Sin ideología ni fe, si verdaderamente confías en mí, no hay nadie que te pueda decir que escribir el día que me gusta vivir es una auténtica pérdida de tiempo. Pensar que puedo lograr un mundo mejor para las nuevas generaciones, como siempre luché en mi pequeña parcela, aunque de nada sirvió: esta no es la patria que soñé. En realidad no confías en mí, lo vi en tu mirada cuando te paré en la calle para hablar... nada ocurre por casualidad. La clave está en actuar sin que el pensamiento popular te frene y levantarte una vez más de las que caes. Yo escribo el día que me gusta vivir sin pensar en el mañana que angustia y en el ayer que motiva tristeza. En Les Seniaes, donde escribo el día que me gusta vivir, lo irrealizable solo tarda un poco más. Y nunca pierdo la curiosidad por las cosas pequeñas, las que a la mayoría les pasa de soslayo. La vida no se ve mejor desde la barrera. Estúpida metáfora esa de los toros y la barrera que impide correr riesgos y tomar decisiones más objetivas al no estar directamente inmerso en una situación emocionalmente complicada. El sillón en la que te sientas no te lo prestamos para ver los toros desde la barrera. Todos somos distintos y nos enfrentamos a luchas en opuestos niveles. Si pierdes la curiosidad, si no haces tuyo el dolor ajeno, si no resistes, coge la escalera porque quizás estás muerto. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario