¿Quién me iba a decir a mí desde aquella lejana infancia que en cosa de medio siglo iba a ser copropietario del Pueblo de Patricia? ¿Quién iba a suponer que aquel pueblo tan pequeño hoy sería más pequeño si no resucitaran a los muertos cada vez que hay elecciones municipales para que los dueños del pueblo no pierdan ayudas de la diputación para gastárselas en cosas que benefician a los nuestros ni rebajen el statu quo del pueblo y con él sus indecentes salarios? ¿Quién iba a pensar que el Pueblo de Patricia sería, a día de hoy, un feudo dominado por señores feudales o políticos con sus claques, amigos y familiares? ¿Quién me lo iba a decir? Nadie me lo dijo, pero hay que creerlo como se cree que la redención nos saca de las tinieblas del pecado. En mi biografía aparecerá un fondo buitre que invierte en lo que huele a negocio mientras no conlleve riesgo. ¡Oh, no!, que una bandada de halcones devore los fondos buitre convirtiendo hasta el más allá en viviendas sociales. Los halcones pasarán a la historia por acabar con la sangría del alquiler. No era tan difícil, ¿verdad? (Objeción a la tontería: Les Seniaes seguirán siendo el paraíso donde todo comenzó. Cuidado dónde edifican... Les Seniaes no se tocan). Gracias.
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