sábado, 26 de abril de 2025

Ya llegará el mes de las flores.

Oye tú, y qué si te digo que tu felicidad depende de algo que se puede esfumar... Ah, que no eres feliz. Entiendo. ¿Y te has preguntado por qué? No seas vulgar y no me devuelvas la pregunta. Si no eres feliz, puedes serlo, incluso sin haberlo sido. No me viste venir y te pasé de soslayo. A veces ocurren cosas. Depende de la estabilidad emocional, de contender el dolor, especialmente el ajeno, hacer tuyo el dolor ajeno, quiero decir. ¿Has hecho tuyo el dolor ajeno? Mi dolor para ti es ajeno y tú lo has provocado y aunque no dejará de dolerme, sé qué hacer para que me duela menos. La vida da vueltas. ¿Y ahora? Te falta fortaleza emocional, también luchar por lo que supuestamente vales, y sabiduría para hacerme frente. Uy, uy. Si viniera del lavadero municipal te diría que ya es tarde. ¿Tú qué crees? Días atrás, te enfrentaste a mí con la mirada y aunque haya sido sin querer... lucha con el gozo de lo que vales y no te dejes manipular. ¡Sé tú mismo!. Lucha con la fuerza del sacrificio, sin filtro, con la constancia, la disciplina, la gratitud (recuerda), la verdad (libertad de opinión) y los derechos humanos, cada día menos humanos y más mercantes. A pesar del dolor, las cosas pueden cambiar si sacas la concordia del pozo ciego de los rencores... (El amor y la santa poesía pusieron al hombre y la mujer en Les Seniaes y la "vanidad de vanidades, todo es vanidad", con permiso del rey Salomón -de mi parte incluyo la estupidez-, los sacó y el orgullo los mantiene fuera). Gracias.

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