sábado, 28 de junio de 2025

Sanarás y vivirás.

Recordarán que el lunes les comenté que en misa no frené mi enojo y pregunté al cura: "Señor cura, no se puede negar que vivimos tiempos... ¿Recuerdan? Pues yo no recuerdo ni qué me enojó. Me salva la memoria selectiva. Los curas en misa lo arreglan todo con palabras como un acto de contrición: "Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado de pensamiento, palabra, acción y omisión. Por mi culpa, por mi gran culpa (golpeándose el pecho con el puño). Amén". ¿Saben qué? Hay más curas y beatas en el bar que en misa. Atentos a lo que oí esta mañana apoyado en la barra del bar tomando café a dos señoras de bien, que diría Feijóo, o de postín, que es más y con dinero, sentadas en una mesa: "por no ceder, no perdonas, por no perdonar no sanas y por no sanar no vives". De fijo que hablaban de alguien que les caía mal o mal las quería. Recuerdo que tuve una vecina que no quiso llegar a quererme y se quedó en mal querida. Malquerida: ceder es querer dejar atrás el rencor, solo el débil no perdona, y no sana y no vive, ni rogando al Señor Dios que le conceda su gracia. (Vives porque de cuando en vez de soslayo te nombra y prende en ti la luz de la esperanza. ¡Niégame!). Gracias.

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