lunes, 19 de diciembre de 2016

Es Navidad.

Vale, sí, es Navidad, y no porque lo diga mi amiga Roxana, no, es Navidad porque tengo la casa llena de yo qué sé y no estoy seguro de dar un paso sin caerme de bruces contra el suelo. Odio la Navidad. Odio la Navidad porque temo por mi vida. Y porque soy incapaz de descifrar El Misterio de la Navidad. ¿Qué redención de Jesús? ¿Qué niño en el pesebre? ¿Qué Reyes Magos de Oriente? ¿Qué Pascua definitiva? ¿Y qué si no vuelves a casa? ¿Pero qué broma nos ha gastado El Corte Inglés y otros centros comerciales a regalo por pregunta? Navidad... su misterio. Y, peor, en Valencia estamos en alerta naranja, sigue lloviendo a mares, hace un frío que pela y el viento: miedo me da el viento.

A esta altura del arrebato y la obstinación, conviene aclarar que mi amiga Roxana es argentina, vive en Mar del Plata y me felicita la Navidad desde la playa... Claro, por aquello de dividir el planeta por la mitad, y el hemisferio norte, y el hemisferio el sur, resulta que a Roxana le tocó el sur y a mí el norte, y en Argentina diciembre es verano y en España diciembre es invierno. Ahora pregunto: ¿era menester partir el planeta Tierra por la mitad?  Y para mayor castigo que Roxana y yo no coincidiremos nunca en la misma estación: si ella verano yo invierno, si ella primavera yo otoño; y así llevamos una vida... Roxana Herrero, la poetisa que no llegó a conocer Mario Benedetti, para desgracia del poeta.

Es Navidad, sí, y no odio la Navidad, pero no la comparto, así que cuidadito con comer más dulces de la cuenta que "no pesan los años sino los kilos" y beber: "si bebes no conduzcas". Por mi parte seguiré leyendo que no tengo el día para escribir: "... y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo". Mateo. 1:16. Joder, dona, ahora me entero que Jacob engendró a José... Pero qué callado se lo tenía la iglesia. Me apeo por hoy, nada entiendo y no quiero meterme en embrollos; como si no tuviera bastante con las falsedades que me levantan... Gracias... (de nada).

5 comentarios:

  1. Hola amigo de la Península más amada por mí, no odies la Navidad, quizá sea todo un cuento y nada más pero pensar que un Hombre nació, curó, desparramó Esperanza, todo ello para Salvarnos un día por amor, bueno estoy segura después de la Madre Teresa no ha habido una persona, ni siquiera a nuestro alrededor con tal convicción de Amor y tan despilfarro de este sentimiento. El hombre está en guerra; con sus sentimientos, con su familia, con sus amigos, con el de más allá, con la política, con la economía, con un sin fin de quejas y reproches. El hombre está en guerra con el medio ambiente, en guerra y destrucción por doquier por falsas profecías, falsos chamanes, el fundamentalismo, el fanatismo y el poder. Si aún a pesar de todas las desgracias que vivimos y pensamos si existiera Dios, como dicen, esto no pasaría... a pesar de ello en mi caso, sin Fe, no soy nada. Necesito creer en una Estrella que desde el cielo intenta guiarme por el camino del bien. Tengo fallas como todo el mundo y un caracter que se revela y maldice también, pero necesito la Navidad y la Pascua para al menos, cuando camine por la cornisa no vea abajo, sino tenga el equilibrio para continuar hacia adelante corriendo los riesgos que deba, confiando.
    FELICIDADES. Aquí hoy hará unos 30° imagino que a la sombra, ja. Extraño tu invierno...como tantas cosas que quedaron allí, en tu Asturias querida. Cariños

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  2. Qué injusto todo... No odio la Navidad ni nada, y menos personas. Gracias y muchas felices fiestas. Besos y besito.

    Salud.

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  3. Sé que no, sos una persona con poesía, sé que confías y todo eso, sobre todo en bebernos un café negro alguna vez, cuando sea. Salud

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