Y basta que alguien diga para mí y rompa la nomenclatura que entre todos y todas fueron creando al paso de los años: La familia. Memorables los años. No se fíen del primero que llame a su puerta ofreciéndoles amor eterno porque nada es eterno. A no ser en el cine, y por dos horas. En el cine todo es posible, en la vida no. Por unos euros vas al cine se levanta el telón y eres inmortal, la bella durmiente, o lo que quieras ser con solo elegir la película que cubra tu quiosco de necesidades. Eso es el cine, la vida con desahogo hasta que se baja el telón y se encienden las luces y vas en busca de la realidad que te espera impaciente. La realidad es tuya, es la que es, y no te abandona te pongas como te pongas. En la butaca embutido en el personaje eras inmensamente feliz y ahora... Si fuera verdad que sus dones desbordan todas las desgracias me haría monja de clausura.

Maldigo el cine por ser verdad escasas dos horas... hasta que baja el telón y se acabó. Luego se encienden las luces y salgo de mi personaje para volver a la realidad de las cuatro paredes de mi oscura habitación. Ni recuerdo la última vez que fui al cine. A los viejos y a los niños no se les quita un caramelo en el mejor saboreo. Nunca la depresión fue tan descorazonadora. Nunca el amor fue la peor malquerencia. La insoportable levedad del ser. (Es la manera que se me ocurre para explicar el surrealismo inconsciente que estoy viviendo). Gracias.

miércoles, 19 de julio de 2017

Dello con dello.

Hoy, en la noche desvelada, he decidido, porque no hay manera, mudarme a Les Seniaes. De un tiempo a esta parte las cosas no me van bien y mi compañía es toxica. Mejor estar donde nadie me ve. La salud me acompaña, de salud bien, gracias. De otra manera, y hablo de amor, mal o rematadamente mal: es el motivo por el cual hago la mudanza. No estaré mejor que en casa, pero nadie verá mi rostro desencajado. Reposaré mi cuerpo en la misma piedra donde Eugenio me enseñaba su sabiduría de vida sana por si en un descuido algo queda alrededor: necesito saber por qué si di todo por amor me encuentro en este disloque desesperado. Veré, si se deja, de las flores la más bella, la violeta discreta que me prometió cumplir un deseo para que lo salde mejor hoy que mañana. Y dirigiré la mirada al cielo sin rencor, vislumbraré la luna y recordaré que dona murió sin conseguir levantarle la falda. Joder, dona, esto no es vida ni nada que se le parezca, no puedo seguir así, ni escribir en estas condiciones, he de intentar resurgir, aprender de mis horrores porque no levanto cabeza. No me siento capaz de hacer bien las cosas, tan siquiera permito matizarlas a quienes de buena fe se acercan a mí. No soy yo ni mi sombra. Después de haber tramado miles de excusas que no alcanzaron su propósito, atragantada mi voz pero con pose creíble a la razón para no contrariar la experiencia, no sé cómo puedo sentir en mis adentros esta situación de ausencia sin haberme ido. Compactado en llanto sin ser capaz de despertar del mismo sueño un día y otro más esperando tal vez un amanecer diferente, hasta mi nombre solloza.

Cuando vivir pasa a ser oficio, un oficio de atención al teléfono que no suena, y si no suena no suena, ya los muertos hacen cola para entrar en el cielo. Después de tantas esperanzas entregadas, tantos versos rendidos, cancelados los sueños más hermosos, desquiciada la nostalgia al ver tanta memoria esparcida por el suelo. Después de tanto... Lo peor del amor es cuando se va sin decir adiós pero algo queda. Y mientras, la cuerda sigue subiendo y el ataúd sigue bajando. Gracias.

martes, 18 de julio de 2017

Christine Lagarde dio en loco.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se muestra favorable a que en España las pensiones se mantengan congeladas y se completen con planes de pensiones privados. (EFE).

Dejarla, esta mujer dio en loco. Ni palabra.

Patricia está preñada.

Ian no está y Patricia no vino. Me cuentan en la panadería que está acondicionando una habitación para el bebé que está por venir. Patricia está preñada y no sé si de seis o dieciséis meses, ni siquiera sabía que estaba preñada. Eso es bueno. Malo es que me entere en la panadería de que voy a ser abuelo de nuevo. No digo que el alcalde del pueblo de Patricia me ponga al día de los acontecimientos natalicios que han de venir por carta, de puerta a puerta o por los altavoces de los edictos, pero digo yo que Patricia cuanto menos sí, y no estaría de más. Parece que es para pronto porque tiene pintores en casa, un carpintero y no sé si más. Patricia está en fase de preparativos. En los años altos me limitan la información como si fuera una vecina cualquiera que ya se enterará cuando nazca el bebé.

Patricia: No me tengas al margen de lo bueno que te suceda, de lo malo tampoco, pero de lo bueno particularmente; ando sobrado de malas noticias y las buenas se agradecen, además, aún soy capaz de echar una mano, no hablo de subir cargas pesadas por la escalera sin ascensor, hablo de elegir muebles, cortinas, el color de la habitación: azul si niño, rosa si niña. De viejo sé mucho de casi todo. Un padre quiere saber y la panadera dice que quizá mañana. Otra tristeza enterarse en la panadería que Patricia ha concebido y tiene un feto en el vientre. De una noticia maravillosa hacen una decepción, un desengaño, otra experiencia amarga. No me lo explico y no doy abasto. Descorazonador.

