domingo, 1 de junio de 2025

Militancia ciudadana.

Sin ir más allá del teclado, más allá del texto y sus decires, añado mi grito de militante ciudadano a un de soslayo cabizbajo y triste de morir, puesto que he regresado a los telediarios. A las personas silentes que en un descuido entran en de soslayo y vuelven les doy mil de gracias. Seguiré escribiendo hasta que olvide quién soy, aunque me cueste ser agradecido. Estos puristas recalcitrantes, enemigos de la retórica aristotélica, pueden ir en busca de otro muerto. Y en tanto en cuanto hagan mejor uso de su tiempo, eviten intentar sacarme de quicio. A los que abusan del poder, amigos de la explotación laboral que quieren dejar hijas huérfanas. "No los dejaré huérfanos; vendré por vosotros" (Jn.14.18.). Él sabía que se iba a morir y tenía una misión: "salvar a la humanidad". Conocer lo que iba a ocurrir le dejó libre de legados, e incluso, como buen padre, le dio esperanzas a sus hijos. El que ama la palabra no morirá si lo deja escrito. Los intransigentes de ahora han de entender que la vida es un constante cambio existencial. De ahí que a veces concentre mi discurso en las necesidades de un pueblo que se muere de inanición. No es posible vivir aferrado al pasado ni al margen de la realidad. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Anacronismo estúpido. El pasado es un referente, como el futuro una utopía. La única certeza es el punto de partida de todo lo realizable, y de lo que se quiere hacer interpretando los sentires del corazón y sus benditas realidades. En estos momentos la mayoría interna de lo mío reacciona como lo ha venido haciendo siempre que la polémica entró por la puerta de atrás a mi vida: La decepción no puede ser mayor. Acaso sería fácil aceptar que un militante ciudadano se vendió como hombre de palabra, que resultó ser un trampas. Y a vivir que son dos días. Cómo olvidarme de los muertos, de tanta frustración del ánimo. Muerta la ideología, se impone el neoliberalismo. El pueblo no puede renunciar a las conquistas que le garantizan la evolución y su afán. La realidad social, el desmán de los que se empecinan en que la gallina siga poniendo huevos. Quiera la militancia ciudadana que la debacle llegue a los que con promesas camelan conciencias hambrientas de necesidades diversas. (El pueblo debe reflexionar y resolver este sinvivir que nos detiene y nos impide progresar). Gracias.

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