Quería decirte que antes de conocerte quise usar tu vida de manera asombrosa. Sin conocerte ya quería que fueras única en mi vida. Es importante tener a alguien con parecido espíritu y pasión por las cosas. Hemos tenido suerte. Nosotros nos tenemos porque compartimos poesía y creación literaria. Si la gente que te rodea conociera "lo nuestro" se moriría de celos. Esa gente teme relacionarse, teme emprender una amistad y entregarse al amor. Hay miseria en el mundo, pero hay más miserables que miseria. Tenemos que alejarnos de esa gente que nos lleva a la derrota, que creen que solo ellas sufren, las únicas que padecen, las que acaparan los descuidos de Dios. "Yo soy muy rara", me dices. También yo. No somos ejemplo a seguir. ¿Imaginas media docena como nosotros? Acabaríamos con los secretos de la Magdalena y nos acercaríamos a Dios. Conseguiremos una prueba irrefutable que nos ayude a crecer espiritualmente. Y enseguida a pensar en las personas por su calidad humana, no por su rendimiento material. El tema es delicado porque tiene intereses e impunidades. En fin, hoy he intentado demostrar en un de soslayo generoso, demasiado para mis intermitentes células cerebrales, que el hombre moderno es un invento fallido, y que me ayuda saber que existes, aunque solo puedas dedicarme media sonrisa... Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario