jueves, 5 de junio de 2025

Enredo contra la corrupción.

Para ponernos en situación: de joven, y de unas elecciones municipales, recuerdo a un vecino al que no conocía sus ideas políticas. Yo era monárquico y hacía campaña socialista. Era socialista, ¡joder!. Disculpen... ¿Dije socialista o "sociolisto"? Después de mi tarea subversiva (mi tarea subversiva consistía en pegar carteles), le hablé con ingenuidad mi vehemencia por el candidato a alcalde. Me miró con esa mezcla de ironía y desafecto que ahora me dedican los políticos del Pueblo de Patricia y después se echó a reír. "Sí -me dijo-, yo también quiero que gane el candidato socialista...". Emocionado, aplaudí la coincidencia que no esperaba, porque, sinceramente, yo le ubicaba en la parte opuesta del bipartidismo... (no pregunten). El asunto no quedó ahí y añadió: "Y cuando sea alcalde, quiero que incluya en su gobierno a dos vicealcaldesas del partido derrotado y los demás variados, uno de cada partido y, además, una vecina elegida al azahar". Eso me desconcertó más, no lo contempla la Constitución, las listas son cerradas. ¿Pero cree usted que eso sería mejor? "No -dijo-, solo quiero ver a los elegidos iracundos toda la legislatura arrancándose los pelos por no poder hacer lo que les pasa por los humildes". Gracias.

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