miércoles, 11 de marzo de 2026

Un güelu no entiende nada.

Somos aguas de un mar turbio que ni estrellándonos contra las aguas (acepto farola) nos vemos blancas. Como le ocurre a una mente absurda, y la urgencia extrema de visitar al psiquiatra porque las cosas no están claras y no hay psiquiatras, hay teléfonos comunicando. Nos tenemos que morir. A un güelu no le apetece morir y actúa como un amante, ausculta como un galeno, mira de soslayo a los ojos que amó, regresa a su mundo y no entiende nada. Diseñamos una vida imposible de vivir. Como el devenir a lo largo de mi vida según la recuerdo. "Mi historia es un recuerdo en un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero, la juventud veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero". (Antonio Machado). Algunos casos que recordar no quiero igualmente acuden a mi memoria y los percibo de manera que superan las apariencias. A partir de esa irrealidad escribo el día añadiéndole sospechosas verdades. De escribir el día viene mi gran riqueza, también el poder que me acerca a tanta miseria y tanto miserable. (Mañana hablaremos de amor). Gracias.

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