jueves, 23 de septiembre de 2021

Esa persona soy yo.

Salir poco de casa para mí no es malo, en mi caso me beneficia porque evito opiniones ortodoxas que en cualquier caso no puedo creer, pues mi fe religiosa me lo impide. Desde pequeño salí a buscar la verdad por mi cuenta. Y eso fue beneficioso. 

Hoy es un día maravilloso en mi vida porque la dama que no me deja ir me aseguró que no estoy deprimido, estoy distraído. Y me explico: de entre todo lo mío, tengo papela del síndrome de la interacción nula y el ánimo por los suelos, pues bien, la interacción nula y la depresión es lo mismo: distraído. Seré entonces una persona distraída. Según la RAE, distraído: "Dicho de una persona que, por distraerse con facilidad, habla u obra sin darse cuenta cabal de sus palabras o de lo que pasa a su alrededor". Esa persona soy yo. Pues tranquilamente, sin prisas, podría ser político, monseñor, usurero o la santísima virgen de la impunidad prima hermana de la corrupción. También desempledo de larga duración sin cartilla de racionamiento. Y en fin, amor, no volveré a tener amigas de amena conversación capaces de doblar sucedidos en la noche clandestina. Gracias.

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