jueves, 22 de mayo de 2025

Hi ha victòries que són de per vida?

A una mujer le escribí a vuelapluma una carta tropezando con las palabras, le escribí de corazón, pero intranquilo: no quería que hubiera malas palabras. Le escribí para enseñarle el camino de la resurrección, según su fe religiosa, la del ave fénix la mía. Le escribí para que volviera a la vida y apostara por lo que pudo ser. En de soslayo la escritura indómita me avasalla y escribo de corazón, pero intranquilo. Me obligo y no tengo conciencia de haber hecho mal, tenía que escribirle, ocurre que al ser casi santa, tampoco es para que me crea. Estoy en las cuatro esquinitas de su vida... O estaba, me cuentan que recibió el indulto de quien ahora y no antes la adora: la subió a las redes y le prometió ser fallera mayor en las próximas elecciones. Me hace feliz que le reconozca su victoria, aunque yo pondría pie en pared. Temo que en un descuido otro abrazo mortal la destripe en el caos (tengo ejemplos y son irrefutables). Le escribí a vuelapluma con sentido amor. ¿Otra carta a la papelera? Posiblemente, eso conllevaría el adiós definitivo. (Otro burdo ejemplo de la desconfianza puesta en práctica por los sinuosos caminos de la posverdad para lastimar a una mujer que nunca tuvo adversarios si no en su maquiavélica cabeza). Gracias.

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