viernes, 3 de octubre de 2014

Un día diferente a otro.

Ayer pedí disculpas sinceras a un amigo de antes por haberlo alejado de mí. No tendría importancia si no fuera porque lo quiero sinceramente. Lo quise y lo quiero. ¿Por qué lo alejaría? Esa es la pregunta. De los amigos y amigas de antes es el único que conozco en persona, ¿será esa la razón? Hablo desde que todo comenzó, aquí, en Les Seniaes. ¡Joder,dona, soy torpe de entendederas, ni yo me entiendo!. La Dama que no me deja ir me pregunta y siempre le contesto que son cosas mías, pero eso es por decir, porque en realidad no lo sé. Más allá de alguna historia que tal vez sea mentira o un par de anécdotas que pude haber leído en algún libro y no hay más. Soy lo que se ve a simple vista. Eso y nada más.

En ocasiones me ocurre, me está ocurriendo, escribo y además de inventarlo me lo creo. No obstante, no me rindo e indago sobre la veracidad de lo que escribo por si hubiera un atisbo de realidad, pero nunca se dio el caso. Ni cuando hablo de Dios. Hoy le hablaré por si me aclara un asunto que me tiene preocupado.

El caso es que me propongo escribir la mayor existencia que nadie haya tenido para dar ejemplo y entrelíneas dejar constancia de que me atañe a mí... Estoy pensando seriamente escribir mis memorias. La historia sobre mi vida incluyendo mi muerte. Cuando soporté hambre y frío. Cuando me dediqué por entero a la María hasta que me abandonó en un monasterio donde perdí mi inocencia estudiando la Biblia. Me tuve que ir para intentar alcanzar otras metas más gratificantes. Hablo de amor. El motivo de seguir no es otro de que algún día en un descuido alguien entre de soslayo y me llegue a querer. El amor siempre me obliga.

4 comentarios:

  1. Te queremos todos... no te hagas el interesante...
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Las memorias de la muerte pueden ser muy interesantes.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Solo si las escribe un muerto... Muchas gracias.

    Salud.

    ResponderEliminar