jueves, 29 de mayo de 2025

Democracia cautiva.

En tiempos del reinado de los demagogos como maestros de la posverdad, la meta ha de ser salvar a los políticos para que no muera la democracia. Uno de los efectos más perniciosos de la demagogia es que, con malas artes, con el vilipendio y el improperio por difamación la posverdad está logrando convencer a todos de que todos los políticos, o casi, son delincuentes y, quizá lo son, de hecho lo son (sin nombres ni partido para no dar pistas a la UCO). La moda de estos tiempos consiste en desacreditar a los políticos para acercarse a la política y con ella al poder. Y es que nadie tan interesado por el poder como el que reniega de los políticos; nada tan inmoral e indecente como quien va por la vida de salva patria sin más evidencia que su ambición y tal vez su resentimiento. ¡Vaya!, nombro a los políticos como valedores de la democracia y nada más lejos de la verdad. Tienen la democracia en sus manos y el "poder" en sus bolsillos. Aunque es de justicia reconocer que sin ellos las cosas irían peor. Libertad de expresión para salvar a la sociedad de la indecencia. (Sin que sirva de precedente, de soslayo, un jueves al azahar, dignifica la política y a los políticos como mal menor, para que no se convierta en mal mayor). Gracias.

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