Hoy traigo a de soslayo una mala noticia: de dos corazones, uno ha roto el bendito amor y la santa poesía y ya no van de la mano. Por mis confiables confidentes me llegan noticias en las que aseguran que hay profesionales de la mentira que tienen una destreza inconmensurable para congelar la pasión del hogar. No quiero dar a entender, ni que nadie se lleve a engaño. Como introducción a la noticia... la mala noticia me toca de cerca y quiero mantenerla en secreto. Que otros la canten en el lavadero municipal. O ya lo cantaron, porque viene de atrás. Iré al grano: Una historia de amor que nació inmarcesible se ha marchitado; no cumplió su propósito de vida. Sin capacidad de sacrificio, por no saber echar el freno en la noche oscura con una copa de más. Una relación con futuro no superó la prueba de juramento solemne y llegó el dicho del pueblo: "El destino se lleva siempre su parte". Por evitable que hubiera sido, fundamentada en las evidencias... ¿Y los hijos? Los hijos. Gracias.
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