sábado, 7 de enero de 2017

De vuelta a casa.

Uno ordena su vida a lo grande y no siempre coincide con la realidad. Quiero decir que vivimos condicionados por los devenires; entonces conviene ir por la vida con humildad porque lo que sube baja con las metas y los estándares que nos habíamos planteado, entrando en un conflicto de intereses que se mueven en los albores de la locura. Malo. Esta disyunción si no la sabemos manejar nos lleva a ser más pobre de mí que San Fermín, y ya es decir. Hablo de mí, no de otra: vivía casi feliz y no hacía otra cosa que dar tumbos por las calles rotas doblando esquinas. Sé de qué hablo.

-Necesitas ayuda.
-Sí, claro.
-La realidad ajará tu vanidad, de lo contrario acabarás en un centro de salud mental para desahuciados de la vida.

Si por suerte o por desgracia nos toca vivir una situación así, digo suerte y digo desgracia porque nunca se sabe si el cambio que la vida nos impone necesariamente ha de ser malo, debemos tomar la decisión correcta que nos permita salir a flote sin buscar consenso de nadie, solamente aceptar la realidad. Y volver a empezar con los pies en el suelo.

Hay quien va de estupenda sin hacer cambios creyendo que el camino correcto es el que le viene encomendado por alguien de plena confianza con anécdotas de puro trámite. Que la vida es puro trámite pudiera ser cierto, como lo es que muchos quedan por el camino. Para chistes anda uno en los años altos de la vida. No preguntes, tú tira de frente sobre el hombro y más temprano que tarde encontrarás aquello que no andabas buscando. Todos y todas nacemos para hacer lo que nadie hará por nosotros. Una promesa por cumplir y una lágrima no dan para media esperanza en un centro de salud mental. (Disimula que viene el miedo). Gracias... (de nada).
 
Canción desespera. (Fragmento). Pablo Neruda.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio.

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Solo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah, más allá de todo. Ah, más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh, abandonado!.

4 comentarios:

  1. Algo pasa que están hablando de muerte, abandono, tristeza. Por eso no me gusta reír. Cuando río los demás están tristes. Voy al revés. Giro en dirección contraria nomás por molestar.

    Voy por la vida sin saber qué estoy buscando. Supongo voy a morir así junto con mi perro. Mi perro. ¿Qué sería de ti si no hubiese existido Dona? ¿Qué sería de mi si mi Alter Ego perro no existiese?

    He estado tantas veces a punto de morir. Nunca he tenido miedo. Tal vez hable de ello. Ttan vez no. ¿A quién le importa? Uno percibe a través de las letra el estado de ánimo de quién lee. Damos consejos, hablamos, decimos pero nadie sabe realmente qué está pasando dentro de uno.

    Me gusta leerte. Eres de los pocos que me hace reflexionar. Igual no me entiendes. Y yo tampoco te entiendo por más claro que escribas.. Vuelta a lo cotidiano.


    Giro al revé porque a donde van todos no me gusta. Vivo así de lejitos. Envuelta en un poncho deshilachado imaginario. Ese que me cubre cuando quiero que nadie sepa que existo. No se lo digas a nadie no quiero acabar en el lugar más temible del mundo. El manicomio.


    ¿Buenas? Habrá mejores.

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  2. Muy buenos...

    Claro que hay otro mundo mejor. Uno al menos. Lo malo que no tengo noticias de que alguien haya vuelto. Nos tenemos que fiar. Fe. Gracias. Beso.

    Salud.

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