jueves, 11 de diciembre de 2014

De mal en peor.

Prometo que no era mi intención escribir al dictado que me sale del alma. El alma lo tengo plagada de irregularidades de las que apenas sé. Digo alma y quiero decir ese algo inmaterial capaz de sentir y pensar, que en realidad constituye la esencia del humano ser, nada espiritual que después de la muerte se va a no sé dónde porque es inmortal y patatín según algunas religiones.

Digo que no era mi intención que la emisora de radio que escucho mientras escribo se desentronizó o como se diga y a las dos en punto, una en las Islas Canarias (y no una hora menos. ¡Joder, qué falta de respeto!). El informativo explica con todo lujo de detalles que la juventud más preparada académicamente huye del país. Y pienso en los hijos de la guerra pero, aunque vayamos para atrás, para tanto no puede ser (cruzo los dedos).

Desesperadamente nuestra juventud busca su futuro fuera de España. Y habla de unos porcientos que asustan. Recapacito sobre esta juventud que se tiene que ir y pienso en sus familias que, como en los años sesenta, quedaron desperdigadas por Europa. Desperdigar es un verbo jodido de conjugar. Irregular como todo... no sé.

Realmente una mano negra me está haciendo la puñeta estas navidades. Y no son absurdos de mi mente enferma. Pasamos de ser una sociedad abierta y solidaria a ser una sociedad anónima, limitada o de inversión. Rajoy nos ha trastocado la vida y nos ha dejado sin palabras. Argumento tenemos pero palabras para explicarnos no. No. De nuevo reclamo un poeta con carácter de urgencia que nos explique cómo hemos llegado hasta aquí y si es por mucho tiempo.

Se impone, y hablo por mí, un combate a muerte contra todos estos desajustes y desórdenes que padezco. De lo contrario, continuaré padeciendo esta irracionalidad que me llevará de cabeza al abismo. Y no esperaré a mañana.

2 comentarios:

  1. El mañana no existe de soslayo. El combate es ahora, no hay más.

    Beso de casi medio día.

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