martes, 24 de marzo de 2026

Ian, y el deber para mañana.

Güelu, te pongo en contexto: La seño repartió unas hojas sobre la lluvia y tenemos que leerlas y hacer un trabajo resumido para mañana y no entiendo nada. ¿Lo lees tú o yo? Léelo tú, que yo no tengo los lentes de leer. Escucha: "Llueve, y la lluvia se convierte en un mar de dudas en tanto revela la apatía de la gente frente a la monotonía y las penurias sociales". ¡Vaya!. Perdona, Ian: ¿Me pones en contexto desde el futuro? No me metas miedo. Calla, güelu, tú escucha. "Llueve. Simplemente llueve. Como para olvidarse de un mordiente país y aplazar la palabra que demanda, la palabra que reclama, la palabra que hie­re. Llueve, simplemente llueve, como homenaje a la flor, co­mo regalo al amor. Llueve, simplemente llueve, para olvidar el dolor. Llueve. Simplemente llueve". Es todo, güelu: ¿Qué me dices? Ian, tú sintetiza: "Llueve. Simplemente llueve". Gracias.

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