Hace años, escribí un blog en un periódico (sin nombre, para no dar pistas) y un día fui por la redacción para hablar con el director y por el pasillo me encontré con un periodista de talento, pero muy borde y le pregunté por él: ¿Sabes dónde está el director? "No sé, estará por ahí tomando café diciendo ‘no’ a unos y ‘sí’ a otros". Casi siempre un poco de todo y de carácter opuestos. Cuando unos y otros dice "no" les veo venir, también tengo catalogado a los autómatas del "sí" Merecen la pena los capaces de salir con una aceptación o un rechazo súbito. Esos son los mejores. Iba de por libre y no me salió mal. Pero como no me pagaban, solo loas y las alabanzas, bah, si no es en misa nunca me interesaron. Todo tiene su principio y fin. A mí siempre me gustó tener a la colindancia, compañeros y vecinas, bien clasificados en el archivo en que resulta más accesible. Los que no encajan de antemano en ningún estante desafían mi criterio y eso siempre me trajo disgustos. A pesar de que soy fácil de contentar. Cuento más lejos mejor. Hay que joderse, me enrollé malamente con ustedes y no hable con el director de un asunto muy importante, según su secretaria, así que me dio cita para otro día. (Otro día no volví). Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario