miércoles, 21 de enero de 2015

¡Ojo, soy yo!.

Disculpen si lo que quiero decir no corresponde con mi pensamiento, incluso con la grafía que describe los vicios que se observan en mis relaciones interpersonales. Ya uno no aspira a una relación de amistad duradera en el tiempo. Los viejos, como los desempleados, no podemos hacer planes de futuro. Algunas relaciones llegan tarde o pretenden obligaciones que no compensan. No digo que aburran, solo digo que no compensan. Es mucho el tiempo y la atención que reclaman.

-¡Ojo, soy yo!. 
-¿Y tú quién eres? 

Me insultan, sí, hay quienes se creen con derecho al insulto porque soy viejo y estoy exento de virtudes y fuerza en el ánimo. Y otras desavenencias que podemos sacar a pasear en de soslayo otro día. Sí, me insultan con "emilios" peores que yo.

¡Ojo, soy yo!, y no estoy solo. Tengo amigas por el mundo que matarían por mí... Les digo. No soy partidario de la violencia, pero algunas de mis amigas matarían por mí si me ocurriera algo sin posibilidad de retracto. He pagado por vivir.

Un estado emocional mezquino con escasas posibilidades de provocar una relación de amistad me obliga a amenazar que soy yo, como si yo fuera alguien, y que tengo amigas. Lamentablemente es pura fachada.

6 comentarios:

  1. Muerta, tengo amigas... Muchas gracias.

    Salud.

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  2. Nada te diré, fijo que la quisieras matar... Gracias.

    Beso.

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  3. Obvio. Creo saber quién. Tú no lo sabes pero soy muy observadora o metiche, como lo quieras llamar.

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  4. Paz, no de rendición, pero paz a fin de cuentas. Muchas gracias.

    Beso.

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