Debemos recuperar la cordura en una sociedad carcomida en los cimientos, naufragada en sus ambiciones, fracasada en el amor. Una gota de rocío preñada de azahar nos anuncia tiempos fabulosos (ya iba siendo hora): sin ti, no existirían sonrisas agravantes y sus atenuantes. Sin ti, el tiempo sería simplemente un espacio aletargado y complicado de vivir. Sin ti, el amor sería estéril y la poesía una razón engañosa. Sin ti, la palabra y la música no le podrían dar nombre y sonido. ¿Sin ti a quién rendiría pleitesía el azahar? Si no te hubieras ido, no existiría "de soslayo", perviviría "Quizá ya ocurrió" y tú seguirías siendo "dama de la poesía" y no "la que no debe ser nombrada". (Te hubiera ido mejor conmigo, y especialmente contigo). Gracias.
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