viernes, 27 de marzo de 2026

Día Mundial del Teatro.

Hasta hace poco, el bienestar era un bien valioso en la vecindad de El Pueblo de Patricia. Éramos pobres, pero vivíamos tranquilos. No nos dábamos cuenta de que el pueblo poco a poco se estaba convirtiendo en un cementerio de pobres. Nos dejamos engañar por una mujer con el cuento de nunca acabar. No era buena gente; nos dimos cuenta tarde, tarde para la vecindad, y más para ella, que perdió la oportunidad de crecer profesional y personalmente. Ahora los pobres ya lo son de sonrojo; no llegan a fin de mes ni tienen la esperanza de llegar mañana. Las trasferencias económicas las empleaba para comprar voluntades. En el Día Mundial del Teatro, la cultura no era su prioridad. Dejó morir la Biblioteca Municipal y eso fue la muerte psicogénica para una joven que empezaba a trabajar como licenciada en Historia del Arte. Lo suyo eran las Fallas y el polideportivo. Cuentan que una vecina, al ir a trabajar, en un descuido dejó la puerta del garaje abierta y cuando regresó tenía instalada una sauna y un spa de agua termal. Mal se entiende, si a uno le da por entender. Pasan los años, y cuanto se acercan las próximas elecciones, de vuelta con el cuento de nunca acabar. (Nunca fuimos exigentes ni salimos a la calle reclamando nuestro futuro, lo que nos llevó a establecernos en la psicología sarcástica del ¡sálvese quien pueda!). Gracias.

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