martes, 9 de septiembre de 2025

Les Seniaes amanecen tristes.

En Les Seniaes, los agricultores están arrancando sus plantaciones de naranjos porque las ganancias no pagan la cesta de la compra. De hecho no cubren el gasto. Les Seniaes lucen tristes, también el medio ambiente, porque sin naranjos y otros árboles muere la vida en Les Seniaes. La vida nos exige amar la tierra y los árboles aman la tierra. En el colegio los niños y niñas eligen en el calendario "El Día del Árbol" para recordar que debemos cuidar bosques y plantar cada alumno un árbol. Los árboles transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero en biomasa lignocelulosa, minimizan los riesgos de inundación y evitan la erosión, entre otras muchas funciones. Un día los niños y niñas salen al campo, hacen un hoyo con las manos para sentir el calor de la fundamental tierra y su esencia y plantan un árbol. Es bueno que los maestros enseñen a los niños y niñas a amar la tierra. Los agricultores también aman la tierra, pero tienen que alimentar a la familia, y estos tiempos les obligan a elegir. Podemos cantar a coro "Valencia es la tierra de las flores, de la luz y del amor" si eso nos consuela: del campo ya no se vive, aunque descepar un árbol no deja de ser un acto de barbarie que merece repulsa. (Esto es un aviso contenido con amargura a los políticos depredadores de nuestro medio ambiente y nuestra economía). Gracias.

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