viernes, 12 de febrero de 2016

A Joaquín Sabina.

Joaquín Sabina es un hombre de ciencia definición, si se entiende que siendo una síntesis de sí mismo, todo él queda reducido a su talento. Solo eso y algo más. Podría definir a Joaquín Sabina como una persona que, aunque advierto y curándome en salud, podría tener otros asuntos importantes en su vida al margen de sí mismo. Joaquín Sabina es un hombre talentoso, eso lo describen y a la vez lo disculpan sus composiciones poéticas si fuere necesario de todas las cosas malas y buenas que se nos suponen a todos y sin las cuales no seríamos apenas. Resumo a su talento Joaquín Sabina. No hay otra posible comparación ni definición. No existe otra seña de identidad figurativa, distinción, diseño o descripción. Tampoco ninguna coordenada para hallarlo. Ninguna otra referencia posible para ubicarlo en algún lugar que no sea en su sitio construido en el mismo espacio de sus convicciones, sus creencias y su ideología de izquierda. Joaquín Sabina se define a sí mismo con su porte definitivo. No existe sensación moral en su aspecto. Ningún ridículo eufemismo. Ningún sofoco de grandeza. Ningún descuido, aflicción o tropiezo miserable. Ningún pecado capital más allá de su doliente humanidad tocada por el talento que suele pecar de por sí para reinventarse cada día. Ningún celo ni recelo. Ni más ni menos: Joaquín Sabina. Una persona de modestas vanidades y egoísmos democráticos que no le disgusta ni cansa parecerse así mismo en un doblar de esquinas rotas donde la resaca de sus ilusiones le basta para seguir por el transitar de su existencia. Claridad de pensamientos, frases geniales, salidas de pata de banco brillantes, desbordante ingenio, acento de poeta. Hablo de Joaquín Sabina y el uso explosivo del sarcasmo con la rara propiedad de no herir al oyente nada más que lo justo, pero golpeando a su destinatario hasta las entrañas. No digo nada que no sea una opinión personal sin aspiraciones de ningún tipo. Su talento clarificador habilita a Joaquín Sabina para afinar sus realidades. Joaquín Sabina sincero y hábil siempre dispuesto para su palabra que no considera réplica porque no es persona que se obligue a decir siempre la verdad. Personalmente, me fascina que apenas sin lastimar la palabra su decir sea tan deslumbrante. Es todo. Con el perdón.

A Joaquín Sabina, maestro de la palabra, poeta del amor bien entendido, trovador de la vida. ¡Feliz cumpleaños!. Amén.

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