miércoles, 7 de mayo de 2025

Don Quijote y el Pueblo de Patricia.

Don Quijote pasó por el Pueblo de Patricia y se quedó a vivir, como yo, cuando pasé. Aunque está más loco que cualquiera, no aguantará lo que yo aguanto. Don Quijote no vino solo, le acompañó Sancho. Pero Sancho es más así, como yo: señora, sí señora. ¿"Quién le levanta la voz a Don Quijote con la rodela en una mano y la lanza en ristre preparada para el ataque"? Y voy al caso que hoy me obliga a escribir. Los politiqueros del Pueblo de Patricia, sin saber a qué se exponían, me dieron a elegir: Patricia o la alcaldesa. Elegí Patricia, y la alcaldesa quiso morir de amor. Hoy volvería a elegir Patricia. Me echó a los leones, sin preguntarse, de darse la tesitura que se dio, qué haría ella como madre... Si no existieran los libros ni los lápices, elegiría la política, pero no politiquear. Me chifla la política, la vivo con querencia. Pero la política en el Pueblo de Patricia no se analiza, se cree, como se cree en Dios. No hay debates, hay misa los domingos. No hay ideas, hay insultos. Y el voto en las elecciones baja la cabeza para engordar las barrigas. Es fe lo que se elige en las elecciones. Fe de pobres. Fe de ahora llenaremos la nevera y alcanzará a fin de mes. Aquí todo huele a biblioteca "a coste cero". Don Quijote era Don Quijote, digo era porque ya se fue, y Sancho con él. Y las familias siguen aquí con la fe, aunque ya no alcance ni para rezar. (Los molinos siguen girando y los vecinos creyendo que esta vez sí ganarán los nuestros y, "Acuérdate de mí", como el bolero). Gracias.

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