Me hace feliz que se dirijan a mí con la verdad. Aunque no haya una sola verdad. Ahora sí, si son coincidentes, estupendo. En todo caso, me guardo de la verdad ajena: no soy de fiarme de la verdad que llama a mi puerta si no es de la familia. La familia puede engañar, ni pregunto por qué mienten, pero tarde o temprano perderán, no la confianza, algo cercano a ella que no sabría explicar, arrepentimiento activo, tal vez. El Señor Dios en estos casos (pensando en ti, seguramente), creó la ley de arrepentimiento para las ocasiones y lo llamó contrición, que va más con las ofensas de sus devotas (te sale el amor que arrebataste por los ojos y no sabes cómo devolverlo, ni pedir perdón sin merecerlo sabes. ¿Y ahora? Piensa). Pero hoy en día, y a saber si tiene que ver los casos de abuso sexual cometidos por la clerecía, hay muchas seculares y pocos curas. Qué curioso, quizá por ser domingo de ir a misa y cantar la verdad, a pesar de los pesares (incluyo a la familia que fue. "...y dejó resbalar una lágrima por sus mejillas...". Te quiere como a una hija, con amor cotidiano. No te conoce... No lo mereces), acabo promocionando a la iglesia. Jesús el Cristo en boca de Mateo 7:7: "Haz a todos los hombres lo que te gustaría que los hombres hagan contigo". (La Biblia y el Karma, si no contigo, nunca hicieron buenas migas). Mañana vuelvo. Gracias.
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