El pasado domingo fue fiesta en el Pueblo de Patricia y allí estaba, con sus peores recuerdos a la venta. ¿Hay un síndrome de Diógenes en la memoria? En aquel entonces decía estar enamorada de un amor zigzagueante (creía que era yo). Intenté cambiar su visión de la vida. Era especial para mí, sin llegar al amor. "Tú eres diferente a todas, y la vida continúa". Con el tiempo calló en una profunda depresión, hice lo posible y estaba consiguiendo sacarla de ella y de su bache sentimental. Ya salía de casa, incluso cambió sus caderas de acera. Con decir que me devolvió mi sonrisa inspiradora (nunca me contó por qué me la había robado, ni yo la eché en falta). Lentamente, parecía que iba camino de la sanación (mi estrategia tuvo que ver al procurar, siempre que tenía ocasión, que encontrara mi apoyo, aunque eso era muy poco para ella, pues quería más, más y más). Algunos somos sensoriales, tal vez sea el llamado sexto sentido... Eligió mal. Todo en ella era la peor elección. Con el tiempo cayó en otra depresión. En fin, se fue, no respondía a mis llamadas y llegué a pensar lo peor. No podía durar en ese estado, en sus cabales, quiero decir. Acabó en el manicomio. Imagino que si a una depresión le sumamos un amor zigzagueante y un amigo que no estaba dispuesto a darle lo que ella quería. Ella era diferente a todas (y yo a ella). Gracias.
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