martes, 17 de enero de 2017

Camilo José Cela.

Catorce versos en el cumpleaños de una mujer.

(Poemilla ínfimo y azorado, tenue, orgulloso y levemente soberbio, que
debe leerse en cueros y con mucha parsimonia).

Cuando mi corazón empezó a nadar en el caudaloso río de la alegría de las más
limpias herraduras de agua,
descubrí que en el alma de la mujer subyacen cinco estaciones de grácil
silueta.
Oí silbar al ruiseñor del camposanto de la aldea y ahuyenté de mi piel los malos
pensamientos.
Aparté de mí los torvos presagios de la debilidad la enfermedad, el hambre, la
guerra, la miseria y los vacíos de la conciencia.
Empecé a oler tímidamente el gimnástico aire de la belleza que duerme contigo
y volé tan alto que perdí de vista el aire de los invernaderos, el agua quieta de las
acequias y el fuego purificador, también la arcillosa y pedregosa tierra que
piso y en la que seré olvidado por tu mano.
Te amo lleno de esperanza.
Tu vida es aún muy breve para acariciar la esperanza
y hoy cumples años quizá excesivos.
Hoy cumples mil años.
Quisiera bailar en un local cerrado con la muerte coronada de esmeraldas y
rubíes yo coronado de musgo y alfileres
para proclamar en el reino de las más solitarias ballenas
mi dulce sueño con estas sobrecogidas palabras.
Pregono en voz alta el espanto que me produce la felicidad.
 
Camilo José Cela, poeta, falleció 17 de enero de 2002.

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