viernes, 22 de octubre de 2021

Tu amiga es mi esposo.

Creo que ha llegado la hora de sincerarme contigo, estoy segura que no te has dado cuenta de que no soy tu amiga: tú y yo somos conocidas. Tu amiga es mi esposo. Es a él y no a mí a quien le haces confidencias. Mi esposo es tu amigo del alma.

Hace tiempo que sabía lo vuestro, como sabía que llegaría el día que se iba a dar esta incómoda situación. Y que al saber la verdad quizá quisieras conocerlo ... Si es lo que creo, te lo puedo presentar, lo tengo conservado en una tinaja con formol: lo puedo sacar, estrujarlo, y vestirlo para la ocasión. Pero no te hagas ilusiones, no es agradable al trato. Si tuvo amigos nunca supe, amigas idas asegura tener, pero esas no cuentan. Aunque para ser un cadáver ... Al conocerlo dirás: "¡Horror, si es un cadáver!", sorprendida ante el hallazgo inesperado del cuerpo inerte de mi esposo. Un hombre rígido, frío como un témpano de hielo. Tú decides pero tal vez ... Si quieres lo dejamos tal cual, que la palabra siga confidente en la noche. La sátira como es entendida por él y por todos los que tienen trabado su ingenio es un vituperio. Lo siento, no lo consideres agravio. Y si es posible no dejes de ser su amiga, aunque sea mi esposo y esté muerto. Y sigue haciéndole confidencias. Sé que le importas de verdad ... Pero esa será tu decisión. Precisamente uno de sus mayores defectos es su incapacidad para mentir. Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario