Estoy de León XIV que lo vomito. No se habla de otra cosa. Ni guerras ni hambrunas. Ni Trump ni Putin ni Netanyahu. Ni de mí, si no lo hago yo. Si Jesús el Cristo se hizo hombre y murió para salvar a la humanidad y resucitó y no fundó una iglesia, ni fue cura, ni pactó una ideología a qué tanta parafernalia. Y defiende una Iglesia "que ilumine las noches del mundo". Me conformaría con que iluminara la calle donde vivo. Y puesto a favorecerme que me acepten los mandamases del Pueblo de Patricia como un vecino cualquiera hasta que le pongan mi nombre a una calle. "Habemus papam". ¡Qué agonía!. Para este año tenemos cerrado el apartado de milagros... Hablo de ponerle mi nombre a una calle, no del papa. No hice otra cosa que quererlos. Si hay algo en lo que todos deberíamos estar de acuerdo es que querernos es cultura y no una recompensa, eso sin dejar de lado el hecho irrefutable de que también es una decisión. La cultura nos convierte en cultos. El amor, sin lugar a dudas, en idiotas. En "Es verdad", don Federico García Lorca escribió: "¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero!. Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero". Está escrito: Idiotas. Vaya, mientras espero al cartero mi ordenador que me ordena le da al teclado como si no hubiera un mañana y confundió el amor de Dios con el amor humano. Por amor cambiamos estilos de vida. Si el amor es de Dios, lo único que importa es convicción. Si es humano, ahí estuvo, ahí está, y ahí seguirá porque dejó de ser lo que fue para convertirse en una permuta. Y aquí es cuando comprendemos que lo real se percibe con los ojos y lo auténtico con el alma. (Si creen que miento o es una paranoia de las mías tiren a matar). Gracias.
Por estos lados también, habemus tantas cosas de qué hablar, corregir, enmendar, hacer... y así estamos dale que va la cantaleta.
ResponderEliminarQuítale la gasolina a la motosierra... Amanecerá algún Día. O que el papa nos salve. Bendiciones, Rox. Te quiero. Beso.
ResponderEliminarSalud.