Aquí paz y después gloria. Aquí/, a orillas de Francia/, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de "Toros à Ceret" y de "Flamenco's Show". Esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas/, reposa un español bajo una losa: paz y después gloria/. Dramático destino/, triste suerte morir aquí, perdido/, abandonado y liberado a un tiempo (ya sin tiempo) de una patria sombría e inclemente/. Sí; después gloria/. Al final del verano/, por las proximidades pasan trenes nocturnos, furtivos/, rebosantes de humana mercancía: manos de obra barata, ejército vencido por el hambre -paz-/, otra vez desbandada de españoles cruzando la frontera/, derrotados, sin gloria/. Se paga con la muerte o con la vida/, pero se paga siempre una derrota/. ¿Qué precio es el peor? Me lo pregunto y no sé qué pensar ante esta tumba/, ante esta paz/ "Casino de Canet: spanish gipsy dancers"/, rumor de trenes, hojas.../, ante la gloria esta -...de reseco laurel- que yace aquí, abatida bajo el ciprés erguido/, igual que una bandera al pie de un mástil/. Quisiera/, a veces/, que borrase el tiempo/ los nombres y los hechos de esta historia/ como borrará un día mis palabras/ que la repiten siempre tercas, roncas.
Campo santo en Collioure. Autor: Ángel González.
Mi propuesta para un martes a oscuras, sin energía eléctrica, vamos a encerrar los besos de amor en las urnas adelantando las próximas elecciones. Pero antes quiero compartir el alucine que me ha llevado a sugerir una medida tan draconiana: En las leyes de la física quien tiene una palanca y un apoyo puede mover al mundo. En la política quien sustenta la palabra que sirva de apoyo para explicar los males de la sociedad puede ganar las próximas elecciones. Estaremos de acuerdo que sí, y sí, solamente hay dos posibles candidatos para ganar las próximas elecciones. Entonces llega la pregunta: ¿A quién serviría usted de apoyo para ganar las próximas elecciones? Sí, hoy por hoy apoyando a Sánchez está quien está. Y sí, hoy por hoy detrás de Feijóo está quien está. ¿Es Pedro Sánchez esa palabra o lo es Alberto Núñez Feijóo? Tómese su tiempo. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario