miércoles, 11 de julio de 2012

Una jubilación honrosa

Todos soñamos con una jubilación honrosa. La jubilación es el tiempo de nuestra vida que no trabajamos y vivimos cómodamente sin preocupaciones. Es el tiempo que dedicamos a viajar, a descansar, a apreciar las cosas que nos pasaron desapercibidas consecuencia de una vida laboral plena de asuntos inaplazables. Pero la jubilación nos plantea dos problemas serios: el dinero y la salud; no, mejor tres, y el emocional. Al dejar de trabajar los ingresos no son los mismos, tampoco la salud, ni el estado emocional. Llegado el día de jubilarnos no siempre estamos en óptimas condiciones para disfrutar del bien más preciado que tenemos: el tiempo. Entonces ¿de qué nos sirve jubilarnos si no tenemos dinero, salud, y bien pocas son las cosas capaces de emocionarnos? Claro que podemos ahorrar, llevar una vida más sana, y no emocionarnos por cualquier cosa. Cambiar el estilo de vida a tiempo nos puede reportar una jubilación honrosa.

Las cosas, por lo que toca al ahorro, hoy en día no van a poder ser, que donde no hay no se puede sacar. La salud, lo que se dice salud, si estás sano pues sí, pero sino, igual te tienes que morir antes de jubilarte, porque si no puedes ahorrar tampoco podrás pagarte tus medicinas, ni los transportes urgentes o no al hospital. Según me cuentan, en oncología (aún me huele la ropa. Hay olores que no se van de la ropa ni cambiándotela. O será la piel) las salas de espera están cada vez más vacías, y no es que se haya descubierto una vacuna contra el cáncer, que me hubiera enterado, es que la quimioterapia, la radioterapia, y todo lo que tiene que ver con la curación del cáncer, cuesta mucho dinero y aseguran que no tienen. Recuerdo aquello que nos decían desde la administración de salud pública: "la medicina preventiva es el mejor remedio". Eliminar factores de riesgo... "ellos". También que el Programa de Detención Precoz del Cáncer de mama a las mujeres se lo hacían cada dos años a partir de los 45, ahora se lo hacen a partir de los 50. Y el tabaco mataba, que estaba comprobado, y llegaría el día que a los fumadores con cáncer de pulmón les obligarían a pagarse su tratamiento médico. Ahora ya no, pues recaudan más con los impuestos sobre el tabaco que con el tratamiento médico de cualquier enfermedad atribuida al hábito de fumar. Hoy en día te dan el alta médica sin haber ingresado.

No sé, igual es que últimamente estoy desanimado porque las cosas que entiendo me deprimen y las que no entiendo, que son la gran mayoría, me desconsuelan. La salud me ha cogido un poco desprevenido aunque a trancas y barrancas llegué a viejo, pero lo que es disfrutar de la jubilación va a ser que no. Que Ana Mato, la ministra del ramo de los crisantemos, redujo la partida para ayudas sociales un 45%. Justo ahora estoy leyendo las partidas desglosadas. Ay, ni a Benidorm podré ir con el INSERSO. Uy, si redujo también el programa de ayudas a domicilio, las plazas residenciales, la atención a la dependencia. Todo se recorta. Esto es el fin del Estado de Bienestar.

Confieso que conozco a todos los ministros por su cara, que no por su nombre, exceptuando a cuatro: De Gindos, Montoro, Soria y Mato (lagarto, lagarto): a los tres primeros nunca los vi sonreír, pero a Ana Mato cuando la veo me emociona, siempre se la ve feliz con su rostro sonriente. ¿Es posible que con la que está cayendo Ana Mato no sienta ni padezca? Una de dos, o no es de este mundo o es del Opus Dei.

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