lunes, 24 de febrero de 2025

Los desempleados.

Somos vecinos, vivimos en el mismo pueblo, el de Patricia, para más señas, creamos la comunidad, sentimos la querencia, hablamos y pasamos por las mismas estrecheces y parecidas venturas, hacemos colindancia puerta a puerta y alimentamos la fraternidad; pero la mitad de las familias del pueblo sufre ofensa política, la política, por hechos ajenos a sus idoneidades y raigambre. Como ese tal, Donald Trump, que acaba de llegar y ya bosqueja el mundo a su antojo, aquí la mitad del pueblo es extrajera, habla Español, y tiene un muro alambrado demasiado alto para acceder a un puesto de trabajo municipal. Los nuestros ganaron las elecciones y eso fue todo. Eso fue todo si lo fuera, pero no lo es, porque la lucha diaria implica hacer todo sin contaminarnos y eso es así, o debiera ser. Sabemos que la política contamina y saca lo peor de nosotros a pasear, también la incompetencia legalista, además de la inquina y la saña, sea lo que sea, de los politicastros. No comprenden que después del recuento de votos volvemos a ser lo que fuimos: familia, amigos, y algunos más que amigos. (Pues no, yo digo no, porque miren ustedes quiénes pagan las consecuencias de haber perdido las elecciones: Los desempleados). Gracias.

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