Andaba uno en plan mirón por el wasap de casa y apareció ella salvando el mundo. Se llama Susa y siempre fue de mucho salvar el mundo, quizá por eso, y hablo de años atrás, no se preocupó sino de Alba, su amada hija y no tanto de ella. Probe. Pues ahora, según me cuentan, Alba se emancipó y adoptó un gato. En este punto iría en busca del refranero para recordar lo de "cría cuervos y te sacarán los ojos" y echarle sal a la herida, pero es Susa, amiga de las letras que dejó un legado que a día de hoy perdura. Por ser asunto personal nunca la traje a de soslayo y fue corriendo el tiempo y yo me entiendo. Puedo decir con verdadero orgullo que nos queríamos con un amor semejante a la bolsa de los valores: un poco p’arriba y un poco p’bajo, pero fatigoso siempre. Éramos amigos de buen amor. En aquel entonces me escribía anécdotas que le sucedían en la facultad. Te quiero porque puño en alto nunca dejaste de gritar rebeldía. Joder, dona, es darle al teclado y asoman olvidos a mi mente absurda. Perdona, Susa, me duele recordar los olvidos que me duele recordar. En cuanto la Magdalena quiera volveré a escribir de ti y de mí, de los dos: quiero que se sepa quién fuiste y quién eres para mí. (Susa, de las flores la más hermosa, desconfiada, porque no se deja ver por cualquiera... La violeta que esconde su belleza bajo la hierba). Gracias.
Lunes, siete de la mañana. Un bol de avena con fresas y nueces bajo unos ojos repletos de sueño. De repente un mensaje, un enlace y apareces tú. ¿Qué decir? Pues que hacía tiempo no tenía un comienzo de semana tan hermoso. Gracias amigo, cierto es lo de las violetas pero tan cierto como que te pienso y no te olvido.
ResponderEliminarCuando me sueñes llámeme. Beso.
ResponderEliminarSalud.
Ay ay, Susa es Susa, es Ella, es singular, cómo no quererla y ustedes, un par que me han enseñado tanto. besos
ResponderEliminarRox: Beso enorme del otro lado de un mar inmenso. Tú nos enseñaste a querermos. Te quiero.
ResponderEliminarSalud.