lunes, 23 de marzo de 2026

Quitando hierro al olvido.

Me lo acaba de recordar con la cara de los entierros. Ayer fue una fecha señalada para mi esposa y juro sobre la Biblia que se me olvidó. Otro enigma a resolver que mi esposa resolvió. Iremos toda la familia a comer en la terraza de un restaurante "5 estrellas" de Valencia con vistas al mar. Me costará la pensión... Lo que sea para evitar que la rutina apague la chispa del amor. Y dado que a los más mayores nos dejan olvidados en las gasolineras, luego no vale echar las manos a la cabeza. "A toro pasado todos somos Manolete". ¿En qué estaría pensando yo, Dios mío? Como si yo tuviera algo en que pensar. "Por nuestras hijas, por nuestros nietos, por lo que más quieras... tu madre, por ejemplo, perdóname". Le dije. Amante del detalle, cueste lo que cueste, discurrí para mis adentros: ¿Y en una joyería exclusiva de Valencia? No son horas. ¡Qué disgusto!. En realidad, obras son amores y no buenas razones, pretextos baladíes, débiles disculpas, malos versos y peores argumentos. ¡La muerte nunca será vida y la nobleza jamás será vencida!. En fin, es la hora, Patricia y Kristel nos recogen y llaman a la puerta, no detengamos el tiempo. (Ojalá y que la buena intención quite hierro al olvido y restablezca la concordia). Gracias.

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