Será niña o será niño, será lo que Dios quiera pero que venga bien: eso me dijeron en la panadería acerca del bebé de Patricia que está por nacer. Antes, cuando uno quería saber preguntaba en casa o iba a la escuela, ahora va a la panadería. A veces, por amor queremos justificar lo injustificable. Por alguna extraña razón ya no soy persona de fiar. Pero hay más: si es niña como si es niño saben cómo se llamará, y la panadera lo sabe, pero Patricia no quiere que se sepa hasta que llegue el día. (Lo que se ha de saber se sabrá, es cuestión de tiempo y paciencia). Gracias.

lunes, 17 de julio de 2017

¿Por qué a mí?

No soy mala gente, los amigos que me conocen darían fe de lo que digo si no estuvieran muertos; los amigos, si lo son de verdad siempre se van los primero. Joder, dona, me repito demasiado, escaso de imaginación, si las noticias que me llegan a borbotones no cesan daré en loco. Todo son malas noticias. Ni María Magdalena ni amor por qué te fuiste. De la crisis económica a la depresión mayor pasando por el desamor. Tal vez debiera soñar con la muerte.

A esas personas que les importa un carajo los sentimientos de la colindancia, que se miran al espejo y no pasan los años por ellas. A esas personas tan estupendas les digo que se vayan con viento fresco y que me dejen vivir en paz. Si yo a ellas no les canto ni la parrala sí ni la parrala no, por qué ellas a mí me cantan sus desgracias. Además, si no me importan ellas menos me importan sus desgracias. Pero qué ganan haciéndome daño y derramando lágrimas de cocodrilo en la alfombra. Me están echando la alfombra a perder con lo que cuesta la tintorería. Si al menos fueran a derramar sus lágrimas de cocodrilo al río con los otros cocodrilos y no a mí casa. Vienen a mi casa como verdaderas plañideras para que les compre una verdad, como si una verdad arreglara el suicidio colectivo que les espera a poco que se conozcan las últimas encuestas. ¿Verdad que no se imaginaban que hablaba de política? Ni yo. (De momento oigo una voz lejana y solo puedo callar, pero algo está cociendo a una ebullición excesiva y está a punto de estallar). Gracias.

domingo, 16 de julio de 2017

Tú pediste solo para ti.

Le pediría al informático del PP que destruyera mis recuerdos recientes. También tendrías que destruirlos tú. De mis recuerdos recientes uno tiene dos versiones. Una versión presta su atención en el mentideros del lavadero municipal y la otra es muda. La versión que se conoce, la dañina que tú has difundido y aviva la maldad en tu entorno, duele el alma de una persona que me toca de cerca: lo sabes tú y lo sé yo. Esa versión dañina inyecta a tus subordinados de resentimiento hacia ella. Te lo dije: a mí me puedes desdeñar, nunca te dejaré de querer, pero a ella ni la menciones.

No niego la decepción que me provoca tu comportamiento. Mi palabra quiere decir, no de una y otro, culpables de los desprecios (¿no te enteras) sino de ti, y de la promesa que juntos echamos a andar un día. Ejecutan su ira y yo cayo. Si mi palabra te hace daño corrige tus horrores, pon orden en esa casa, no permitas ese comportamiento degradante desde su posición dominante hacia ella. Cuida mi palabra escrita que golpea y acaricia. No alcanzo a comprender las razones que te impiden actuar conforme a derecho. La ley que prometiste cumplir. Tan triste, como la cara triste que luces de los entierros. Por cierto, me cuentan, y no sé porqué me lo cuenta a mí, la fuente es otra, créeme, que a tus dueños ya no les interesas: ponte en lo peor, pero eso ya lo sabías. Lo que no sabes, es que no encuentran palabras para darte las gracias por los servicios prestados. Te clavarán un puñal por la espalda, lo típico, ¿recuerdas?

El futuro que ha de venir se me antoja complicado... El creyente está convencido de que Dios todo lo puede y al final del camino permitirá volver al amor que tanto te preocupa, a pesar de saber, que ese amor no volverá mientras sigan los desprecios, y cuando vuelva volverá sin poesía. (¿En verdad no te enteras? "Tú pediste lo que quisiste más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas y éstas son necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman y purificarla de plagas que la arrasan”. Nahúm 1:7. Tú pediste solo para ti. Gracias.

sábado, 15 de julio de 2017

Ni Sigmund Freud.

No soy de mucho echar la vista atrás pero a veces conviene porque la palabra es la condena de los embaucadores, de los manipuladores y de los que alucinan en colores. Viene el comentario al caso porque hay personas que cantan miserias y llegan al alma de la gente que más quieren buscando amparo... Todos pasamos malos tragos, pero como son nuestros y no de otros, débenos ser nosotros los que traguemos los malos tragos sin atragantarnos. No niego un desahogo llegado el caso con quien más nos quiere, pero filtrando el trago de cosa sólida para que no sufra.

