Es la débil memoria, la locura, el desbarate. De cuando en vez el camino llano se asemeja a la cordura, eliminando peligros, conservando intereses. Hablo de Donald Trump, que en sus homilías imperialistas, no menciona el derecho internacional, a pesar de que, el derecho internacional le sirvió de pretexto a Estados Unidos para derrocar gobiernos, asesinar opositores y situar enterradores (Pinochet, Videla, Trujillo) en el trono de la tutela y del castigo. Imaginar a Estados Unidos sin drogas un día, o un solo día sin los migrantes que soportan el trabajo más duro de su economía, eso sí sería la locura. Se sabía, claro, solamente que ahora es que padecemos las consecuencias del extremismo a la barbarie, de la que media un paso. Gracias.
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