De guaje nunca fui de levantar la mano cuando el maestro preguntaba algo: "¡Qué levante la mano quien lo sepa!". De esos no. Y de güelu intento pasar desapercibido, pero nunca estuve tan expuesto. Es la cruz que llevo a cuestas. Aunque ayer en misa no frené mi enojo y pregunté al cura -se lo quise poner en bandeja de plata auténtica-: "Señor cura, no se puede negar que vivimos tiempos inimaginables en los que en cuestión de días echa a tierra las profecías que se ordenan con la verdad de nuestro Señor Dios. Estoy seguro de que ni usted ni su acólito pensaron vivir tantos atropellos. Y pregunto, y corríjame si yerro: ¿Estos tiempos también fueron programados por el Señor Dios? Señor cura, insisto, piense lo que me va a contestar porque no sé cómo digerir esta realidad que nos está enterrando en vida; si el Señor Dios lo tenía previsto para cada uno de nosotros, desapúnteme de la lista. Ojalá que en vez del Señor Dios sea cosa Trump y den pronto con la pastillita de colores. Creí que me iba a contestar una pregunta con otra como "M punto Rajoy" y no. "Querido feligrés, tu ejemplo es luz, tu misión es compartirla". (¿Compartir qué, señor cura, nadie llega a fin de mes y, además, es posible que nos llamen a filas? Gracias.
que pase pronto, y se pongan de acuerdo de una vez...
ResponderEliminarsaludos
Ojalá, Carlos... Ojalá te oigan. Gracias.
ResponderEliminarSalud.