Una amiga ida, no sería digna de mención si no se hubiera ido, llega a casa cantando la misma miseria un día y otro y otro ¡qué horror!. Y quien más la quiere a fuerza de cantar la misma miseria la creyó sabiendo que miente más que un tango llorón. Ni siquiera es una miseria, es un descuido subsanable. Guste o no, conviene decir la verdad para no hacer daño a quien sufre llegado al alma el descuido disfrazado de miseria. ¿Se comprende? Me cuesta creer que se comprenda. Porque ella es de arreglar las cosas como las arregla Rajoy, por aburrimiento.

El caso es que irremediablemente el tiempo pasa y la miseria dejó de ser miseria y se convirtió en el afecto que fue, y a punto de volver al amor de dos, porque la vida da muchas vueltas, la miseria se convirtió en castigo de convivencia: ¿Alguien comprende que dos personas se tengan que ver a escondidas para amarse? No hablo de salir del armario, hablo de dos amigas que se quieren y eso es todo. Qué poca cabeza, no hay quien lo niegue, y qué poca vergüenza sabiendo que fue un lapsus, dejarlo ir para que solo se convirtiera en un derrame de sangre del corazón. El caso que ahora hay quien niega la palabra y no sabe por qué. Le mintieron descaradamente. Y mientras, la cantante afónica, el muerto en el cementerio y el cura esperando el responsorio. Un desliz verbal lo tiene cualquiera, entonces, cuando se tiene, conviene corregirlo cuanto antes para que no se convierte en mal enojo. El caso se desbocó como una esposa con un ataque de celos. Ni Sigmund Freud. Gracias.

viernes, 14 de julio de 2017

En este día enfermo.

En este día enfermo, metastásico,
el alma plora.
Y el corazón se ha hace añicos.

Un adiós se ha hecho presente
y eso es todo.

Un amor ha dicho adiós y nada queda.
Queda el vacío sin voz.
Queda el eco inexistente.
Queda el camino con olvido.
Queda el desgarrador silencio.
Un amor ha vuelto a su relicario de amor.

Y yo vuelvo desnudo a mi mundo.

Cara de viernes.

Ayer te vi apoyada al buzón de correos, te vi parlanchina, como siempre: parecías feliz. Curioso que te miro y te vea tomando café apoyada al buzón de correos, pareciese que tienes poca faena, o coincide porque salgo poco de casa. Es bueno, ese trabajo embrutece. Te vi de buena mañana cuando fui a la panadería, por cierto (no me hagas mucho caso, que los rumores no alcanzan el grado de veracidad necesario para convenir una verdad, aunque de tanto dale que dale y dale algo queda. De eso sabes tú más que yo. De eso y de todo lo demás, como Rajoy: "todo es mentira menos lo que dicen que es verdad"), oí a dos hablar acerca de una convocatoria para estafeta de correos. Sería una gracia que te presentaras y aprobaras y abrieras una estafeta de correos justo donde está el buzón de correos. Como en casa, ¿verdad? No miento, y si miento es por boca de dos en la panadería. Desde luego sería una gracia, además de una suerte trabajar en lo que más te gusta. Perdona, deduzco que te gusta porque siempre que te miro y veo estás en el mismo lugar y con la misma gente tomando café, como si no tuvieras otra cosa que hacer. Que igual no.

Si comiera pan cada día (el pan, como la vida sedentaria engorda), no tendría problemas para escribir sin inspiración. Lo digo porque justo ayer, una joven me paró para decirme (es una joven de fuente fidedigna, no panadera), que una mosca cojonera te zumba en los oídos. Cosa mala que una mosca cojonera te zumbe en los oídos. También a mí me zumba en los oídos, y no una mosca cojonera sino un tren de cercanías, con decirte que duermo con dos transistores pegados a las orejas. Bromas aparte, no me negarás que lo nuestro dura demasiado, demasiado poco duró lo bueno y demasiado mucho está durando lo malo. Y deja de ofrecerme como ofrece tu fe religiosa la salvación si me muero y el sufrimiento si vivo. A este mundo no venimos a sufrir. Pero eso ya lo sabes, aunque no hagas nada por evitarlo.

Mujer: Ya te vale de mirarme de soslayo, de cambiar tus caderas de acera cuando me ves, de quererme como yo te quiero y morderte la lengua. Mujer: Ya te vale de llevarte mal conmigo como si siempre nos hubiéramos llevado mal. Y mujer: No digo que haces mal cuando actúas contra tu voluntad porque yo de política no entiendo, pero sí digo que actúas mal, o rematadamente mal, cuando lo haces contra la quintaesencia del amor. Gracias.

jueves, 13 de julio de 2017

¿Para qué estamos las vecinas?

A estas horas tenia que tener los recados hechos y ni salí de casa. No salí de casa ni tengo ganas de escribir que es peor. Que no haga los recados me sale caro (quizá mi esposa me maltrata y yo sin enterarme). Un hombre, digan lo que digan y quien lo diga, no debe hacer los recados. Pero las mujeres son las dueñas del gallinero. Suena de pena. Y mucho peor suena confesar que yo soy una de esas gallinas. De lo más humillante que hago barrer la acera desde que la vecina chismosa no me habla porque la amiga de la prima que vive en Vigo dijo que yo era un impresentable. Lo que diga la amiga de la prima vale más que las risas que nos echábamos barriendo la acera. Si después de años de cháchara inútil aún no me conoce no ha aprendido nada. ¿Cómo se puede creer a la amiga de la prima que vive en Vigo antes que a mí que siempre me tuvo a su lado para lo bueno y para lo malo. Nunca le faltó de nada? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar con un chisme sin contrastar? ¿Acaso cree que si necesita llamar a una puerta va a ir a Vigo? Probe. Llamará a mi puerta antes de lo que se imagina y con la cara de ir al cine los domingos la abriré y lo que necesite. Entonces sabrá quién es quién. ¿Para qué estamos las vecinas? Con lo que cuesta ganar la amistad de vecindad, la amistad, perderla por un bulo interesado... de risa. Si confiáramos en la honradez de las personas, si regaláramos alegría y no desaires, si impidiéramos a la permisividad tomar la delantera en nuestro quehacer nos iría mejor. Un enfoque diferente de las cosas tal vez nos enseñara el camino de la verdad. (Lamento ir a peor). Gracias.

miércoles, 12 de julio de 2017

Desahogo.

Antes de empezar a escribir lo que quiero escribir que ya se verá, confieso que he llegado al punto de decepción que desconfío de todo el mundo. Incluidos los más allegados. Eugenio, y siempre lo digo, puso el listón muy alto. No los entiendo y a mí no me comprenden, el asunto es ese y no otro, otro será, de seguir en este plan, que dé en loco.

En el mismo lugar donde nacen todas las miserias, precisamente donde el amor dejó de existir hace tiempo, nace el fingimiento en grado superior con un solo fin: separar mi cuerpo de mi mente y que me muera sin pena ni consuelo. Y lo han diseñado a conciencia porque las malas noticias no cesan. Si al menos hubiera sido sincera... Si hubiera sido uno sin una... Si hubiera sido uno sin una ya estaría en las antípodas de mis amores. Pero no, una me canta que sin uno no es nada, como el bolero. De momento, un viaje sorpresivo compensa a una de aquel quedar en casa mientras uno se fue con sus amiguitos del alma a pescar (seis meses echando cuentas e ilusión a una semana de vacaciones y con la maleta hecha otra desengaño mayor). Tal vez cuando comience la temporada de pesca se vuelva a quedar en casa. ¿Quién dijo no? Y ya me bajo que me sube la tensión y hoy está de guardia la de la bata blanca y temo lo peor. Otra que mandaría a las antípodas de mis amores. (Lo que iba a escribir que ya se verá no se vio ni se verá. A veces suceden cosas que me atarantan y luego pasa lo que pasa. Con el perdón). Gracias.

martes, 11 de julio de 2017

Soy lo que hago.

De ser lo que soy y hacer lo que más me gusta estoy encantado de la vida. Soy lo mejor y lo peor. Soy lo que hago.

-¿Verdad que hace un día hermoso?
-¿Es usted el hombre del tiempo?
-Calle, señora, no soy el hombre del tiempo, yo escribo.
-¿Y se gana la vida escribiendo?
-No, escribiendo se ganan la vida los que escriben bien, yo solo escribo. Y para llegar a fin de mes con comida en la nevera solo tengo que llegar a fin de mes. En dos palabras: no me puedo morir ni dejar que me maten.
-¿Y eso de escribir le gusta?
-Me gusta más que asistir a los entierros de los amigos.
-¿Y quién lee lo que escribe?
-No sé, dos o tres, o cuatro: media docena y alguna despistada. Más que para otros escribo para mí. En este país la gente lee poco, y los que leen son lectores inteligentes que no pierden el tiempo leyendo cosas sin importancia. Ellos, como yo, solo leemos a quien nos aporta algo interesante. Yo tampoco leo cualquier cosa. Soy un lector exigente. Si tuviera que escribir para vivir estaría muerto. La salud me permite dedicarme a hacer lo que más me gusta: soy viejo y cobro una pensión. Eso me permite escribir y elegir la lectura que más me interesa para leer. Estoy convencido que si escribiera tan bien como los escritores que leo solo escribiría y nunca aprendería. Leer lo que leo y escribir lo que escribo no guarda relación.
-Qué raro.
-Igual sí, soy lo que hago, si eso le parece raro... Hay gente que daría lo que no tiene por hacer lo que más le gusta.
-Visto así, y teniendo en cuenta que puede, parece obvio que haga lo que más le gusta.

De ser lo que hago y escribir lo que pienso sin pensar lo que escribo, y a pesar de reconocer que debo leer más y escribir menos, mi vanidad se niega y me está echando a perder como persona. "¿Dónde está la utilidad de nuestras utilidades? Volvamos a la verdad: vanidad de vanidades". (Antonio Machado). Gracias.

lunes, 10 de julio de 2017

Lección de vida sana.

Antes de que amanezca, me siento en la obligación de decir que sigo vivo y que todas las verdades que escribo son ciertas. Que hoy lunes será un día especial que cambiará los pensares de quien vive exclusivamente para su trabajo. Una mujer se mirará al espejo, se asustará de lo que ven mis ojos, dirá basta y cambiará el ritmo de su vida. La mitad de las horas del día solo estará para ella y la otra mitad para el trabajo y lo que se atraviese, incluido el amor.

Hoy ya amaneció con una lección de vida sana bajo el brazo. En los años altos sabemos que la vida nos enseña pero después de tantos años vividos para qué más. Sabemos más de lo que queremos saber. En los años altos añoramos los asuntos inaplazables porque con ellos éramos útiles y necesarios y patatán y ya no. Todo mentira. Una lección de vida sana no se debe dejar escapar se tenga diez o cien años. Y no sabemos demasiado, ni sabemos lo suficiente.

Hoy lunes, una mujer, después de un fin de semana de borrachera, ha visto amanecer un día con una lección de vida sana bajo el brazo y ha decidido aprender porque ya no es ni su sombra. Esa lección de vida es enseñanza vital que propone un cambio radical en su vida. Sus hábitos son nocivos para la salud, la salud, relajar el ritmo de sus asuntos inaplazables, estar sin dejar de estar con todas sus neuronas, esas células eléctricas que llevan a mal traer a gentes torpes de entendederas. Ansiedad, somatizar el cuerpo con saña. La lección de hoy lunes y la de otro día y otro más, tantos como el encargado de anotar el nombre de los que amanecerán mañana nos quiera regalar se debe aprender.

A partir de hoy lunes meditará cada paso. Y empezará por soñar el paso que dará al salir de casa para no equivocar el camino; el camino ha de ser tibio, y la acercará a un lugar sereno aunque no tenga destino. Un camino sin destino si es allí donde la llevan sus sueños. Y no la vencerá la pereza ni la modorra. Necesita imperiosamente dar un vuelco a su vida, andar otros caminos porque si no anda otros caminos se muere. Vivirá de manera más saludable: comerá todos los días y cuando toca; dormirá las horas necesarias, ni más ni menos. Disfrutará de la familia, porque se le ha olvidado que la familia es la familia y no los compañeros de trabajo. Recordará que siempre tuvo un brazo pegado a un hombro para lo bueno y para lo malo, y le recordarán, pues estuvo ausente, no actualizó el sentir familiar, aunque no dejó de quererlos ni perdió el tren en Navidad, que nunca estará sola. Es joven y le quedan lecciones de vida sana por aprender. Y camino por andar. Y sueños por cumplir. Y tal vez, ser coherente con la gente que más la quiere... Y ya me callo. Gracias.

domingo, 9 de julio de 2017

Renuncio a perder por quinta vez.

Después de una vida esperándote, después de acostumbrarme a esperarte, después y cuando ya creí que volverías, amor. ¿Qué puedo hacer para seguir esperándote, cómo y de qué manera? ¿Y qué puedo hacer para que no sufras?

De haber perdido una victoria, haber ganado una derrota, de saber por qué te fuiste, amor. Después de haber bebido las mieles de tu risa y tu mirada; esa voz en la distancia (el olvido no encuentra camino). Sabía que estabas ahí, allí, donde fuera, en un rincón del universo pensando en mí tal vez. Yo sabía que volverías. Entre lo posible y lo imposible y las culpas y los miedos, ay, los miedos (ya no sé si te tengo o te sueño: te quiero, amor), está la esperanza. Que no me falte la esperanza, que no, que no me falte, pero si no viene acompañada de tu risa y tu mirada no la quiero.

Seguiré doblando esquinas por las calles, deambulando sin saben si es la sombra la que va detrás o soy yo quien la persigue. Sin saber si mis pasos me llevan en procesión al encuentro del santo verdugo que cumplirá su mandato. El santo verdugo no perdona, ejecuta su mandamiento, da muerte al reo. Otro muerto al cementerio. Paz a sus restos.

Acostumbrado el santo verdugo a la inocencia, arrogante y presuntuoso. Acostumbrado el santo verdugo a no morir sino a matar, un día el azahar le dirá que pruebe su suerte y se dejará convencer y será él el muerto del cementerio. Un día el azahar ajará su vanidad. En cualquier caso será tarde para mí: Renuncio a perder por quinta vez. Gracias.

sábado, 8 de julio de 2017

Ojalá y que te vaya bonito.

Quienes saben aseguran que para perdonar hay que merecerlo, y después pedir perdón. Perdonar siempre, y, sobre todo, si hablamos de amor: En el amor nunca hay culpables. Si hablamos de amor nunca hay culpables. Aunque otro amor propicie desamor. El juego se llama amor y unas veces si gana y otras se pierde: como en la vida. Si merece la pena perder será por defender una causa justa y el amor de todas las causas posibles es superior. A pesar de saber, como se sabe, que por amor ya no se muere ni en Teruel. (Aún está por averiguar si Teruel existe). Alguien que no le ha tocado el amor ni de soslayo tal vez diría que si de perder se trata ni en el amor. Cuando se ama hasta las trancas no hay vida que valga, no hay ganar y perder, no hay amor fallido ni otros versos. Quien ama por amor y resulta amor fallido, ponderados los horrores cometidos, razonamientos triviales, disculpas y otras lamentaciones, solo el amor da sentido a la vida, por lo tanto y en virtud de la experiencia adquirida, vuelta a empezar. En el amor no hay culpables y ya vale de cantar tristezas. Que el olvido se lleve lo feo y se quede lo hermoso hasta que escampe un nuevo o viejo amor. Nunca es tarde para el amor (aunque haya quien prefiera la desmemoria contra el olvido para que no vuelva). Si no fuera cierto o estuviera equivocado recomiendo: "El futuro fue ayer", de Torcuato Luca de Tena.

Aflicciones las justas: el futuro no sé cuando será y si vendrá de la mano del porvenir con todas las promesa rotas o por cumplir, pero no fue ayer: El futuro no fue ayer porque cualquier tiempo pasado fue peor. Amor: no permitas que una derrota te derrote. Amanecerá otro día, no mires atrás: la decisión es tuya. Ojalá y que te vaya bonito. Gracias.

viernes, 7 de julio de 2017

Muriendo y aprendiendo.

Si me faltara el Calendario Zaragozano cuando me meto en camisas de once varas me iría para no volver. Me voy de cualquier forma. La sintaxis no me acompaña y mezclo churras con merinas. Lo de combinar las palabras de la mejor manera posible no es para mí. A cambio, le echo un poco de imaginación al recado sin lastimar la palabra. Intento ser mejor y escribir el día que me gusta vivir. Utilizo el Calendario Zaragozano porque es sabiduría popular que refleja la identidad del pueblo, y cuando como yo, el pueblo con su sabiduría se va por las ramas, recuro a su alteza imperial el diccionario de la RAE. Que igualmente es sabiduría popular. Escribo el día que me gusta vivir, escribo para quien me lee, escribo para conocerme, escribo para ser mejor, escribo para aprender, escribo porque si no escribo no vivo.

Dicen que escribir bien o mal es escribir, para mí que llego hasta donde llego y de ahí no paso, no me convence, a no ser que para escribir bien haya que empezar escribiendo mal. Puedo decir con total seguridad que desde que escribo soy más feliz. Estoy seguro que escribir me permite envejecer de manera ilusionada. Antes envejecía triste de morir y ahora no encuentro otra manera de atizar la modorra que conectarme a Internet y leer y escribir: queriendo aprender. Leer poesía, libros, pliegos de cordel, periódicos. Y como no tengo otro medio porque lo mismo en el quiosco es más caro y no lo puedo pagar, Internet es mi medio. No sabría qué hacer sin Internet. Pero sí, lo escribió César Vallejo: "el cadáver, ¡ay!, siguió muriendo". O sea que, hasta que la ciencia me salve de la muerte, seguiré conectado a Internet pero muriendo, ¡ay!, muriendo y aprendiendo. Gracias.

jueves, 6 de julio de 2017

¿Y ahora qué?

Mi mente absurda me juega malas pasada y, tal como si fuera ayer, me trae recuerdos casi olvidados... A veces me olvido de ir a por el pan y otras me olvido quien soy. Yo quiero vivir el presente y capear el temporal y donde las dan las toman. No siempre se pierde, aunque he de confesar que en los años altos de la vida prefiero perder que ganar.

Porque en un verbo cabe un solo silencio, una sola palabra, una sola tristeza, un solo reproche. (No te vayas, amor). En una vida, si mi mente absurda le da por ahí, se me amontona los recuerdos y me ataranta: los buenos y los malos recuerdos, la familia, y los niños primero. La vecindad, sin acritud, importa menos. Vitorín cantaba: "Tengo cansada el alma de hacer tiempo". El tiempo pasa inexorablemente, vaya si pasa. El amor de dos puede no ser para siempre, el amor de uno sí. El amor de uno si es amor de padre es para siempre. ¿Cómo es posible? En el amor uno gana y otro pierde. (No te vayas, amor). Parece mentira. Unos creen en Dios y otros creemos en una Carmen hermosa. Parece lo que parece y uno siente lo que siente. Ante el altar unos y ante una cámara mortuoria otros, ante la santa poesía los que aman sin complejos, cada cual rumia su pena. Ojalá y que nunca llegue a ofender de palabra a quien quiero. Y si ofendo, con los humildes en el corazón, sepa merecer el perdón. Y me perdone. (No te vayas, amor).

Porque cada cual se honre y honre a los demás y haga de su vida un envejecer armonioso con la gente que le quiere y quiera, y por qué no, los que pasaron de soslayo por su vida: hermanos todos primos ninguno. Porque la lucha por la razón dure lo que dure un suspiro. (No te vayas, amor). Que las desventajas sean ventajas. Que allí, en ese rincón del alma donde el subconsciente controla el consciente, tomemos las decisiones importantes que tantas veces si no por uno por otro, las disculpas y los malentendidos nos llevan a tomar el camino del medio. Por los momentos tensos pero razonables, por el amor, y ante la duda, volver la vista atrás y mirar si antes de la posverdad hubo tiempo para la verdad. Después de tantos gritos silenciados en Les Seniaes, clausurado por obras los atajos y con el credo en la boca pierdo el camino de vuelta a casa. No sé quién soy: creo que no volveré a saber quién soy. (No te vayas, amor). ¿Y ahora qué? Gracias.

miércoles, 5 de julio de 2017

Por simpatía.

Hoy Ian no vino, aún bebé ya tiene un mundo propio. Vive historias fantásticas con sus dibujos televisivos preferidos y no vino porque no hay bebé. Como yo en mi telenovela favorita espera a los anuncios para mear. A veces se mea. Yo no, pero casi. Vive una vida de ficción que ya me gustaría. Los bebés y los viejos nos parecemos, entre nosotros los extremos se llegan a juntar. Pero como Rajoy se juntan y se van para no volver. Qué vida más complicada y qué prometedor comentario estoy dilapidando, claramente no está el horno para bollos. Soy aquello que ven mis ojos, lo que fui apenas recuerdo, y seré lo que tenga que ser: complicada mi existencia. Y a pesar de no ser diferente un día de otro, el porvenir no lo sueño como un futuro mejor, vivo o malvivo el presente. Y creo que vale para todos. Nada sucede como se quiere, nos estamos acostumbrando a vivir de esta manera, no creamos nuevas oportunidades, ni quebrantamos las reglas: nos dejamos llevar. Perdemos el interés por las cosas, la curiosidad, las ganas de reír. Y sin embargo, dizque que en un país situado en la misma ruta del sol la economía va bien, la educación, la salud, el empleo, la riqueza familiar y se llega a fin de mes con la nevera llena. Y si esto fuera poco, como el Sabina, "cuando duermo sin ti, contigo sueño". ¿Qué país? Obras son amores y no buenas razones. Los amores los llevaba yo, y los seguiría llevando de no ser un burro cargado de letras, las razones Rajoy. Creo que pasaría con nota el examen de presidente Rajoy. He llegado a ese punto en el que he dejado de hablar de otros para hablar de mí como ejemplo de lo que nunca debiera haber sido. ¿Alguien sabe cómo se vuelve al bendito amor y la santa poesía sin haberse ido? (Que entre un mar hasta la cocina). Verbigracia: Mi alma se deshace y deshace lo que toca. Por simpatía. Gracias.

martes, 4 de julio de 2017

Porque te quiero tanto y más.

Escribo porque me apasiona escribir. "Eso ya lo sabía". Y de cuando en vez escribo para no decir lo que tengo que decir a la cara. "Eso no lo sabía". Escribir me resulta más fácil que decir a la cara: si lo que escribo de quien escribo en vez de escribirlo se lo dijera a la cara, según quien fuera, le rompería el alma o me rompería la cara. "Miedo me das". Formo parte de una generación que aprendió lo que aprendió con sangre. Mi palabra escrita no se parece en nada a mi palabra hablada tantas veces lapidaria. Una amiga de antes diría: "tú siempre haciendo amigos".

Hay frases hechas para ganar el cielo por amor. Hay frases hechas para ganar el amor en un bar de carretera. Hay frases hechas para ganar la impunidad. Hay frases hechas para casi todo lo que no importa. Y donde no llegan las frases hechas llegan las mentiras sino es lo mismo. Después de una vida de mentiras ahora tengo que hacer frente a la mayor de las mentiras, y me pide que me alegre. ¿Qué de gracioso tiene una mentira? "¿Otra mentira? ¡Déjame vivir en paz!. "Joder, qué mal te veo". Eso te salva: tú me ves y yo a ti no. "Que te doble la ración: más de lo mismo".

Te creo cuando dices que me quieres hoy y siempre porque es verdad y no ahora que me cuentas que te tengo que creer porque es verdad. Te creo cuando me dices que me quieres. Esas otras verdades que me cuentas cuando te crees que me caído de un guindo, incluida la peor verdad que me podías contar, las cojo con la punta de los dedos. Háblame de lo que verdaderamente importa: nuestro amor (de ese amor no, ni de ése quiero que me hables: lo que tenía que saber ya me lo has contado hace años y creo que no es trigo limpio), la salud, tu vida laboral y social, tus idas y venidas, lo que quieras cuando quieras pero no me sigas mintiendo. ¿Acaso no sabes el daño que me hacen tus mentiras? ¿Acaso no sabes que tu mirada es la mía? ¿Acaso no sabes quién soy y por qué te quiero tanto?

Porque te quiero tanto y más, porque solo pienso en ti, me gustaría abrazarte y darte un millón de besos en silencio sin que nadie nos interrumpa. Porque te quiero tanto y más, si me dejas elegir, podemos quedar para querernos en el rincón del alma donde guardas tus miedos y tus sempiternas dudas. Donde tus sueños se hacen realidad. Donde juntos renovamos nuestras viejas esperanzas. Donde guardas mi libro de viejo. Si tú quieres, y ojalá y que quieras, ahí podemos quedar para querernos. Químicamente no existe nada perfecto, ni duradero en el tiempo. Gracias.

lunes, 3 de julio de 2017

Y entonces, cuando era casi feliz...

Cuando el monte se quema...

De salud bien, gracias, pero el calor ahoga. El encargado de pintar el verano, ciego de ira, torturado por la poquedad de agua, solo dispone de rojo fuego para pintar. Los montes arden por el país, humo para los pulmones, deslustran el paisaje natural haciendo peligrar el ecosistema. Incendios a veces provocados por el hombre, hombre descuidado de intenciones espurias, escaso de interés por lo de todos, comportamiento criminal con el medioambiente. Como ven, se junta lo peor de cada casa en este país corrupto por definición. Tierra de nadie para lo peor de cada casa.

