martes, 21 de febrero de 2017

No publiques mi comentario.

"Hoy quisiera ser un poco ella, inspiradora de tristezas, pero amanecí musa del mes de abril sin poeta". Nomás.

Vale, yo no publico tu comentario y tú me explicas por qué hoy quieres inspirar tristezas y no alegrías. Desamor y no amor. Enemistad y no amistad. Sabiendo como sabes que la Vargas se fue y nos dejó sin lágrimas que llorar.

En mi vida no existe una amiga que cambió sus caderas de acera, ni existe una vecina chismosa. Son personajes de ficción que representan un vida literaria de tres al cuarto y no conviene darle la importancia que no tiene. O si existen no merecen la pena porque nunca serán más que personajes de ficción. Si celas, cela de Eugenio; si celas, cela de ti: musa del mes de abril. Se entienda o no, tú ya no eres musa del mes de abril, eres dama de la poesía que es más.

Y yo soy el que soy y no el que fui porque descubrí Les Seniaes cuando el viento venía de cara y no tenía cobijo. De cuando en vez me voy sin haberme ido y de vuelta me salvan Les Seniaes, el paraíso donde todo comenzó. Sí, para que algo nazca algo tiene que morir. Yo existo, ¿y tú? Para mí tú existes. No sé si para ti tú existes o solo existo yo.

Hay que mirar al futuro de frente para seguir construyendo, aquí no hay ruinas, es preciso despojar el pesimismo del porvenir que se desliza como lastre. Hay alegrías suficientes, bendito amor y santa poesía, hombres y mujeres libres a pesar de los pesares. Siempre habrá una esperanza por renovar, una mirada de soslayo que mirar o un poema de amor por escribir. Te lo digo muy en serio y con la cara de los entierros: no te equivoques, si alguien tiene que morir, dios o demonio, cierra los ojos y tira a matar pero tú vive. Gracias... (de nada).

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