lunes, 24 de marzo de 2025

Quitando hierro al olvido.

Me lo acaba de recordar. Ayer fue una fecha señalada para mi esposa y para mí y juro sobre la Biblia que me se olvidó. Otro enigma a resolver que mi esposa resolvió en un santiamén. Iremos toda la familia a celebrarlo a la terraza de un restaurante de Valencia con vistas al mar. Me costará una pensión... o más, ay. Lo que sea para evitar que la rutina apague la chispa del amor... Y porque a los más mayores nos dejan olvidados en las gasolineras y luego no vale echar las manos a la cabeza ("a toro pasado todos somos Manolete"). Pero en qué estaría pensando yo... Dios mío. (Como si yo tuviera algo en que pensar). "Por los años vividos, por nuestras hijas, por nuestros nietos, por lo que más quieras... tu madre, por decir, perdóname". Dije cuando ella con la cara de los entierros me recordó la fecha señalada. Qué cabeza la mía. Amante del detalle, cueste lo que cueste, razoné en mis adentros: "¿Y en una joyería exclusiva de Valencia? No son horas. Uno no gana para disgustos". En realidad obras son amores y no buenas razones, pretextos baladíes, débiles disculpas, malos versos y peores argumentos. ¡La muerte nunca será vida y la nobleza jamás será vencida!. En fin, es la hora, Patricia y Kristel nos recogen y llaman a la puerta, no detengamos el tiempo. (Ojalá y que la buena intención quite hierro al olvido y restablezca la concordia). Gracias.

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