Imagino un verano ciego por todos los lados. Imagino que nadie quiere ver lo que hay porque no confía en su mirada. Tardaremos en abrir los ojos y ver lo que vimos, también lo que fuimos, lo que construimos entre todos. Arrasamos el país por tierra, mar y aire. Por dentro está desvalijado. Entonces vendamos el país, un erial de país para tomar el sol y quemarse vivo, como arden y se queman vivos los montes. Tal vez con el tiempo quien nos arrastra al abismo pida perdón, si así ocurriere, conmigo que no cuente para el perdón. Sin ti, no me planteo el futuro. Sé que no temblará de miedo al escuchar esta amenaza pero si me leyera sabría que no voy solo, la María siempre me acompaña.

Se está perdiendo lo mejor...

Vendría al desasosiego lo de tapar con el dedo pulgar el sol y allá nos las den todas, pero el sol no es culpable sino el hombre. El hombre ciego de ira como ciega la justicia. Ian cierra los ojos y no vino o no está, según sus caprichos, como caprichosas Les Seniaes cuando no quieren que amanezca (como si eso fuera posible). Mientras, todo ocurre con rapidez, oiga usted, no le de más tiempo al tiempo que se perderá la función... El placer de ganar es satisfacción para su ego, ese yo inconsciente, la baja autoestima. Qué poco ha vivido y qué poco ha soñado: ni se imagina lo que encierran en su interior Les Seniaes. Prepárese para lo peor, no hay pero que valga, y no tenga miedo de nadie sino de usted, de mirarse de soslayo en el espejo y ver lo que se ha perdido. Ni se imagina Téngase miedo.

Recapitulación.

Vendrán otros tiempos y no nos traerán más lodos. Un día llegará y como sociedad civil responsable defenderemos nuestros intereses, los intereses de vida sana, ese día llegará y, como poesía que se acerca poco, poquito a poco, no habrá consuelo para esos pirómanos impunes que pretenden acabar con el ecosistema.
Y sobrevivir a ti para qué.
Y a usted, sí oiga, a usted, me he acostumbrado a esperarla, aquí, en Les Seniaes. Seguiré esperándola: No vuelva.

Gracias.

domingo, 2 de julio de 2017

Renovación o muerte.

En la noche desvelada se asomó a la ventana y a la luna le preguntó si las cosas le iban bien en el amor, luego echó cuentas con los dedos y en fin, el amor se le iba de las manos, entonces a la luna le volvió a preguntar qué sería de su último dueño. ¿Qué hacer cuando el dueño de un amor preocupa? De repente amaneció y tenía que ir a trabajar y llegaba tarde, se había dormido en la inopia, se compuso, y corrió pero llegó tarde a la parada: el autobús no espera. Buscó un taxis y tampoco. No pudo por más ni menos que llamar al trabajo para decir que llegaría tarde... Y una voz de ultratumba le contestó: "Espera a mañana lunes para llegar tarde, ahora déjame dormir".

De cualquier manera las cosas suceden porque convienen. Claro, mi cielo. Ocurre que a veces no se entienden... A veces ocurren cosas que no se entienden. Un día amanece y una noticia inesperada te rompe los esquemas y tienes miedo. Duele el alma. Y duele porque eres parte pero no eres juez, tampoco lo quieres ser. Entonces piensas que si no puedes hacer nada, somatizar el cuerpo de manera voluntaria, vestirte de medio luto y con la cara de los entierros salir a gritar a Les Seniaes... No niego la decepción, y sin embargo, todos y todas estamos obligados a andar nuestro camino y abrir nuevos horizontes, mostrarnos dispuestos a ganar el porvenir sin olvidar que cada decisión importante tiene consecuencias, daños, beneficios, y yo qué sé. De cómo enfrentarnos a una decisión importante depende el éxito o el fracaso. ¿Comprendes? Lo que no comprendes, o... ¿no recuerdas? lo que sé de él me lo contaste tú.

Porque tú eres mi inspiración y mi vida te pido tiempo, necesito tiempo para digerir la decisión que has tomado, será lo que tú decidas, pero dame tiempo, después, simiente de mi alegría, si tú quieres, dibujaré un camino suave por el que puedas caminar sin pretextos. (No hay dos sin tres y no hay quinto malo). Dame tiempo, aunque transcurra lento, dame tiempo, un día amanecerá y una nueva esperanza fortalecerá nuestro amor. Renovación o muerte. Gracias.

sábado, 1 de julio de 2017

¡Enhorabuena!.

Dice que se ha enamorado y nunca dejó de amar:
jugar a amar en el diván de su cuerpo.
Mo mencionaré su nombre,
de momento mejor no hablar
pero tampoco callar.
Mejor sería que siguiera buscando.
(Ya encontró lo que buscaba).
No pregunten, no me hagan hablar.
Tengo miedo.

Es la hora de tomar una decisión dolorosa.
(Se veía llegar...
no lo quise ver, pero se veía llegar).
Amor de un dueño. 
Caprichoso amor.
Duele el alma.
Mi alma no está preparada para más reformas.
Mi alma pende de un hilo. 
Tengo miedo.

Cuando más necesitaba saber, no me queda nada que aprender.