sábado, 25 de julio de 2015

Si algo mal... Ley de Murphy.

... y en esto, convencido de que Rajoy o el abismo voten al PP, me llama Patricia para decir que me deje de politiquear y ajuste mis constancias vitales y las lleve al registro de últimas voluntades que el lunes me deja a Ian por la mañana que tiene un asunto para tratar inaplazable en Valencia.

¡Virgen María Madre de Dios y de los Desamparados, ampárame!. Con cinco meses y cinco días, Ian no es un bebé, es un terremoto en la escala sismológica de Richter sin cuantificar.

Así voy de mal en peor por un sábado sin amigos para cenar en la avenida... Rajoy o Ian, uno de los dos sino los dos acabará conmigo. No tardo, dona, confía en mí. Llevaré el palo y la pelota, no te preocupes.

Mi mente absurda se niega a aceptar la realidad que vive el país, y por si fuera poco, ahora aparece en el escenario de un sábado elegido por el azahar para morir de amor Patricia y me dice lo de arriba... ¿Qué tendrá que hacer Patricia el lunes en Valencia que no puede llevar a Ian? Si medio lunes mortal con Ian, ni imagino cómo será un lunes entero.

Después de defender siempre a los más débiles con todas mis posibilidades no he dejado siquiera una para mí. En los años altos no tengo ninguna posibilidad que me permita llegar vivo al martes. Suplico a la amiga ida que me lleve un poema dedicado con amor el martes al cementerio. Pero si es mucho pedir... (Claro, lo entiendo). Ustedes que pueden, sean felices.

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