viernes, 16 de mayo de 2025

Holocausto.

Hoy, de soslayo, quiere reflexionar sobre el común denominador entre la vida y la muerte: la guerra. Y con ella el hambre, la desesperación, la noche. La atrocidad gobierna al mundo y presenciamos acciones inhumanas cada día en la televisión, los diarios, y como nos estamos acostumbrando a ella parece vida y no muerte. Nadie escucha la voz en grito por la vida de los muertos de Gaza o Ucrania. Y como los muertos no reviven, se trata de olvidarlos para no sentirnos culpables: que los lloren sus familias... "Las cosas que mueren no tornan jamás. ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda es polvo por siempre y por siempre será!. Cuando los capullos caen de la rama dos veces seguidas no florecerán... ¡Las flores tronchadas por el viento impío se agotan por siempre!. ¡Los días que fueron, los días perdidos, los días inertes no volverán!. ¡Qué tristes las horas que se desgranaron bajo el aletazo de la soledad!. ¡Qué tristes las sombras, sombras nefastas, sombras creadas por nuestra maldad!. ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, las cosas celestes que así se nos van!. Corazón silencia, cúbrete de llagas, llagas infectas, cúbrete de mal que todo el que llegue se muera al tocarte corazón maldito que inquietas mi afán. Adiós para siempre mis dulzuras todas. Adiós mi alegría llena de bondad. ¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, las cosas celestes que no vuelven más!". ("Adiós", Alfonsina Storni). Genocidio deliberado y los enigmas de la historia. Gracias.

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