viernes, 20 de marzo de 2026

Es primavera.

"Mira que soy hombre, pero con estas manos vacías: ¿Cómo me parezco a ti? Perro, que vas con tu amo, fíjate bien, que al hablar contigo, hablo conmigo mismo. ¿No ves que tan cerca del patrón, no somos tres, sino dos? Este es un verso violento: "Hombre y perro", de Manuel del Cabral, que me husmea, nos abraza. No es malo ver a un perro bien alimentado; malo es que las familias no lleguen a fin de mes. No hablo de mañana, hablo de nuestros días, los que vivimos en la abundancia. La abundancia está aquí, en todas partes, al frente, a ambos lados, a nuestras espaldas. La abundancia acorrala, y teniéndola tan pegada, está más lejos cada día. Joder, dona, cuando la tristeza se apodera de mí, más triste de morir por sentir tanto y no comprender nada, ni tan siquiera comprendo por qué me adentro en Les Seniaes. Les Seniaes para mí es estar en todas partes sin moverme. Hoy quería celebrar la primavera; es primavera, y apareció Cabral. La poesía es muchas cosas, y una es la muerte. Entró la primavera y en Les Seniaes la floración del azahar luce triste. Las mariposas no vuelan libres y viene de tiempo atrás. Es un vivir infinito que más que consecuencia directa de la primavera es una metáfora continuada para la vida que refrena las pasiones. En fin, es primavera y el resto de la historia ya la sabemos. (Perdón por la nostalgia). Gracias.

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