jueves, 12 de marzo de 2026

Susa, de las flores la más hermosa.

Andaba uno en plan mirón por el wasap de casa y apareció ella salvando el mundo. Se llama Susa y siempre fue de mucho salvar el mundo; quizá por eso, y hablo de años atrás, no se preocupó sino de Alba, su amada hija, y no tanto de ella. Pues ahora, según me cuentan, Alba se emancipó y adoptó un gato. En este punto iría en busca del refranero para recordar lo de "cría cuervos y te sacarán los ojos" y echarle sal a la herida, pero es Susa, amiga de las letras, que dejó un recuerdo que a día de hoy perdura. Por ser tema personal, nunca lo traje a de soslayo y fueron corriendo los años y yo me entiendo. Puedo decir con verdadero orgullo que nos queríamos con un amor semejante a la bolsa de los valores: un poco p’arriba y un poco p’bajo, pero siempre fatigoso. Éramos amigos de buen amor. En aquel tiempo me escribía anécdotas que le sucedían en la facultad. Susa, la quise porque puño en alto nunca dejó de gritar rebeldía. Joder, dona, es darle al teclado y asoman olvidos a mi mente absurda. Sabrá perdonarme, pero duele recordar los olvidos que duele recordar. Tan pronto como la Magdalena quiera, iré en busca de la escritura terapéutica emocional: quiero que se sepa quién fue para mí. Susa, de las flores la más hermosa, desconfiada, puesto que no se deja ver por cualquiera. La violeta que esconde su belleza bajo la hierba. Gracias.

En de soslayo. Jueves, 12 de marzo de un cumpleaños feliz.

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