Si bien las cosas no siempre salen como nos gustaría, salen igualmente, así que menos tonterías y adaptémonos a ellas. Sí y sí, tenemos que adaptarnos, porque si optamos por el no y no, tendremos consecuencias difíciles de superar, pero eso lo dejaremos para otro de soslayo menos comprometido con el porvenir. Para que las cosas salgan como queremos, nos tiene que acompañar la suerte y trabajar duro (y más suerte); hablo de lo material, porque si hablara de echar a andar una mente absurda de la mano de la creatividad (Santa Poesía) para intentar querernos un poco como sociedad... En estos puntos pido perdón a los odiadores de corazón, porque no me entra en la cabeza que los encuentre la muerte haciendo inviable la vida de los demás. Escribo a los viejos tiempos para compararlos con los nuevos y no hay color; bueno, color hay, en mis sienes. Me sienta bien el pelo cano, y de los ojos la mirada clavada en los odiadores de corazón. Mucho perdimos con los políticos que llegaron como alternativa a los viejos. (Ojalá y que la Magdalena quiera que el futuro nos traiga un rayo de luz). Gracias.
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