Un psiquiátrico privado al descubierto: "pacientes atados durante semanas encerrados o expuestos a agresiones sexuales".
Una inspección del Defensor del Pueblo al sanatorio "La Robleda" en Galicia, que atiende también a enfermos derivados de la sanidad pública, destapa violación de derechos y "mala praxis". (EL PAÍS).
Esta noticia en prensa la leí mil de veces y sigo sin creérmela. Como si estar ingresado en un psiquiátrico (sé de qué hablo) fuera lo más parecido a estar en un hotel 5 estrellas con vistas espectaculares. ¿Se lo pueden creer? Yo, sigo sin creérmelo. Los periodistas dicen que tienen el privilegio de saber entender el principio y el destino de los hechos por escribir con letras aprendidas en la lectura de libros; por trabajar apegados a la verdad; por representar el interés general frente a todo tipo de poder; por ser impenitentes frente a "las autoridades de las administraciones públicas" (siempre entrecomillado). Pero como ellos se lo guisan y ellos se lo comen (ustedes ya me entienden), tienen, pues, una profesión de escasa credibilidad. Aunque a veces, como aquel burro que tocó la flauta, irrumpen nuestra cotidianidad con noticias que dan más que vergüenza ajena y ganas de ser magistrado y condenar sin juicio a los responsables con pena de prisión permanente no revisable. Gracias.
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