Hay quienes hablan de amor o en nombre del amor, pero y qué sabe nadie, y hay quienes hacen que el amor asome de Les Seniaes a modo fruto, naranja valenciana: estos últimos cada día deciden que seas parte de su vida, no importa lo que está pasando o pasó, mientras no siga pasando. Claro. Lo sabemos, no estás ahí por casualidad, las casualidades no existen si no hablamos de amor, tendrá que ser otro vínculo, interesado, tal vez. Cuidado, los vínculos son puentes que pueden caer en cualquier momento, aun los más reforzados. Quien tendió puentes de entendimiento sabe de qué hablamos. Lo volvería a hacer, naturalmente que lo volvería a hacer, porque tiene la profunda convicción de que el amor cuando toca lado humano es transformador. Sepan que intentaron hacerle daño y le hicieron mejor persona al estar en paz consigo mismo, disponible para quien lo necesitó, e incondicional para la familia. Quizá por eso alguien dijo que uno de los grandes desafíos de esta vida es saber decidir con quién ser recuerdo, con quien ser momento o con quien ser para toda la vida. (No es tiempo para sordas historias de irremediable llanto, porque nada está perdido: reclamo los sueños y la esperanza del pueblo). Gracias.
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