miércoles, 26 de febrero de 2025

La lealtad en política.

Entiendo que haya personas que no estén listas para aceptar la realidad de los hechos, y qué lástima. ¡Oh, no!. Si te ven se esconden, niegan la palabra dada, imagino que no quieren mantenerla ni siquiera parcialmente que es tanto como confundir deseo con realidad. "Si me necesitas iré". ¿Recuerdas? Mucho han cambiado las cosas, hablo de ti, y a peor, ay. Para otros apenas han cambiado... Tú no lo sabes, pero te están preparando una encerrona. La lealtad en política ha perdido la batalla con la última promesa electoral incumplida (siempre nos quedarán las próximas elecciones para volver, volver, volver, como la ranchera mexicana), obligando la verdad a convocar en Les Seniaes a pecadores y santos, a traidores públicos y héroes anónimos, a trepas de oficio y ciudadanos responsables, también, y sobre todo, a los abusadores de patio de colegio. En la política uno se encuentra con lo más rastrero de la sociedad. Pero en el pueblo aun hay esperanza y utopía, en especial de quienes tan ingenuos como intrépidos confiaron en los politicastros que se aprovechan del cargo para alcanzar la gloria y la impunidad frente a los sempiternos dilemas, hay que joderse. Cuando la mafia se consolida y la ignorancia se adueña de la cultura es la hora para preguntar sabiendo la respuesta con vergüenza: ¿Qué fue de la promesa: "Confía en mí"? Gracias.

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