sábado, 18 de junio de 2016

Retablo de duelos.

Vamos y venimos por la vida así de estupendos. Demasiado estupendos. Así de irresponsables vamos por la vida sumidos en la depresión. Irreflexivos, vivimos el drama de la irreflexión. Demasiado de todo y malo nos acompaña por el camino. Hablo de amor no de política. Si ayer era tan feliz... ¿Ahora qué?

Veinte años no son nada y un día una eternidad. Vamos de un lado para otro como barco sin vela y sin remo, sin timonel y si me apuran sin mar. La vida es una fiesta a la que no nos invitan y cuando menos lo esperas sin disimulo te echan. Si algo muere algo nace: lo escribo a veces como la rueda que rueda y no se detiene. A esta altura del comentario conviene destacar que nunca llovió que no parase.

No quiero ser más de lo que soy, aunque socialmente nadie pregunta por mí. Sí, ya sé que siempre hay una excepción que confirma la regla. Sí, amor. Pero también se debe reconocer que nada explica mejor el amor que la santa madre poesía. Atiende, dona, hoy la poesía, además de santa es madre. Origen de la humanidad una mujer... una madre... una esposa. Una heroína. En los años altos uno se entera de lo que no ocurre y no se entera de lo que realmente sucede. ¡Hay que joderse!. Inapelablemente tentación cuando la información llega y te aplasta como una losa de piedra. Sí, amor, dos veces la misma piedra. Ni divina la justicia. No lo esperaba, pero tampoco creo que me enterase, incluso, si abriera una cuenta en facebook, que ya es decir. 

De no releer al poeta Ángel González a uno le quieren negar la vida... Si se diera la casualidad, amor, sí, claro, si se diera. Nada está escrito. Ahora solo podemos esperar. Tic, tac, tic... Disculpen la miseria.

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